Instituciones Penitenciarias

Los funcionarios de Sevilla-I se incautan de hachís, heroína y pastillas en dos actuaciones

  • Parte de las sustancias fueron intervenidas a un interno, tras haber tenido un "vis a vis" con un familiar", y el resto a otro familiar al que se prohibió la entrada en el centro tras negarse a un cacheo.

Exterior de la cárcel Sevilla-1 Exterior de la cárcel Sevilla-1

Exterior de la cárcel Sevilla-1

Dos nuevas actuaciones de los funcionarios de la prisión de Sevilla-I han permitido la incautación de diversas cantidades de hachís, heroína y pastillas tranquilizantes que iban a ser introducidas en el centro penitenciario, según han informado a este periódico fuentes próximas a esta cárcel.

La primera de las intervenciones se remonta al pasado 16 de enero, cuando tras un seguimiento realizado al interno identificado como A. C. A., los funcionarios de la prisión de Sevilla-I le intervinieron dos bellotas que contenían 21 gramos de hachís y 4,5 gramos de heroína, a falta de la verificación mediante los correspondientes análisis. El interno había sido objeto de seguimiento desde que había mantenido un vis a vis con un familiar, y fue con posterioridad cuando expulsó las dos bellotas que contenían la droga.

Tras el hallazgo de las sustancias, la junta de tratamiento de la cárcel decidió aplicar a este interno, que está en prisión provisional, el artículo 10 de la ley orgánica general penitenciaria, que establece medidas de aislamiento y de restricciones similares a las del primer grado penitenciario para aquellos reclusos que ya están clasificados y cumpliendo una pena.

La segunda actuación de prevención de la introducción de drogas en la cárcel sevillana tuvo lugar el pasado martes, día 21, cuando se iba a producir la comunicación de un familiar con otro interno. Tras pasar el arco detector de metales, este familiar, D. L. M., hermano de un preso, fue requerido por los funcionarios de la prisión para que se sometiera a un cacheo integral. Como quiera que este joven se negó a la inspección, los funcionarios prohibieron su entrada en el centro y se suspendió la comunicación prevista con su hermano.

A la salida del recinto penitenciario, varios agentes de la Guardia Civil requirieron a D. L. M., al que intervinieron un total de 29 pastillas de diazepam y 15 unidades de seroquel, envueltas en un dedal de un guante que presuntamente iban a ser entregadas a su familiar durante la comunicación. La Guardia Civil ha procedido a levantar el correspondiente acta de denuncia por el intento de introducir drogas en un centro penitenciario, lo que supone un delito más grave que el propio tráfico con estas sustancias al tratar de introducir dichas sustancias en un centro penitenciario.

Los funcionarios de las cárceles sevillanas han intensificado desde hace tiempo las labores de control para intentar evitar la entrada de drogas en estos centros penitenciarios, después de que en los últimos meses se hayan producido varias muertes relacionadas con la ingesta de sustancias estupefacientes.

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