"No estamos aquí para hacer llorar a la gente"

El futbolista Kanoute participa en el congreso que Unicef celebra en Sevilla con el relato de dos historias que han marcado su vida

Fréderic Kanoute participó ayer en una mesa redonda sobre la dignidad de los niños en África.
Fréderic Kanoute participó ayer en una mesa redonda sobre la dignidad de los niños en África.
Marta R. De La Borbolla

28 de octubre 2010 - 05:03

"Se llama Sara y se crió en Malí donde sus padres murieron cuando era todavía un niño. Viajó a Europa, donde conoció a su mujer y tuvo tres hijos. Siempre quiso que tuvieran lo que él no pudo tener. Su vinculación con la infancia la transmitió a sus hijos. Uno de ellos actualmente es médico infantil, otra es profesora y el tercero se llama Fréderic Kanoute y es futbolista. Ésta es la historia de mi padre".

El testimonio pertenece al futbolista del Sevilla F. C. Fréderic Kanoute, al que ayer alumbraron los focos del III Congreso Internacional Solidario de Unicef que se celebra en Sevilla. La infancia de Sara, como se llama el padre del futbolista, tiene demasiadas semejanzas con la de otro Sara, el primer menor malí que ha ingresado en La ciudad de los niños, el proyecto solidario creado por la fundación Fréderic Kanoute y que el futbolista ha levantado en Bamako. Un mismo nombre, casualmente poco común en Malí, está muy presente en la vida de Kanoute. Sara, su padre, es "alguien muy especial que me apoyó cuando cree este proyecto". Y Sara es el primer menor que vive con sus tres hermanos pequeños desde el pasado 18 de septiembre en La ciudad de los niños. Sus vidas guardan cierto paralelismo del que el malí se siente orgulloso.

De su padre heredó el compromiso con la infancia que le impulsó a crear la fundación y trabajar para dar forma a este proyecto. Una ciudad que reúne servicios e instalaciones para los huérfanos en la que los niños viven con otros niños y con madres de acogida, y donde cuentan con una escuela, talleres formativos, un centro de salud y una zona recreativa-deportiva porque "en África los niños no dejan de ser niños a los que les gusta jugar y reír como hacen tantos otros".

La escuela y el centro de salud están también abiertos a toda la comunidad, ya que explicó "no se trata de aislarlos sino de fomentar su integración social". En el centro de formación aprenderán habilidades que les prepararán para su futuro. Su compromiso responde a sus raíces: "Conocí la alegría y la hospitalidad de Malí, también sus dificultades y necesidades. Debemos dar oportunidad a los niños para cumplir sus sueños".

La dignidad de los niños en África fue el tema que ayer reunió junto al futbolista malí al periodista Rafael Ruiz y la especialista en Alianzas y Movilización de Recursos de Unicef en Malí, Katarina Johansson, en el congreso que Unicef celebra en Sevilla.

Pero al hablar de dignidad de la infancia, "¿a qué nos referimos?", preguntó el futbolista. "Cuando se habla de dignidad se habla de su protección porque desgraciadamente estos niños terminan perdiendo su infancia. Es una lucha por sonreír, por jugar, por llorar como hacen los niños en todo el mundo; ahí es donde reside su dignidad", concluyó.

El franco-malí quiso transmitir esperanza: "No se trata de hacernos llorar, sino de mostrar como sus sueños y sus ganas de vivir les hace felices; porque no lo son menos que aquellos del primer mundo". Sara, su padre, y Sara su ahijado de Bamako son prueba de ello.

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