Salud

El Valme implanta el cribado de cardiopatías congénitas en los recién nacidos

  • El Hospital Universitario es pionero en la provincia en la aplicación de este nuevo protocolo que incrementa el porcentaje de detecciones y tratamientos precoces de dichas patologías.

La enfermera Luz María Castillo llevando a cabo una pulsioximetría a un recién nacido en la Maternidad de Valme, prueba incluida dentro del programa de cribado instaurado. La enfermera Luz María Castillo llevando a cabo una pulsioximetría a un recién nacido en la Maternidad de Valme, prueba incluida dentro del programa de cribado instaurado.

La enfermera Luz María Castillo llevando a cabo una pulsioximetría a un recién nacido en la Maternidad de Valme, prueba incluida dentro del programa de cribado instaurado. / H. U. V. V.

Los servicios de Obstetricia y Ginecología y Pediatría y Neonatología del Hospital de Valme han implantado con éxito un protocolo para el cribado de cardiopatías congénitas críticas en recién nacidos antes del alta hospitalaria, del que ya se han beneficiado los primeros 2.200 neonatos, entre los que se han detectado cuatro cardiopatías severas antes de dar manifestaciones clínicas. Se trata de un protocolo novedoso en  la provincia implantado en el centro bajo las recomendaciones del Comité de Estándares de la Sociedad Española de Neonatología.

Los especialistas del Valme dirigidos por las doctoras Eva Torres, jefa de Pediatría y Rosa Ostos, responsable del servicio de Obstetricia y Ginecología, comenzaron a aplicar este sistema, dirigido a todos los recién nacidos en el centro hospitalario, el pasado mes de febrero, permitiendo así un incremento en el porcentaje de detecciones y tratamientos precoces de dichas patologías.

De izquierda a derecha, la jefa del servicio de Ginecología/Obstetricia, Rosa Ostos, la supervisora de enfermería del servicio, Amelia Gallego, una de la enfermeras de la planta de Maternidad encargada de realizar este cribado, Charo Porrero, y la jefa de Pediatría, Eva Torres. De izquierda a derecha,  la jefa del servicio de Ginecología/Obstetricia, Rosa Ostos, la supervisora de enfermería del servicio, Amelia Gallego, una de la enfermeras de la planta de Maternidad encargada de realizar este cribado, Charo Porrero, y la jefa de Pediatría, Eva Torres.

De izquierda a derecha, la jefa del servicio de Ginecología/Obstetricia, Rosa Ostos, la supervisora de enfermería del servicio, Amelia Gallego, una de la enfermeras de la planta de Maternidad encargada de realizar este cribado, Charo Porrero, y la jefa de Pediatría, Eva Torres. / H. U. V. V.

"Hasta un 30% de estos defectos se diagnostican de forma tardía, con las implicaciones pronósticas que ello implica. Este método de cribado completa las herramientas obstétricas existentes mediante los estudios prenatales junto a la exploración pediátrica postnatal", explica Torres.

De hecho, los especialistas destacan que actualmente existe evidencia científica para el uso combinado de estas tres actuaciones, cuyo proceder está recomendado por sociedades científicas de ámbito nacional e internacional.

El diagnóstico precoz al nacimiento se basa en una pulsioximetría, que es un método no invasivo, sencillo y que no causa molestias, que permite determinar el porcentaje de saturación de oxígeno de la hemoglobina en sangre del paciente y que se realiza a través de la piel con un pulsioxímetro en las primeras 48 horas de vida. La técnica es clave para detectar la hipoxemia en el recién nacido, que es una situación que puede pasar desapercibida a la inspección visual.

Instaurado el pasado mes de febrero, ya se han beneficiado de este nuevo protocolo asistencial los primeros 2.200 neonatos

La realización de este cribado corresponde a las profesionales de enfermería de la planta de Maternidad y ha sido integrado en la rutina de cuidados del recién nacido sano entre las seis y 24 primeras horas de vida, en la propia cuna del bebé. "La aplicamos en todos los recién nacidos sanos, asintomáticos, no hospitalizados, durante su estancia en Maternidad", aclara su supervisora de enfermería, Amelia Gallego. Para ello, las enfermeras colocan el sensor del pulsioxímetro en la mano derecha y en uno de los pies para medir la saturación de oxígeno. En función de los valores obtenidos, se clasifica el valor como normal, anormal o dudoso, repitiéndose la medición tras un período de tiempo en este último caso. En el valor anormal está protocolizada la intervención del neonatólogo para determinar la pauta a seguir y establecer el diagnóstico definitivo.

Las cardiopatías congénitas son alteraciones de la forma y la función del corazón, el sistema circulatorio y los grandes vasos, cuya sintomatología se manifiesta en los primeros días tras el nacimiento. Se sitúan entre las anomalías congénitas más frecuentes, siendo los casos críticos tributarios de intervención invasiva o incluso dar lugar al fallecimiento en los primeros 30 días de vida. La incidencia de estas patologías está en torno a dos casos por cada 1.000 nacimientos y aún no se ha podido determinar cuáles son sus causas, aunque la mayoría de las veces no son ni hereditarias ni proceden de factores de riesgo conocidos.

Según advierten los especialistas, los recién nacidos afectados por una cardiopatía congénita pueden presentar síntomas desde los primeros días de vida, aunque en ocasiones hay un período inicial con poca sintomatología. 

"Con esta iniciativa aportamos un modelo eficiente de mejora a través de un método efectivo, que optimiza la calidad de la atención neonatal en el área de Maternidad mediante un trabajo coordinado y compartido entre los profesionales de los dos servicios clínicos", destaca la jefa del servicio de Obstetricia y Ginecología, Rosa Ostos

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