Patrimonio

Casa de Olea, el mejor mudéjar oculto

  • Enclavada en pleno barrio de Santa Cruz, conserva dos impresionantes estancias realizadas en la segunda mitad del siglo XIV

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Oculto a los ojos de la ciudad. Tras los muros del número diez de la calle Guzmán el Bueno, muy próximo a la parroquia de Santa Cruz, se esconden los restos de una casa sevillana de la segunda mitad del siglo XIV. Apenas quedan dos estancias de la primitiva construcción, pero se trata de uno de los más destacados ejemplos de arquitectura mudéjar de la ciudad. La Casa de Olea, hoy centro de educación infantil y hogar de San José de la Montaña, guarda unas similitudes más que evidentes con el palacio que el rey Pedro I mandó construir en el Real Alcázar. La vivienda cuenta con importantes transformaciones realizadas en los siglos XVI, XVIII y XIX, pero sus arcos de herradura, alfarjes, zócalos de azulejos, portadas o sus impresionantes yeserías, transportan al visitante a la Edad Media.

La Casa de Olea cuenta con una organización típica de vivienda señorial sevillana de esta zona. Su construcción, como coinciden los historiadores, es algo posterior al Palacio Mudéjar del Alcázar, como explica el arquitecto Honorio Aguilar, experto en arquitectura mudéjar: "Parece ser que es de la segunda mitad del siglo XIV. De esta época quedan en la planta baja el gran salón, hoy convertido en capilla, y el dormitorio de las niñas. Posteriormente, se hacen reformas utilizando el lenguaje mudéjar".

Una de las portadas y la cúpula, reformada en el XIX. Una de las portadas y la cúpula, reformada en el XIX.

Una de las portadas y la cúpula, reformada en el XIX.

Tras acceder por el apeadero, un eje acodado conduce al patio de planta cuadrada porticado en tres de sus lados. "Probablemente sea posterior, pero ya debería existir uno en el siglo XIV, coetáneo a la capilla". La capilla es la gran joya de la casa y conserva prácticamente todos sus elementos originales. Su organización tipológica de planta es de salón cuadrado con dos ejes. "El tamaño indica un poco las dimensiones que en su día pudo tener la casa", señala Aguilar. El salón está rodeado por anchos muros y está abrazado por dos crujías, una de las cuales cuenta con un artesonado medieval pintado con motivos heráldicos y vegetales. Destacan los azulejos de ruedas de lazo y las yeserías con decoración de ataurique, inscripciones cúficas y veneras en el intradós del arco. La cúpula actual probablemente se incorporó en el XIX. "El salón originario tendría una cúpula de mayor entidad, con mocárabes", añade Aguilar.

Pese a su gran interés histórico y artístico esta casa está muy poco estudiada: "No existen tantos ejemplos de arquitectura doméstica mudéjar, y más de este tamaño. Hay elementos en la Casa de los Pinelo, el Palacio de los Marqueses de la Algaba, Las Dueñas, o la Casa de Pilatos, aunque gran parte de estas construcciones son posteriores y utilizan el lenguaje mudéjar en su construcción". La Casa de Olea está declarada Bien de Interés Cultural (BIC) y cuenta con la máxima protección en el PGOU.

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