María Ángeles Moreno. Psicóloga infantil y juvenil

"Los niños recuperaron a sus padres en el confinamiento y eso ha sido muy positivo"

La psicóloga María Ángeles Moreno, en su consulta del centro de Asistencia Integral de pediatría.

La psicóloga María Ángeles Moreno, en su consulta del centro de Asistencia Integral de pediatría. / José Ángel García

María Ángeles Moreno es psicóloga infantil y juvenil en Sevilla y forma parte del grupo de pediatras sevillanos que hace más de medio año decidieron realizar un estudio focalizado en los menores para analizar las posibles secuelas emocionales de la pandemia en los más pequeños. El estudio partía de hipótesis y suposiciones previas, a nivel mundial, que hacían pensar que los resultados de esta investigación sacarían a la luz un aumento de cuadros depresivos y ansiosos, pero los datos que arrojó el análisis fueron completamente diferentes.

Licenciada en Psicología por la Universidad de Sevilla, y especialista en psicología social, clínica y conductual, esta profesional, que acumula una década de trabajo a sus espaldas, cuenta con una amplia experiencia en la atención psicosocial en menores y es la psicóloga del Servicio de Asistencia Integral de Pediatría de Sevilla, un centro pediátrico fundado en 1998 por el doctor Pedro de León Molinari, que es otro de los integrantes del equipo que ha desarrollado esta investigación junto a los pediatras Libia Quero, de la clínica Santa Isabel; Rafael Espino, Hospital Quirónsalud Infanta Luisa; y Cristóbal Coronel, del centro de salud Amante Laffón, en Triana.

Aprobado por el comité ético local y aceptado por la sociedad pediátrica, el citado informe se centró en una muestra de 73 niños y 77 niñas, residentes en la provincia de Sevilla y expuestos al confinamiento domiciliario en la ciudad, de edades comprendidas entre 7 y los 15 años, y que fueron evaluados durante los meses de septiembre y noviembre de 2020 a través del cuestionario conocido como CECAD (Cuestionario Educativo-Clínico: Ansiedad y Depresión), el cual evalúa a nivel global la ansiedad, la depresión y cuatro aspectos relacionados: la inutilidad, la irritabilidad, los problemas de pensamiento y síntomas psicofisiológicos.

- Analizados los resultados, ¿se puede decir que la pandemia dejado huella en la psicología de los niños sevillanos?

- Esa ha sido la gran sorpresa. No hemos obtenido nada significativo. Fue una sorpresa muy grande el constatar que los niños entre 7 y 15 años no muestran una mayor alteración respecto a los valores prepandémicos. Estábamos convencidos de que íbamos a encontrarnos con ciertos trastornos dado que, según lo que se veía en consulta, sobre todo en adultos, que nos contaban problemas, en su mayoría, por falta de relaciones sociales. Pero todo eso era en base a nuestra experiencia en consulta sin rigor científico. De ahí los sorprendentes resultados obtenidos y de los que extraemos que esta situación anómala para todos no ha dejado huella en la psicología de los niños sevillanos de esta franja de edad.

- ¿Cómo deciden cuatro pediatras y una psicóloga la realización de un estudio de estas características?

Todo surgió a raíz del confinamiento porque los padres nos reclamaban mucho que sus hijos habían cambiado, que necesitaban salir a la calle. También en las noticias se daban informaciones sobre que los niños iban a presentar problemas psicológicos después de haber vivido esa etapa en la misma medida que el resto de la población. Es así como se nos ocurrió la idea de valorar con un estudio con rigor científico qué es lo que estaba pasando y si era así realmente.

- ¿Cómo se desarrolló ese trabajo?

- Lo pusimos en marcha en septiembre y básicamente nos centramos en preguntar de manera aleatoria a los menores que venían a consulta cuestiones como si estaban más nerviosos, si dormían peor, si habían pensado en algún momento en hacerse daño a sí mismos... entre otras cuestiones. La selección de participantes se hizo de forma aleatoria y proponiéndoselo siempre a aquellos niños que no vinieran a consulta psicológica para que no estuvieran influenciados. Los fuimos cogiendo de los distintos centros en los que trabajamos los investigadores, para que fueran tanto públicos como privados, a partir de siete años, y eran ellos mismos, previa conformidad de sus padres, los que contestaban a las 50 preguntas que les planteábamos en el cuestionario de forma autónoma. 

- ¿Cuál fue el método científico utilizado?

- Utilizamos el cuestionario CECAD que es muy útil para evaluar a nivel global la ansiedad y la depresión y cuatro aspectos relacionados con estos trastornos como son la inutilidad, la irritabilidad, los problemas de pensamiento y síntomas psicofisiológicos. Es un cuestionario bastante sencillo de entender, que no utiliza un vocabulario complejo y, a partir de siete años, se entiende perfectamente. Los niños sólo tenían que leer la pregunta y elegir una de las cinco opciones que se proponen como respuesta. Lo bueno de este método es que, al poderse realizar de forma autónoma por los propios niños, nos ha permitido recoger la percepción real de cada menor, sin distorsiones subjetivas de los padres o tutores, y de ahí los resultados obtenidos.

- ¿Qué valores fueron analizados?

- Fundamentalmente se valora la ansiedad y la depresión, que son los trastornos más presentes en la sociedad, tanto en adultos como en niños, y después, dentro de eso, evalúa como unos subtipos, como la inutilidad, es decir, el sentirte inútil en la vida y con qué frecuencia; la irritabilidad, el tema del enfado, con qué frecuencia se enfada un niño a lo largo del día; los pensamientos automáticos que le puedan venir a a cabeza del tipo 'todo me pasa a mí', 'esto es lo peor'...; y los síntomas psicofisiológicos, que son los posibles dolores musculares que le puedan venir, causados por pensamientos previos psicológicos.

- ¿Qué ventajas presenta este cuestionario respecto a otros test de análisis psicológico?

- Fundamentalmente que es un test que se hace de forma presencial. Es decir, no hay forma de que lo pueda hacer otra persona y distorsionar así los resultados. Eso añade un plus de veracidad. También se hace de forma anónima. Lo bueno de esto es que los niños pueden plasmar todo lo que piensan porque nunca van a ser identificados.

- ¿Cuál es su grado de fiabilidad?

- Se trata de un test que tiene una fiabilidad muy grande. Numerosos estudios lo usan desde 2007 y son muchos los profesionales que valoran muy positivamente tanto la calidad de los materiales como la fundamentación teórica en la que se basa, o sea, los ítem en los que se divide, según las patologías que se estudian. Incluso ha sido valorado a nivel internacional con una calidad de excelente por organismos externos, que no tienen nada que ver con sus propios autores.

- ¿A qué cree que se deben los sorprendentes resultados obtenidos?

- Pues, como es algo que nos sorprendió a todos, ahora mismo estamos con una segunda tanda para comprobar si los resultados han cambiado. Mi opinión personal me lleva a pensar que esto puede deberse a que la capacidad que tiene un niño es siempre mucho mayor que la que tiene un adulto. De ahí que nos enseñen de pequeños a todo, andar, hablar... Siempre se puede moldear a un niño cuanto más pequeño es, luego es complicado. Por otro lado, en lo que la pérdida de relaciones sociales presenciales se refiere, es ciertos, que el uso de las tecnologías ha ayudado muchísimo. Todo esto ha podido llevar a los más adolescentes a pensar en una libertad sin freno de ordenador y de tecnologías y redes sociales, y bueno, bien.... En los más pequeños, el confinamiento le supuso la recuperación de sus padres y eso ha sido muy positivo. Los padres, al preocuparse al detalle de la salud y el bienestar de ellos sí parece que se han esmerado, en la vida normal, las prisas nos atrapan y nos dejan sin tiempo para jugar o pasar tiempo de ocio con nuestros hijos y eso en esos meses ha hecho que los niños no hayan vivido con mucho trauma el confinamiento porque han jugado en familia, por ello, tan horrible para ellos no ha sido.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios