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Sevilla

La paradoja de la Torre Cajasol

  • Sevilla acogerá el próximo junio la reunión de la Unesco donde se podría decidir su inclusión en la Lista de Patrimonio Mundial en Peligro · Dresde es la única ciudad de la Unión Europea que consta en esta relación

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La decisión del Consejo Mundial de Monumentos y Sitios (Icomos) de recomendar a la Unesco la inclusión de Sevilla en la Lista de Patrimonio Mundial en Peligro por la posible construcción de la Torre Cajasol (también conocida como Torre Pelli), provocará una situación, al menos, paradójica. Y es que será la propia Sevilla la anfitriona de la próxima cita del Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco, el órgano que anualmente se reúne tanto para otorgar el título de Patrimonio Mundial (vulgo de la Humanidad) como para, si procede, incluir a algún bien en la Lista de Patrimonio en Peligro.

Lo que en su día se anunció a bombo y platillo -Sevilla como sede del comité de la Unesco- es ahora un auténtico engorro y podría darse el caso que la misma anfitriona fuese la censurada por sus invitados. Entre los días 22 y 30 del próximo junio, representantes de los 21 países que actualmente componen el Comité de Patrimonio Mundial, técnicos de Icomos y de otros organismos asesores de la Unesco valorarán en Sevilla las 45 candidaturas para hacerse en 2009 con el codiciado diploma. La cara negra de la cita se mostrará si sigue adelante el proyecto de levantar un rascacielos de 178 metros a unos 1.600 metros de los tres bienes sevillanos protegidos por la Unesco en un solo expediente: Alcázar, Catedral y Archivo de Indias.

Más paradojas, España es actualmente el país que preside este Comité desde su reunión el año pasado en Quebec (Canadá) y será precisamente en Sevilla donde dará el testigo a una nueva presidencia.

En el peor de los casos, Sevilla podría engrosar una relación en la que sólo consta actualmente una ciudad de la Unión Europea, la alemana Dresde, en el punto de mira de la Unesco por la intención de su Ayuntamiento de construir un gran puente en el valle del río Elba, un paisaje cultural excepcional que reúne el célebre decorado barroco y la ciudad jardín de los alrededores en un conjunto artístico integrado en el paisaje fluvial. Del Viejo Continente también está en la lista desde este año Kosovo, por la amenaza que sufren cuatro importantes fortalezas medievales.

El resto de las 28 ciudades, bienes o parajes naturales censurados por la Unesco pertenecen a países del tercer mundo: Afganistán, República Democrática del Congo, Etiopía, Guinea, etcétera, estados cuya situación económica es más que precaria.

Pero antes de llegar a la reunión en Sevilla del Comité de la Unesco queda un camino por recorrer, aunque no demasiado largo. Por lo pronto, el informe que se hizo público el miércoles ya está en París en las oficinas del organismo internacional y el presidente internacional de Icomos, Gustavo Araoz (un norteamericano de origen hispano), visitará la próxima semana España para estudiar el polígono industrial que se quiere construir entre Soria y las ruinas de Numancia, además de ser informado en directo por el Comité Español de Icomos sobre la Torre Pelli.

La Unesco tendrá que decidir ahora si envía un técnico a Sevilla para inspeccionar sobre el terreno el problema o, simplemente, hace caso a Icomos e inicia los trámites para proponer en el Comité que los bienes sevillanos pasen a formar parte de la lista negra. Esta última posibilidad no tendría nada de extraño, pues la Unesco se fía bastante de Icomos, una asociación de 9.000 profesionales en todo el mundo, altamente cualificados en las cuestiones del patrimonio y que no cobran ningún sueldo por su trabajo.

Además habrá que estar pendientes de las acciones de Cajasol. De hecho, el delegado de Urbanismo, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, dijo ayer que la entidad financiera está preparando un informe con "prestigiosos técnicos", el cual "avalará el proyecto de forma determinante".

Al final todo se decidirá en una votación, probablemente en Sevilla, en la que, por supuesto, no faltarán las presiones y los compromisos políticos.

Como una espada de Damocles, sobre Sevilla pende el caso de Colonia, la ciudad alemana que, entre 2005 y 2007 constó en la Lista de Patrimonio Mundial en Peligro y que muestra muchas similitudes con el caso de la torre Pelli. En la urbe germana también se pretendía construir una torre de 104 metros (74 menos que la Cajasol) al otro lado del río, a tres kilómetros de su Catedral medieval, 1.400 metros más lejos de lo que estará el rascacielos sevillano. El proyecto, finalmente, fue desestimado.

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