El presunto asesino de Laura sólo reconoce que la descuartizó
La defensa de Antonio Gordillo insiste en que la profesora de inglés se provocó las lesiones con el cuchillo y que él únicamente se deshizo del cadáver.
Antonio Gordillo Sala no se considera "ni un asesino ni un monstruo" a pesar de que el informe forense descarta que las heridas que presentaba Laura Cerna, la profesora de inglés que fue asesinada y descuartizada el 30 de agosto de 2010, hayan descartado que la víctima se autolesionara, como sostiene el acusado.
En su alegato previo al inicio del juicio con jurado, que comenzó ayer en la Audiencia de Sevilla, su abogado defensor, Sebastián Polo, dijo a los seis hombres y tres mujeres que integran el tribunal encargado de emitir un veredicto, que su cliente "sabe que ha cometido un acto atroz", en alusión al descuartizamiento del cadáver y su intento de hacerlo desaparecer arrojándolo al río Guadalquivir, pero no se considera responsable del asesinato de Laura Cerna, la ciudadana norteamericana que tenía 49 años.
Hasta en media docena de ocasiones el letrado reiteró que "Antonio no es un asesino" ni su actuación le convierte "en un monstruo", mantuvo el abogado, quien no obstante reconoció que "el resultado de lo ocurrido es horrible". La defensa asegura que Antonio Gordillo, que se enfrenta a 30 años de prisión, se "arrepiente" de lo que hizo y pide "perdón" a la familia de Laura, cuyo hijo Michel y sus padres, Sandra y Thomas, han acudido al juicio.
Los padres de la fallecida, que se situaron en el primer banco de la sala de vistas, observaron detenidamente el rostro del presunto asesino, quien se giró en su asiento para no ver a los familiares. Antonio Gordillo, visiblemente más delgado que cuando fue detenido, negó con la cabeza cuando el secretario judicial fue leyendo los cargos que se le imputan y el relato de hechos.
La defensa planteó al inicio de la vista oral que se permita la declaración de varios testigos que tan sólo un mes antes del crimen habían asistido a un campamento de verano de inglés al que también acudió Laura y que, según el abogado, podrían acreditar que la víctima habría sufrido un "brote psicótico", algo con lo que la defensa intenta dar credibilidad al testimonio del acusado, quien durante la fase de instrucción de la causa declaró que la fallecida "se volvió loca", comenzó a golpearse y acabó infligiéndose ella misma varias cuchilladas.
Frente al testimonio del acusado se alza con contundencia el informe forense, que descarta que esas lesiones se las pudiera haber provocado la propia víctima.
El presidente del jurado, el magistrado Juan Antonio Calle, se pronunciará al inicio de la sesión de hoy sobre la declaración de estos testigos, aunque tanto el fiscal como las acusaciones particulares que representan a la familia y al esposo de Laura ya se han opuesto al considerar que la prueba solicitada es "extemporánea" y ese supuesto enfado de la víctima no guarda relación con los hechos.
El fiscal del caso, Luis Carlos Rodríguez León, afirmó que si lo que se pretende determinar con estos testigos es que Laura tenía un "carácter explosivo o agresivo", los testigos no son los más indicados dado que no son peritos en la materia y no tienen capacidad para determinar el carácter de la fallecida.
La madre de Laura, Sandra Cerna, se mostró desconsolada ante la petición de pruebas de la defensa, y solicitó una vez más "que se haga Justicia" y se imponga la máxima condena a Gordillo. "Este hombre hizo lo que hizo Carcaño: hizo desaparecer el cuerpo, pero después de lo de Marta del Castillo. Él pensó 'hago desaparecer el cuerpo y ya está', pero lo que no sabía es que el cuerpo iba a aparecer y la evidencia de la autopsia es la voz de mi hija", añadió Sandra Cerna. "El horror de mi vida está en pensar que ése es el último rostro que vio mi hija -en alusión a Gordillo- y el miedo que tiene que haber pasado". El crimen de Marta fue nombrado tanto por el abogado de los padres, José Estanislao López, como por la defensa. El letrado de la acusación recordó que en el caso de Marta se produjeron críticas porque en el juicio "no se llegó al fondo" del asunto, por lo que pidió al que apliquen el "sentido común".
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