Los efectos de la infección en la salud

¿Deja secuelas el coronavirus en las personas que logran superar el virus?

  • Los especialistas advierten de huellas en pacientes curados como fibrosis o embolias pulmonares en pacientes muy graves

Los daños del coronavirus en los pulmones de los afectados. Los daños del coronavirus en los pulmones de los afectados.

Los daños del coronavirus en los pulmones de los afectados. / Gráfico: Dpto. de Diseño Gráfico

El coronavirus ha provocado ya más de 360.000 muertes en el mundo, pero también son miles de pacientes los que se recuperan a diario tras haber superado el virus. Salen por la puerta de los hospitales entre aplausos y emocionados. Vivos. Le han ganado la batalla a la enfermedad, algunos tras largos días, semanas o meses tal vez, en la UCI. Curados. Pero, ¿deja secuelas el Covid-19 en las personas que logran superar el virus? En palabras del director de la Unidad de Gestión Clínica de Respiratorio y Cirugía Torácica del Hospital Virgen del RocíoFrancisco Ortega, "aún es pronto" para saber con certeza qué consecuencias puede dejar la enfermedad a medio o largo plazo en los organismos de aquellos que lo padecen con mayor gravedad, es decir, cuál es la huella que deja el coronavirus en los pacientes curados.

La enfermedad que provoca el virus SARS-COV-2 es todavía una patología con muchas incógnitas. Sin embargo, su gravedad es algo que no se puede discutir. Las consecuencias de un caso complicado son numerosas e importantes y tras tres meses de convivencia forzada con esta pandemia y millones de diagnósticos en todo el mundo, la experiencia indica, y muchos estudios así lo argumentan, que en los casos más graves, la enfermedad podría dejar huella desde los pulmones, hasta el corazón, los riñones, el hígado y el cerebro.

Desgraciadamente, ante esta situación, superar la enfermedad no tiene por qué ser el fin, sino que puede ser el comienzo de una difícil recuperación para algunas personas en las que, según apunta el doctor Ortega, se dan casos "llamativamente graves", pero que "afortunadamente" serán pocas. Este experto en Neumología de uno de los hospitales de referencia de Andalucía señala que lo más evidente son los problemas que se pueden quedar en el pulmón como el epicentro de la enfermedad. En los casos más graves, preocupa saber cómo se cicatrizarán las heridas de la infección y hasta qué punto quedará afectado el funcionamiento del órgano tras pasar por neumonías graves. "Aunque sin tener una certeza clara de saber que va a pasar por no tener tiempo suficiente, con la experiencia que tenemos en procesos parecidos anteriormente y similar a lo que están sufriendo ahora sabemos que un porcentaje de los enfermos que tienen estas neumonías muy graves sí están padeciendo secuelas, fundamentalmente, un tipo de fibrosis pulmonar que se queda y deja una repercusión que puede llegar a ser importante y, como consecuencia, los pulmones afectados funcionan mucho peor de cómo lo hacían antes", afirma. Sobre todo estas huellas la sufrirán aquellos que han necesitado la ayuda de ventilación respiratoria, añade el especialista.

El doctor Francisco Ortega, director de la UGC de Respiratorio y Cirugía Torácica del Virgen del Rocío. El doctor Francisco Ortega, director de la UGC de Respiratorio y Cirugía  Torácica del Virgen del Rocío.

El doctor Francisco Ortega, director de la UGC de Respiratorio y Cirugía Torácica del Virgen del Rocío. / M. G.

En condiciones normales, el oxígeno entra al cuerpo, llega hasta los alvéolos pulmonares, de ahí pasa al torrente sanguíneo, va al corazón, y se distribuye al resto de los órganos. Sin embargo, cuando hay una inflamación, como sucede cuando el coronavirus llega a los pulmones, el epitelio, esa fina capa que separa a los alvéolos pulmonares de la sangre, comienza a hacerse más gruesa que puede desencadenar en esas dan fibrosis pulmonares que pueden llegar a ser "muy incapacitantes", señala el especialista.

El doctor Ortega explica que esos casos de fibrosis pulmonar que se están observando a través de los seguimientos que se hacen a los pacientes que se van de alta se manifiestan fundamentalmente con una clínica de sensación de asfixia y una clara reducción de la capacidad pulmonar como resultado de las pruebas de resistencia respiratorias practicadas, sobre todo, las experiometría. En este sentido, el seguimiento a esos pacientes curados en el Virgen del Rocío que se lleva a cabo desde la unidad de Neumología consiste en un primer control aproximadamente entre la cuarta y la sexta semana del alta donde, además de un control clínico, el paciente se somete a un control radiológico y de pruebas funcionales. "Ya dependiendo de la sintomatología y el estado del enfermo se le pueden hacer otros controles pero, si todo es normal, ese mes o mes y medio después de haber recibido el alta hospitalaria ya es un tiempo suficiente en el que si no ha presentado síntomas podemos dar por curada a esa persona porque ya no va a sufrir secuelas. En el caso de ver alteraciones, periódicamente le hacemos controles para ir viendo como evoluciona a lo largo de los meses siguientes", afirma el doctor Ortega.

Precisamente como resultado de estas pruebas de seguimiento de los ya ex enfermos de Covid, el especialista apunta a la aparición de otro efecto secundario de la enfermedad como son alteraciones en la coagulación. "Hay un porcentaje de enfermos que sufre hipercoagulabilidad con mayor tendencia a trombos, que pueden llegar incluso a embolias pulmonares que sería la consecuencia más grave", manifiesta el neumólogo, que señala que estos casos se están viendo tanto en personas mayores como en jóvenes.

En la misma línea, el doctor Jesús Rodríguez Baño, jefe de la unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital Virgen Macarena, señala esas secuelas en el aparato respiratorio de aquellos que padecen la enfermedad con mayor gravedad como la principal repercusión del coronavirus tenida en cuenta hasta el momento. Rodríguez Baño señala directamente la existencia de problemas respiratorios y disnea en los pacientes curados por un periodo prolongado de tiempo. No obstante, al igual que el doctor Ortega, afina matizando que son cuestiones que "están en estudio" y de las que "no hay certeza de que se trate de una cosa transitoria o si de verdad esos episodios van a dejar algún daño en algunos pacientes".

El doctor suma a las posibles secuelas del coronavirus la aparición del síndrome de astenia observado en algunos pacientes tras las altas hospitalarias. La astenia se caracteriza por fatiga como sensación de falta de energía y motivación, de agotamiento o cansancio, pero que, insiste el especialista, "está por ver si tiene relación con el virus o no y cuanto de frecuente es".

El jefe de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital Virgen Macarena, Jesús Rodríguez Baño. El jefe de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital Virgen Macarena, Jesús Rodríguez Baño.

El jefe de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital Virgen Macarena, Jesús Rodríguez Baño. / Antonio Pizarro

En cuanto a otras consecuencias en la salud de los afectados más allá de las que pueda sufrir el aparato respiratorio como la zona cero de la enfermedad, Rodríguez Baño señala la importancia de diferenciar entre las secuelas propiamente dichas y las alteraciones que se pueden producir como consecuencia de una complicación de la infección y que pueden tardar un tiempo en resolverse. Apunta el doctor por ejemplo el caso de un paciente que haya estado muy enfermo y haya desarrollado como consecuencia de su gravedad una insuficiencia renal o si ha estado mucho tiempo en la UCI con ventilación mecánica que también puede derivar en complicaciones como pueden ser secuelas asociadas a ello como son la debilidad en la movilidad de las piernas y brazos. "Hay que diferenciar lo que realmente es causado por las complicaciones y la atención sanitaria que ha habido que darle de las secuelas propiamente relacionadas con el propio virus. Y en ese sentido es en el que estamos todavía conociendo qué es lo que ocurre. Se está valorando si algunas de estas personas puede tener un riesgo aumentado de hacer fenómenos tromboembólicos posteriormente o no, de tener eventos cardíacos o neurológicos después... todo eso está en estudio y todavía no hay una gran evidencia de que sea así, pero es importante que lo tengamos en cuenta para poderlo evaluar", explica el doctor, que destaca que, "para tranquilizar a la población, la inmensa mayoría de las personas que han tenido una infección leve no vana tener ninguna consecuencia y estas son cuestiones restringidas a personas que han tenido una inflamación más grave".

En este sentido, precisamente para tener un mejor manejo clínico en función de la gravedad con la que ingresaban los pacientes, en el Hospital Virgen Macarena han seguido durante todo este tiempo un protocolo de atención basado en cuatro escenarios en los que, según la afectación del virus, las personas hospitalizadas reciben un tipo u otro de tratamiento. Aunque con algunas modificaciones, debido a la evolución de la pandemia y la respuesta observada en determinados fármacos, el doctor Rodríguez Baño afirma que básicamente actúan según ese esquema inicial en el que fundamentalmente se separa entre pacientes mayor o menor de 60 años, casos de infiltrado en RX y casos de estado de hiperinflamación sistmémica.

Respecto a los tratamientos, y teniendo en cuenta el combinado de fármacos generalmente usados en la lucha contra el virus durante estos tres meses, el jefe de Infecciosos del Macarena apunta al Remdesevir como "el único fármaco" que por ahora ha mostrado algún tipo de eficacia en personas que tienen que ingresar, pero no están particularmente grave de modo inicial. Respecto al uso del Ritonavir destaca que es el fármaco que a día de hoy ofrecen a los pacientes ingresados con un cuadro de escasa gravedad y síntomas de pocos días y destaca su mayor utilidad frente al Remdesevir al tratarse de un medicamento que se toma por vía oral. En relación a la Hidroxicloroquina, la primera droga utilizada contra el coronavirus, advierte de su desuso actual en el hospital tras la publicación de varios estudios observacionales que asegura "han mostrado que no es eficaz". Otros fármacos que actualmente pueden recibir los pacientes hospitalizados por su infección de la Covid-19 son los inmunosupresores, que explica el doctor, "se reservan para cuando aparecen complicaciones inflamatorias excesiva", y los anticuagulantes en modo de proxilasis tromboembólica "dentro de lo que es un tratamiento general que se administra cuando un paciente se encama y va a estar así varios días".

Respecto a los casos más graves, Rodríguez Baño subraya que el hospital está en varios ensayos clínicos como son aquellos de células madres mesenquimales o de plasma hiperinmune y, sobre todo, destaca, "son muy importantes las medidas de soporte de cuidados intensivos como soporte mecanizado avanzado".

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