Universidad y género

La mujer se impone en la Universidad

Fachada principal de la Universidad de Sevilla Fachada principal de la Universidad de Sevilla

Fachada principal de la Universidad de Sevilla / Juan Carlos Vázquez

La mujer se impone en la Universidad, una institución que en sus orígenes fue una auténtica desconocida para el género femenino. Hoy, ellas representan más del 53% de los alumnos de grado de las dos universidades públicas de Sevilla, la Hispalense y la Pablo de Olavide. Ellas son también las que mejores notas sacan, son mayoría en siete de las doce carreras más demandadas y predominan entre los alumnos de máster.

La tendencia cambia cuando se suben peldaños dentro de la Universidad. El techo de cristal no es ningún mito, está ahí, pero ya empieza a resquebrajarse. Entre los alumnos de los programas de doctorado existe prácticamente paridad y, en el caso concreto de la Universidad de Sevilla (US), dentro de la figura de ayudante doctor y profesor contratado doctor, ellas el 57% y el 48%, respectivamente.

Conforme se asciende dentro de la carrera del Personal Docente e Investigador (PDI), el número de féminas disminuye y ellos son claramente mayoría, como viene siendo habitual, pero ya se empieza a ver algunos cambios.

En tres años, el porcentaje de catedráticas de la Universidad de Sevilla ha pasado de 21,5% a 26,56%. De los 659 catedráticos universitarios y de escuela universitaria de la US, 484 son hombres y 175 mujeres, según datos del anuario estadísticos del curso 2018-2019 de la Hispalense. Éste sigue siendo un dato bastante bajo pero se atisba un cambio de tendencia. Así, mientras que hace tres años ninguna mujer ostentaba el cargo de catedrática emérita, este año ya son 3.

El gran cambio se observa entre los catedráticos de Escuela Universitaria, donde de los 48 existentes, 21 son hombres y 27 mujeres. Esto supone un gran avance, ya que, tradicionalmente, la rama de ingeniería y arquitectura es la que menos representación femenina tiene dentro de la Universidad y con diferencia.  

Los problemas del liderazgo femenino en la universidad son, en términos generales, los que toda mujer tiene para avanzar en su carrera profesional y alcanzar responsabilidades directivas. La vinculación de determinados puestos a una carrera investigadora continua y consistente agrava esta situación, ya que el desarrollo de la investigación requiere una alta dosis de dedicación y tiempo que no resulta fácilmente compatible con los roles familiares y domésticos que todavía asumen en solitario muchas profesionales.

En 1990, sólo había tres mujeres catedráticas en la US. Hoy son 175

Si se toma como referencia los últimos 25 años, la evolución ha sido bastante significativa. En 1990, sólo había ocho catedráticas en la Universidad de Sevilla, lo que suponía el 3% del total. Quince años más tarde, durante el curso de 2005-2006, las féminas ya representaban más del 11%. En total había 48 mujeres frente a 365 hombres. Esta cifra ha ido aumentado de forma progresiva y en 2011 el 18% de las cátedras pertenecían a mujeres y en 2013 el 20%, cuatro puntos menos que este año.

En el caso de la Universidad Pablo de Olavide, de los 88 catedráticos de universidad y escuela universitaria, sólo 18 son mujeres. En el caso concreto de la figura de catedrático de escuela universitaria, sólo hay una plaza y la ocupa una mujer, según datos facilitados por esta universidad pública. Si se echa la vista atrás, hace una década, la diferencia era de 6 a 40, a favor de los hombres. El crecimiento del número de cátedras ostentadas por hombres ha sido superior al de sus compañeras femeninas.

La aplicación de un sistema de acreditación previo para optar a una plaza de catedrático universitario ha contribuido estos años al incremento de las mujeres catedráticas. El colectivo femenino sale ganando cuando más objetivo y menos endogámico es el proceso de selección de catedráticos. Con el actual sistema de acreditación, todos los profesionales presentan sus méritos en igualdad de condiciones.

Pese a este horizonte positivo, aspectos como la tasa de reposición del 0% y del 10% impuesta hasta 2014 y del 50% en 2015, que impedía a los entes públicos reponer a su personal al 100%, han mermado la incorporación de la mujer en los puestos más altos. En total, el 61% del personal docente e investigador de la Universidad de Sevilla es masculino. Hace una década, este dato era del 67%.

En el caso de la UPO, el porcentaje actual es de 44’27% profesoras frente a 56,62% de profesores. Hace diez años, el colectivo femenino representaba el 39% de, total de PDI.

Las mujeres lideran 7 de las 12 carreras más demandadas

Hasta 1910, las féminas estaban vetadas en muchas carreras, sin poder matricularse en la titulación que quisieran. En el caso de la Universidad de Sevilla, la incorporación de la mujer a esta institución se produjo a través de la rama de letras, principalmente, en concreto a través de la Facultad de Filosofía y Letras, donde, en los años 60 más del 70% de los alumnos eran mujeres. Este dato contrarrestaba con el de otras carreras.

En esta misma década, los 60, había poco más de 30 mujeres en toda la Facultad de Derecho. Hoy son cerca de 2.300 y representan el 58% del total del alumnado de este centro. Según Antonio Merchán, catedrático de Historia del Derecho, es muy difícil concretar el año de ingreso de primera mujer en la Facultad de Derecho, pero asegura que durante la Guerra Civil ya existían algunas alumnas, aunque éstas fueron un grupo muy minoritario hasta la muerte de Franco. 

Escuela Superior de Ingeniería, en la isla de la Cartuja Escuela Superior de Ingeniería, en la isla de la Cartuja

Escuela Superior de Ingeniería, en la isla de la Cartuja / Juan Carlos Vázquez

En el caso de las Ingenierías, el dato es más llamativo. En las once primeras promociones de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería (ETSI) de la Universidad de Sevilla, fundada en 1963, sólo 9 mujeres realizaron la carrera entre más de 1.000 titulados. No fue hasta 1994 cuando la presencia femenina superó el 10%. Este porcentaje fue en aumento hasta el año 2000, cuando se llegaron a valores cercanos al 20%. Sin embargo, en el curso 2003-2004, esta tendencia cambió y desde entonces se ha mantenido prácticamente estable en torno al 20% y 25% hasta 2017, cuando los números volvieron a caer. Hoy hay 4.546 estudiantes de grado en la ETSI, de lo cuales sólo 1.102 son mujeres, el 24% del total.

A pesar de esta tardía incorporación de la mujer a la Universidad, en líneas generales, ellas siempre destacan. De las doce carreras universitarias más demandadas en las dos universidades públicas de la ciudad, en siete son mayoría las mujeres. Se trata de los grados de Medicina Básica Experimental, Medicina, Bioquímica, Odontología y el doble grado en Periodismo y Comunicación Audiovisual, todas ellas de la US; y, los grados en Biotecnología y el doble grado en Relaciones Internacionales y Derecho, que oferta la UPO.

Las féminas sí son minoría en el doble grado en Física y Matemáticas (66 hombres y 33 mujeres), el doble grado en Fisioterapia y Ciencias de la Educación Física y el Deporte (20 hombres y 3 mujeres), el grado en Ingeniería Aeroespacial (521 hombres y 180 mujeres) y el doble grado en Ingeniería Mecánica e Ingeniería en diseño industrial, dentro de las carreras más demandadas y con la nota de corte más alta en este curso. Todas estas titulaciones son de la Universidad de Sevilla, junto con el doble grado en Ingeniería y Tecnología Informática más Matemáticas, donde hay matriculados actualmente 11 hombres y 10 mujeres.

Estudiantes en el rectorado de la Universidad de Sevilla Estudiantes en el rectorado de la Universidad de Sevilla

Estudiantes en el rectorado de la Universidad de Sevilla / Belén Vargas

En total, en la US hay matriculados 52.490 alumnos de grados, de los cuales, el 47,51% son hombres y el 52,49% mujeres.

Por ramas de conocimiento, las féminas son mayoría en Ciencias de la salud, donde ellas representan más del 70%; Ciencias Sociales y Jurídicas (59%); y Artes y Humanidades (63%). Sí son minoría, aunque por muy poco, en la rama de Ciencias, donde representan casi el 47%, y en la rama de Ingeniería y Arquitectura, donde la brecha es mucho mayor: 9.585 hombres frente a 3.543 mujeres.

A pesar de esta gran diferencia en las ingenierías, el Colegio Oficial de Graduados e Ingenieros Técnicos Industriales de Sevilla (Cogitise) ha realizado recientemente un estudio que muestra que la empleabilidad de las ingenieras técnicas industriales alcanza el 82,4%. La institución subraya que el 97,2% de las colegiadas de Cogitise dedican o han dedicado su carrera profesional al desarrollo de la ingeniería técnica industrial, mientras que sólo el 2,8% de las encuestadas desempeñan profesiones ajenas a este campo. 

En el caso de la Universidad Pablo de Olavide, de los 9.813 alumnos de grado, el 56% son mujeres. Ellas son mayoría en la Facultad de Ciencias Experimentales (58%), Facultad de Ciencias Sociales (84%), Facultad de Derecho (más de 60%), y de Humanidades (70,7%).

Las féminas también destacan entre el alumnado de máster, donde actualmente hay matriculados 1.021 mujeres frente a 635 hombres. No ocurre lo mismo en los programas de doctorado, donde ellos representan el 51,4% del total.

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