El verano de 2003 disparó la climatización de los edificios
Nunca la diferencia de temperatura entre el interior y el exterior debe superar los 12 grados
Marcó un antes y un después en la climatización de los hogares y oficinas. Aquella ola de calor sufrida en agosto de 2003 provocó que la mayoría de los edificios de Sevilla contaran con aire acondicionado para combatir unas temperaturas insufribles. Fue un mes en el que se agotaron los ventiladores no sólo en la capital hispalense, sino en las localidades costeras, ya que tener el mar cerca no resultaba suficiente cuando el termómetro llegaba a los 45 grados y las mínimas no bajaban de los 25.
Testigo de este cambio son algunos de los propietarios de negocios de electrodomésticos con los que este periódico se ha puesto en contacto. En lo que va de verano las ventas han experimentado un leve repunte respecto al año pasado, cuando el calor fue mucho más leve, pero no se han alcanzado las de aquel 2003, debido, en parte, a que ya muchos hogares cuentan con sistemas de refrigeración que comenzaron a instalarse desde entonces. "Antes de esa fecha ya existían bastantes hogares con aire acondicionado, pero desde la ola de calor de aquel verano se comenzó a colocar en todo edificio de nueva planta y en los que carecían de ellos", asegura el trabajador de una de las tiendas consultadas.
La crisis del sector inmobiliario también ha provocado que las ventas de estos aparatos desciendan los últimos años. "Cuando antes se construían muchas promociones la demanda era elevada, ahora ha menguado. Lo que más se solicita en estos momentos es la reparación de los aires acondicionados, la carga de gas o en último caso, la sustitución", refiere el dueño de otro negocio.
Debido a que las elevadas temperaturas de julio obligan al uso continuo del aire acondicionado, los expertos advierten de la necesidad de una correcta utilización que evite un consumo excesivo de energía y un encarecimiento de la factura de la luz. Por tal motivo, el termostato debe oscilar siempre entre los 23 y 24 grados (cada grado que disminuya supone un 8% más de energía), evitar que la diferencia de temperatura entre el hogar y el exterior supere los 12 grados, refrescar la habitación antes de dormir y limpiar los filtros del aparato con el fin de mejorar el rendimiento del equipo. También existen otros medios para refrescar una vivienda sin hacer uso de aparatos eléctricos, tales como disponer de buenos cerramientos e instalar las habitaciones en la zona norte, de donde antes desaparece el sol.
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