El Sevilla marca las distancias

Villarreal CF - Sevilla FC | La crónica

El equipo de Lopetegui arranca un valiosísimo empate que mantiene a cinco puntos al postulante Villarreal

Escudero y Munir igualaron por dos veces la ventaja local y, ya con los titulares habituales, los de azul fueron mejores

Jesús Navas, presionado por Alberto Moreno.
Jesús Navas, presionado por Alberto Moreno. / Domenech Castelló
Juan Antonio Solís

22 de junio 2020 - 18:43

El Sevilla va de puntazo en puntazo. Del que sumó ante el Barcelona el viernes, al que arrancó en su espinosa visita al Villarreal, el equipo que junto al Real Madrid se había llevado los nueve puntos en juego desde que arrancó esta Liga de gradas vacías. Nada que ver el sabor de estos empates al amargo que firmó en La Nucía ante el Levante. De hecho, si ante los granotas no hubiera dado ese reincidente paso atrás, los sevillistas disfrutarían hoy de una posición holgadísima camino de la Champions. Pero tampoco es mala la que hoy disfrutan.

Volver a Sevilla manteniéndole las distancias al caballo que venía remontando desde atrás es una noticia óptima, claro que sí. Cómo va a ser igual que se te acerque a dos puntos que seguir viéndolo a cinco. Y más pensando que los amarillos visitan el sábado Mestalla y a Nervión va el Valladolid un día antes. Y más después de enjugar dos veces una desventaja, las que provocaron Paco Alcácer y ese gran central que ya es Pau Torres. Escudero y Munir lo propiciaron con sendos zurdazos preñados de calidad.

Seis cambios introdujo Lopetegui esta vez. Las llamadas rotaciones abrieron paso a claros suplentes, como Escudero, Suso o En-Nesyri, e incluso a jugadores inéditos desde que se cerró este amargo paréntesis por el Covid-19, a saber, Sergi Gómez y Rony Lopes. Sólo la sexta novedad, Banega, puede considerarse más titular que suplente. Es lo que tiene la acumulación de esfuerzos, en el caso del Sevilla extrema al no mediar ni 72 horas entre la intensísima lucha con el Barça y la visita al estadio de La Cerámica.

Está claro que bajo este frenesí de partidos cada tres días, Lopetegui debía calibrar la profundidad de su plantilla. Lo que sí alimenta el debate es la idoneidad de hacer coincidir en el ataque a Suso, Rony Lopes y En-Nesyri. Empezó a rodar la pelota, el Sevilla se hizo con ella al son de Banega, y pronto quedó en evidencia que no cabía trío más inofensivo en vanguardia.

Suso volvió a huir de la banda para tapar su falta de chispa y cambio de ritmo, pero sus zigzagueos en busca del tiralíneas que posee en la zurda no le llevaron a nada bueno; En-Nesyri, acaso el jugador con más promedio de resbalones por minuto, no gana un balón dividido ni en sueños y transmite una gelidez pavorosa arriba; y Rony Lopes...

Rony Lopes merece un punto y aparte. Difícil encontrar en la memoria un jugador con tan bajas prestaciones en un equipo de las aspiraciones que hoy tiene el Sevilla. Escudero no es que esté para muchas alegrías tampoco, pero se hizo perdonar con el latigazo que empató el partido en el minuto 40. El Villarreal olvidó que el golpeo sí que lo mantiene. Y le metió empeine con un poco de exterior para que la comba se cerrara en su viaje al palo izquierdo de Asenjo.

Ese gol vino a hacer justicia. El Villarreal se adelantó en su primera llegada, después de que la zaga de azul dejara centrar con absoluta comodidad a Gerard Moreno desde la banda izquierda. Y este punta, aparte de ser un gran rematador, posee una de las zurdas más precisas de la Liga en el pase. Anguissa se anticipó a Koundé desde atrás, cabeceó a quemarropa y Vaclík rechazó como pudo, pero la pelota le cayó a Paco Alcácer y éste remachó por abajo (18’). La siguiente acometida del Villarreal fue una contra de Gerard a la media hora. Su tiro seco y raso lo bloqueó Vaclík. Y a la tercera, otro gol. Corría el tercero de los cuatro minutos de prolongación de la primera parte y Rony Lopes, para abrochar su pésima actuación, forzó un córner innecesario. La defensa zonal de Lopetegui volvió a fallar a balón parado y Pau Torres fue adonde no fue En-Nesyri.

Lopetegui hizo su particular acto de contrición por su línea de ataque inicial y cambió tres piezas de una tacada: Navas por Sergi Gómez –Koundé al eje–, Ocampos por Suso y Munir por Rony Lopes. Y de repente, el nivel del Sevilla subió varios estratos. Con Banega a la batuta, Navas y Ocampos intimidaron, al menos, y Munir sí que pegó. Su volea cruzada, otra más, volvió a restablecer la igualada. Calleja quiso responder con Trigueros, Ontiveros y Bacca, pero el Sevilla era superior, se cuidó de dar el paso atrás de La Nucía y hasta pudo ganar, sobre todo con un cabezazo de De Jong que repelió Asenjo. Marcó las distancias el Sevilla, que se aferra a su plaza de Champions. Y si no la tiene ya en el bolsillo, es por su escasa pólvora.

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