Sevilla-Levante | La previa El carrusel ya no da tregua

  • El Sevilla enlaza otro exigente examen competitivo con la visita al Barça a la vuelta de la esquina

  • Los de Lopetegui regresan campeones a un Nervión aún vacío

Una imagen del entrenamiento de ayer en el Sánchez-Pizjuán. Una imagen del entrenamiento de ayer en el Sánchez-Pizjuán.

Una imagen del entrenamiento de ayer en el Sánchez-Pizjuán. / Sevilla FC

El Sevilla se acostumbra a no parar. No hay tiempo casi ni para respirar. Se cierra una batalla, empieza otra. No hace nada los de Lopetegui andaban buscando el gol del triunfo en Cádiz, ése que encontró Munir sobre la bocina y que le dio los tres puntos a un equipo que no tiene más remedio que convertirse en todoterreno. Competir, competir, competir… Nadie para. La rueda sigue y la exigencia no deja de acompañar a este grupo al que se le pide ganar cada encuentro sin reparar en el nivel del rival ni en lo que hace para contrarrestar sus fuerzas.

Ahora llega el Levante, dentro de nada el nuevo Barcelona de Koeman, Ansu Fati y por supuesto Leo Messi. Y en esta ocasión toca presentarse en el Ramón Sánchez-Pizjuán, desgraciadamente sin público, pero sí con el estímulo que supone volver a sentirse en casa, donde los de Lopetegui no comparecen desde la última jornada de la última Liga ante el Valencia allá por el mes de julio.

Desde aquello han pasado muchas emociones por el vestuario nervionense, y hasta un título y dos finales se han sumado a la densa historia de este club cuyo crecimiento en el presente siglo no tiene parangón alguno en el mundo del fútbol.

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La Previa / Departamento Infografía

El Levante de Campaña, de Morales y de otro ex sevillista como Coke examina a la tropa del entrenador vasco, quien ya empieza a tener que hilar muy fino para gestionar los esfuerzos ante la acumulación de partidos, todos de máxima intensidad que se amontonan en el calendario como piezas de Tetris bajando a velocidad de vértigo.

El nivel de exigencia, a todos los niveles, que pedirá el choque de este domingo ante el Barcelona obliga a pensar mucho los mimbres con los que tumbar al equipo granota.

Para el Sevilla la presente temporada debe ser la del golpe definitivo a los grandes y para un equipo que tutea al Bayern Múnich y que escucha las palabras de su presidente prometiendo “para un año de éstos” ganar la Liga, llevarse 15 años sin ganar en el Camp Nou no tiene mucho sentido. Pero bueno, eso será dentro de tres días. Antes, la obligación se detiene en sumar los tres puntos ante el Levante y dar otro paso firme en el inicio liguero.

Todo, mientras el sevillismo ya está en vilo pendiente de los movimientos de Monchi en el mercado y el cierre definitivo a una plantilla a la que habrá que ponerle el lunes el lazo que remate el envoltorio con papel de regalo.

Y con el morbo, además, de tener enfrente a Campaña, un jugador cuya vuelta a Nervión siempre inspirará un suspiro de lamento, mucho más después de la marcha de Banega, de quien podría haber sido un sustituto idóneo. Porque Rakitic, como ya se ha podido comprobar ante el Bayern y ante el Cádiz, es otro tipo de centrocampista, más llegador, pero con menos posesión de balón, sin desdeñar para nada todo lo que suma, que será mucho, para el proyecto final.

El carrusel competitivo ya no da tregua a un Sevilla que casi aún se recupera de su batalla ante el Bayern cuando ya asoma el Barça. Y por medio, tiene obligación de ganarlo todo. Complicado y estresante, pero es lo que hay.

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