Sevilla FC Un debate, para variar

  • El pulso entre la afición y Lopetegui por la diferencia de criterios con De Jong subyace en el episodio de pitos del domingo.

  • La exigencia que hace crecer, eufemística lectura desde el club el club.

Julen Lopetegui, durante el partido ante el Leganés. Julen Lopetegui, durante el partido ante el Leganés.

Julen Lopetegui, durante el partido ante el Leganés. / Antonio Pizarro

Como si de un pulso en el que ninguna de las dos partes quiere resultar perdedora se tratara, Lopetegui y la afición sevillista en su mayoría andan enfrentados en una diferencia de pareceres que tiene que ver con las decisiones del entrenador a la hora elegir a los once futbolistas que cree en mejor estado para afrontar los partidos.

Desde el pasado domingo se ha ha dicho de todo sobre los pitos que el equipo y el técnico escucharon en el Sánchez-Pizjuán durante el partido ante el Leganés, incluso el presidente habló ayer sobre ello. Que si por el paso atrás, que si por el cambio de Sergi Gómez por De Jong –un defensa por un delantero–..., pero la realidad es que lo que este descontento más o menos generalizado esconde es el debate que ha generado la apuesta del ex seleccionador por el delantero holandés, quien, según muchos aficionados, no tiene argumentos técnicos suficientes para ser el nueve titular de este Sevilla por delante de otras opciones como Chicharito, Munir o Dabbur, curiosamente el protagonista de una extraña cruzada de la afición cuando no ha tenido ocasión de jugar un partido ante un rival de un potencial mínimamente exigible.

Pero, repasando las campañas más exitosas de las últimas temporadas, no es el primer debate que adquiere estos tintes. Se da la circunstancia de que afloran con especial virulencia en épocas de bonanza deportiva y que se solapan cuando las cosas no van tan bien.

La lectura que desde el club se le ha dado a todo esto –el propio Lopetegui lo enfocó en ese sentido– es que esa exigencia continua de la afición es la que hace crecer a la entidad. Castro también se refirió a ese “ADN sevillista” que quiere más y más, pero la realidad de puertas para dentro es otra y este perenne descontento incomoda a los dirigentes cuando el equipo de Lopetegui está tercero en la tabla a un punto del líder sólo habiendo perdido ante Barça, Madrid y el accidente de Eibar y en Europa League va camino de un pleno histórico.

Es curioso, pero si las dos veces que Caparrós se hizo cargo del equipo no aparecían estos debates y tampoco en las etapas más o menos grises con Berizzo (salvo el caso N’Zonzi) o Montella, en la última década los periodos de mayor bonanza deportiva han tenido que convivir con pulsos absurdamente extraños entre la afición y las decisiones de sus técnicos.

En la época de Manolo Jiménez, el último que dejó al Sevilla tercero en la Liga, se le criticaba ferozmente al de Arahal que no alineara en todos los partidos a dos delanteros puros (en la plantilla había tres: Kanoute, Luis Fabiano y Negredo). Con Unai Emery, otro entrenador con el que la afición no veía jugar bien al Sevilla a pesar de que bajo su dirección llegaron tres títulos europeos, varios fueron los debates que enfrentaron a la hinchada con los pareceres del técnico. La posición de Rakitic en su primera temporada levantó no pocas polémicas, ya que el guipuzcoano insistía en utilizarlo como medio defensivo cuando podía explotar mejor más arriba y no tenía condiciones para equilibrar al equipo. En aquel caso fue Emery el que cedió... y acertó, ya que la entrada de Iborra permitió al equipo crecer y al croata brillar en ataque.

Después, otro debate que levantó ampollas fue el de Sergio Rico: el jugador acabó pidiendo la salida.Con Machín, la defensa de cuatro, Lopetegui lidia con el debate de De Jong... ¿Cuál será el proximo?

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