Athletic Club - Sevilla FC | La previa

Un respeto, es la Copa del Rey

  • En el primero de los tres duelos con el Athletic, el Sevilla aparca las expectativas ligueras para mantener su intensidad aun con las rotaciones

Franco Vázquez, novedad hoy en el Sevilla, bromea con Arana y Promes en segundo plano. Franco Vázquez, novedad hoy en el Sevilla, bromea con Arana y Promes en segundo plano.

Franco Vázquez, novedad hoy en el Sevilla, bromea con Arana y Promes en segundo plano. / José Ángel García

El pulso deportivo de enero se acelera con la alternancia de partidos ligueros y coperos. El frío del mercurio contrasta con el calor competitivo de un mes sin tregua para los elegidos que van saltando eliminatorias. Es tiempo de que los entrenadores, bajo el consejo de su cuerpo técnico, compongan las alineaciones mirando con el rabillo del ojo a lo que espera en tres o cuatro días.

Y Pablo Machín, cuando adopta una visión panorámica de la cosa, se siente de safari por el Serengueti: ve leones por todas partes. Los verá hoy, los ve cuando levanta la mirada más allá y aún los sigue atisbando cuando toma los anteojos y apunta a la línea del horizonte.

Estos leones apenas han mostrado carácter intimidatorio en la temporada. El miedo lo han infundado más en sus numerosísimos y fieles seguidores que en sus rivales. Pero hablamos de Athletic Club. Y esas dos palabras, de por sí, deben infundir el más franco respeto a cualquiera. Estos leones, por flacos que estén, no se van a dejar comer por nadie. Y menos ahora, que han recuperado las ganas de vivir de la mano de Gaizka Garitano tras la fallida experiencia con Eduardo Berizzo.

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La historia de la Copa, además, no se puede explicar sin nombrar al Athletic, así que...

De todo ello debe ser consciente un tipo cabal y mesurado como Pablo Machín. Que lo primero es lo primero parece de perogrullo. Pero en el fútbol no lo es tanto. No es extraño que la lucha inminente se vea condicionada por lo que asoma más allá, en lontananza. Y eso es lo que tratará de impedir hoy el soriano en estos octavos.

El Sevilla ha ganado dos Copas en este siglo XXI, en 2007 y 2010. Ha disputado otras dos finales, perdidas ante el Barcelona en 2016 y 2018. Y ha llegado hasta las semifinales en 2004, 2009, 2011 y 2013. Con el Barcelona sobrevolando a todos los demás en este bello torneo, los sevillistas pueden enorgullecerse de ser el más competitivo en este frente desde que rompió este siglo. Pero el Athletic, aunque no haya añadido más plata a sus atiborradas vitrinas, ha jugado y perdido otras tres finales contra el Barça. Y una de ellas, dejando precisamente en la cuneta al Sevilla de Manuel Jiménez, en 2009.

Ambos, por vínculo histórico, están obligados a dar la cara en una competición demasiado acostumbrada a las tibiezas, a los reparos. La Copa se merece el más alto interés. Y aunque Athletic Club anda con las carnes abiertas por su zozobra en la Liga –salieron de puestos de descenso con su victoria del lunes en Vigo–, no van a tirar la eliminatoria. Su nombre lo impide.

Machín recupera para hoy a Mercado y Franco Vázquez, que vieron desde la grada esa lucha de titanes que brindaron Sevilla y Atlético el domingo. Y es probable, en el caso del Mudo muy posible, que ambos sean titulares hoy en San Mamés. Carriço, que deberá cumplir sanción por ciclo de amonestaciones en la Liga, también apunta a jugar de salida en esta ida copera. En la retaguardia, Gnagnon, tras acabar su partidazo del domingo antes de tiempo por un golpe en la rodilla, podría descansar hoy cara a la Liga, como también Kjaer.

Y puntales del equipo que agradecerían un respiro en este primer envite son Banega, Escudero, Sarabia y uno de los dos delanteros, Andre Silva o Ben Yedder. Esa conveniencia debe forzar a dar un paso adelante a Amadou, Arana o Promes. Ya lo han hecho Roque Mesa o Gnagnon y Pablo Machín insistirá en que otros también se vayan embarcando para elevar la competitividad: este Sevilla que anhela algún refuerzo es un gallo en la Liga, pero cuando ha viajado en Europa, lo han desplumado.

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