Vivir más en la UE no es vivir mejor

La calidad de vida de los europeos a partir de los 50 años varía en función del país en el que viven, según un estudio · Los italianos y los franceses son los más longevos, pero no son los que disfrutan de mejor salud

Ciudadanos pasean en París y observan una exposición sobre la Unión Europea.
Ciudadanos pasean en París y observan una exposición sobre la Unión Europea.
Redacción

18 de noviembre 2008 - 05:01

No es lo mismo hacerse viejo en España que en Estonia, ni se disfrutan por igual los años de la jubilación en Dinamarca que en Italia, según explica un estudio publicado en la revista médica británica The Lancet que refleja lo distinta que puede resultar la vejez en función del país europeo en el que se viva.

La conclusión principal de este informe realizado por investigadores de la Universidad británica de Leicester es que existen "sustanciales desigualdades en el disfrute de la vida con una buena salud a partir de los 50", en una escala comparativa de 25 de los 27 países miembros de la Unión Europea (UE).

Pero, lo realmente novedoso de este estudio es que los investigadores han creado un índice llamado Años de Vida Saludable (HLY, por sus siglas en inglés), que fija la pauta sobre la calidad de vida a partir de los 50 años y lo compara con el índice de expectativa de vida de cada uno de los países miembros de la Unión Europea. El índice HLY sobre calidad de vida, demuestra que vivir más tiempo no significa necesariamente vivir mejor.

Así, aunque los italianos y los franceses son los que viven más años, no son los hombres europeos que disfrutan de mejor salud entre los 50 años y el día de su muerte.

En esta escala ganan los daneses, que aunque tienen una expectativa media de vida de 78,3 años disfrutan una media de 24,1 años de "vida de calidad" desde los 50 (frente a los 20,6 de los italianos), y los malteses, que aunque tienen una expectativa media de vida de 79 años, lo hacen en plenitud al menos hasta los 71,7.

Es decir, los italianos viven un año más que los daneses, pero pasan cuatro años con menor calidad de vida que los nórdicos.

En el extremo opuesto de la estadística de vida de calidad están los estonios, que desde los 50 y hasta su muerte (72,4 años) sólo pasan 9 años en los que disfrutan de un buen estado de salud.

Para las mujeres se da una situación similar porque son también las danesas (con 24,1 años de calidad) y las maltesas (con 22,5) las más afortunadas, pese a no estar entre las más longevas.

Las diferencias entre las mujeres son igualmente reveladoras: una mujer española llega a vivir 85 años, pero los años de calidad desde que alcanza el medio siglo son 18,6, hasta los 68,6.

Por su parte, según el estudio, las danesas tienen una vida tres años más corta (81,9), pero la disfrutan con salud hasta los 74,1.

Hay que ir al este de Europa y a las repúblicas bálticas de nuevo para ver dónde las mujeres tienen peores condiciones de vida a partir de los 50: en Estonia, la plenitud física no supera los 60,4 años de media y en Hungría no se va más allá de los 61,4.

La situación es mejor entre los países que integraron la UE de los 15 -Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Grecia, Holanda, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Portugal, el Reino Unido y Suecia-, que en los otros 10 estados, adheridos posteriormente a la Unión, que han sido objeto del estudio.

Estos países son Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Polonia y la República Checa.

La comparación es doble: por un lado se compara la expectativa de vida de hombres y mujeres y se constata que mientras los hombres italianos viven una media de 80,4 años, los suecos una media de 80,3 y los españoles una media de 79,5, los letones no superan los 71,3 años y los lituanos mueren, de promedio, antes de llegar a los 71,7.

En el caso de las mujeres, la longevidad de las francesas (85,4 años), las italianas (85,3) y las españolas (85) también contrasta, aunque en menor medida que entre los hombres, con la expectativa de vida de las letonas (79,3 años) y las húngaras (79,4).

Los investigadores dicen que estos números tienen que ver con la inversión que los Estados hacen en sanidad y atención de las personas mayores y advierten de que los países de la UE tienen que hacer un esfuerzo adicional si quieren cumplir el objetivo de que un 50% de la población de entre 55 y 64 años esté empleada en 2010.

También destacan la asociación que existe entre desempleo y un menor número de años de calidad, y entre una formación intelectual continua, más allá de la etapa laboral, y un mayor índice de HLY en calidad de vida.

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