El padre del copiloto que estrelló el avión en los Alpes cuestiona la teoría del suicidio

Agencias

Berlín, 25 de marzo 2017 - 02:33

El padre de Andreas Lubitz, el copiloto del avión de Germanwings que se estrelló en Francia con 150 personas a bordo, trató de demostrar ayer, en el segundo aniversario de la catástrofe, que su hijo no era un suicida depresivo y que la versión oficial sobre la tragedia se basa en "especulaciones". "En el momento del accidente mi hijo no padecía depresión", afirmó Günter Lubitz en una conferencia de prensa sobre una catástrofe que no dejó supervivientes y cuyo único responsable, según la Fiscalía francesa, fue su hijo.

El día y la hora elegidos para la comparecencia (09:30, la misma en que se estableció por última vez contacto con el vuelo 4U9525, que había partido de Barcelona hacia Düsseldorf) fueron calificados de "afrenta" por representantes de familiares de las víctimas. "Cualquier otro momento habría sido igualmente criticado", indicó Günter Lubitz, para quien, desde hace dos años, no hay un día mejor que otro, puesto que tanto él, como su esposa y su hijo menor viven a diario un dolor frente al que no hay "consuelo posible".

Andreas Lubitz no pudo "arrastrar a la muerte a otras 149" personas de forma deliberada y planeada, como concluyó la investigación, dijo. Es cierto que tomaba medicamentos, añadió, y también que había visitado a innumerables médicos. Pero el motivo era un transtorno ocular.

Günter Lubitz reconoció que no tenía respuesta para la pregunta de por qué fue ese día a trabajar su hijo, pese a estar de baja médica, lo que había ocultado a su empleador.

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