El impuesto mínimo global, primer objetivo cumplido del G-20 de Roma

Cumbre

El volumen del beneficio residual de las empresas se repartirá entre los países donde operan

Se establece un tipo mínimo de sociedades del 15% para las que tengan una facturación de al menos 750 millones de euros

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Foto de familia de los líderes asistentes a la cumbre del G-20 de Roma
Foto de familia de los líderes asistentes a la cumbre del G-20 de Roma / Europa Press
Agencias

30 de octubre 2021 - 18:14

Roma/La primera jornada de la cumbre de líderes del G-20 en Roma se saldó este sábado con un primer objetivo cumplido: la adopción, tras largas negociaciones, de un impuesto mínimo global a las multinacionales para equilibrar el sistema tributario internacional.

"Tras cuatro años de un intenso debate se ha alcanzado un acuerdo histórico sobre una solución basada en dos pilares para afrontar los retos fiscales emergidos con la digitalización y la globalización de la economía", aseguraron fuentes de la presidencia italiana de turno del foro de las veinte potencias.

Los jefes de Estado o Gobierno del G-20 acordaron un impuesto mínimo global a sociedades de al menos el 15% para lograr un sistema tributario más justo y evitar que se aprovechen de regímenes fiscales complacientes y no paguen impuestos donde operan.

Uno de los más entusiastas fue el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, quien celebró el acuerdo, y aseguró que, así, la comunidad internacional "ayudará a las personas haciendo que las empresas contribuyan pagando su cuota" de impuestos.

Un impuesto mínimo para el mundo

El mecanismo, que se adoptará para 2030, sigue el camino ya trazado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) de un sistema sustentado en dos pilares.

El primero fija que el volumen del beneficio residual de las empresas, es decir, el restante después de que el país donde esté la sede se haya quedado con el impuesto correspondiente al 10% de la rentabilidad, se repartirá entre los países donde operan. El segundo establece un tipo mínimo de sociedades del 15% para las que tengan una facturación de al menos 750 millones de euros.

La OCDE ya informó de que 136 países y jurisdicciones, que abarcan más del 90 % del producto interior bruto (PIB) mundial sobre los 140 que participan en las negociaciones, acordaron que para el primer pilar la cifra sea del 25% de ese beneficio residual, después de que hasta ahora se estuviera discutiendo entre un rango de entre el 20 y el 30%.

Esto se refiere a grandes empresas con una facturación mundial superior a 20.000 millones de euros y una rentabilidad superior al 10%, y el reparto de beneficios se haría entre los países donde cada compañía tiene ingresos superiores a un millón de euros (250.000 euros en pequeños estados).

El objetivo, agregaron las fuentes, es garantizar unas normas fiscales justas, modernas y eficaces, claves para fomentar las inversiones y el crecimiento.

Ausencias de peso

Los líderes de este importante foro, cuyos países acumulan el 80% del PIB y el 60% de la población del planeta, volvieron a reunirse físicamente tras la pandemia, pues la cumbre de Riad del pasado año tuvo que celebrarse virtualmente.

Por el romano barrio del EUR, completamente blindado para la ocasión, pasaron líderes como Biden, el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez; el presidente de Francia, Emmanuel Macron; el primer ministro británico, Boris Johnson, o la canciller saliente de Alemania, Angela Merkel, para quien este G-20 será el último.

De Latinoamérica llegaron el presidente argentino, Alberto Fernández, quien denunció la elevada deuda de su país con el Fondo Monetario Internacional, y el de Brasil, Jair Bolsonaro, mientras que México estuvo representado por su canciller Marcelo Ebrard.

Pero la cumbre contó con dos ausencias de excepción, que de alguna manera ponen en jaque el auspiciado multilateralismo. La primera, la del presidente ruso, Vladimir Putin, que por vídeconferencia exigió el reconocimiento recíproco de las vacunas entre bloques.

La segunda, el de China, Xi Jinping, que a miles de kilómetros de distancia pidió a sus pares que sean "un ejemplo" en la reducción de emisiones de carbono.

Otras claves: sanidad y medio ambiente

Otros puntos importantes abordados en la Nube, un moderno centro de congresos romano, fueron la gestión de la pandemia de coronavirus y los líderes se comprometieron a repartir vacunas y proteger al 70% de la población para 2022. Se trata de un tema clave porque de ello depende la salida de la crisis y, por eso, los líderes posaron en la foto de familia con algunos de los héroes de la pandemia, médicos, enfermeros o trabajadores de la Protección Civil.

Por otro lado se habló de la apremiante cuestión medioambiental, en las vísperas de la Cumbre de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que arrancará el lunes en Glasgow.

El broche lo puso la reina Máxima de Países Bajos, que en un panel paralelo sobre pymes y mujeres empresarias, preguntó a los líderes si se hacía lo suficiente: "Diría que podemos hacer más", zanjó.

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