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Sanidad

Menos puede ser más en la atención pediátrica

Una consulta de pediatría.

Una consulta de pediatría. / G. J.

El Comité de Calidad Asistencial y Seguridad del Paciente de la Asociación Española de Pediatría (AEP) ha publicado una guía en la que recoge las prácticas a evitar en todos los niveles de la atención pediátrica. El objetivo de esta iniciativa es señalar una serie de prácticas a evitar en la atención del paciente pediátrico en la atención primaria, urgencias, durante la hospitalización, los cuidados intensivos y en el domicilio.

Con el título de Recomendaciones de no hacer, la asociación identifica medidas a desterrar en la atención médica a los más pequeños. Entre ellas destacan la de prescribir medicamentos en cucharadas en vez de en miligramos, efectuar el ingreso hospitalario sin comprobar la pulsera identificativa o las alergias, prolongar la duración del tratamiento antibiótico más tiempo del recomendado, retirar el gluten de la dieta sin causa justificada o separar a un bebé recién nacido de su madre habiendo una alternativa posible.

"En la atención de los niños y adolescentes hay algunas prácticas que no son adecuadas, que no aportan nada e que incluso pueden perjudicar. Aunque desde las sociedades de especialidades pediátricas han realizado recomendaciones de no hacer relacionadas con su área, en este proyecto se han elaborado desde un punto de vista más transversal con el objetivo de que puedan ser útiles a los profesionales de los distintos ámbitos de la atención pediátrica", señala Aurora Madrid, pediatra y coordinadora de este comité.

Como explica esta doctora, "a menudo se realiza un uso excesivo de intervenciones sanitarias que son innecesarias. La intención de esta guía es revisar los puntos claves de la atención pediátrica". En otros países ya existen proyectos como éste y parecidos, como en EEUU, con el lema Menos es más o Elegir con prudencia.

"Se trata más bien de saber qué no es necesario, de revisar la práctica clínica para conocer qué hay que evitar", indica Madrid.

Con respecto a los motivos que llevan al abuso, la doctora indica que en ocasiones, sobre todo en Atención Primaria, existe presión por parte de las familias. "Se suele insistir en la prescripción de fármacos, sobre todo mucolíticos y antibióticos", asegura. Así, insiste en que es fundamental que los padres tengan confianza plena en el pediatra de cabecera de sus hijos.

"También debemos mejorar la comunicación con las familias, asegurarnos de que éstas entienden las indicaciones que les ofrecemos", afirma.

"Cada vez se hace una medicina de mayor calidad. Por eso, hay que comprender que hay medidas o pruebas que no aportan o que incluso pueden ser perjudiciales para los menores", sostiene. "Es fundamental saber qué no es necesario", concluye.

Entre las recomendaciones ofrecidas, el documento de la AEP llama a evitar mantener los medicamentos a la vista y al alcance de los niños o en un envase diferente al original, proporcionar información escrita sobre la medicación a los padres o personas cuidadoras sin las explicaciones orales pertinentes y sin verificar que las comprenden, prescribrir en cucharadas o exclusivamente en mililitros sin utilizar unidades de masa (como miligramos), concentración o presentación específica, o hacerlo sin comprobar el peso del paciente, alergias, contraindicaciones y posibles interacciones.

Por su parte, desde Atención Primaria aconsejan evitar prácticas como retirar el gluten de la dieta sin causa justificada, tratar faringoamigdalitis con antibiótico sin confirmar la etiología bacteriana, utilizar fármacos de baja utilidad terapéutica en el tratamiento de la rinofaringitis aguda (como mucolíticos, expectorantes, antitusígenos, antihistamínicos, descongestivos, antibióticos o corticoides), prescribir en el asma fármacos inhalados sin educar al niño y la familia en la técnica adecuada a cada edad o retrasar la administración de adrenalina pro vía intramuscular en la anafilaxia.

Debido al carácter transversal de esta guía, también se incluyen recomendaciones de los servicios de urgencia, como dejar de comunicar cualquier sospecha de maltrato y/o abuso, o administrar agua, leche o carbón activado tras la ingestión de productos domésticos o industriales, o de pediatría interna hospitalaria, como administrar medicamentos que no estén correctamente identificados u ocultar, encubrir y tomas actitudes punitivas ante eventos adversos ligados con la hospitalización.

En la elaboración de este documento han participado expertos del Comité de Medicamentos de la AEP y Grupo Español de Farmacia Pediátrica de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (GEFP-SEFH), la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (SEUP), la Sociedad Española de Pediatría Interna Hospitalaria (SEPIH), la Sociedad Española de Cuidados Intensivos Pediátricos (SECIP), la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP) y la Sociedad Española de Neonatología (SENEO).

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