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Las mascotas también se van de vacaciones

Anuario de Turismo 2026

Los destinos turísticos han de tener en cuenta que si quieren ser un destino ‘pet-friendly’ deberán de crear las condiciones adecuadas

Una mascota, en el aeropuerto.
Tomás López-Guzmán
- Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Córdoba

20 de enero 2026 - 20:01

La relación que existe entre las personas y sus mascotas, especialmente los perros, es cada vez más estrecha, y ello implica que el número de familias que tiene un perro sea cada vez mayor. De hecho, en la actualidad, se estima que existen aproximadamente 9,5 millones de perros en España. Los animales domésticos en general, y los perros en particular, cambian la vida de las familias con las que conviven, mejorando generalmente su nivel de bienestar. Así, los propietarios de los perros van menos al médico, tienen la tensión arterial más baja y su probabilidad de sufrir riesgos cardiacos es menor. Por otro lado, el perro es un facilitador social que permite aumentar la socialización de su propietario. En consecuencia, los perros dejan de ser un objeto y se convierten en una parte importante de la propia familia. A su vez, esta relación implica un importante desembolso económico para la familia ya que cada perro tiene un gasto medio anual de unos 1.200 euros, es decir, la tenencia de un perro también afecta a la estructura del gasto familiar.

Todos estos datos refuerzan la idea de que los perros cada vez tienen un mayor rol en la vida de los humanos. Obviamente, ello implica que los perros, al igual que, por ejemplo, los hijos, influyen en la planificación de las vacaciones de la familia, sobre todo en el caso de los viajes domésticos, y centrados en unas vacaciones no consistentes en el desplazamiento a una segunda residencia. Los perros son importantes compañeros de viaje y, en consecuencia, una actividad, como es el turismo, considerada en principio solo para humanos se convierte también en una actividad para viajeros “no humanos” ya que durante el viaje los perros también consumen unos determinados bienes y servicios. Además, existe una creciente disposición a pagar por parte de las familias un precio más elevado por sus vacaciones con el fin de viajar acompañados de sus mascotas y de garantizarles una mayor comodidad durante dicho viaje.

Las motivaciones para viajar con un perro son tanto humanas como caninas. Entre las motivaciones humanas se encuentran que el perro es un miembro más de la familia o que las familias tiene unas mejores vacaciones si viajan acompañados de su mascota. Y entre las motivaciones caninas se encuentran que el perro puede aprender habilidades viajando a otros lugares, con lo cual se refuerza la sociabilidad de los perros o que los perros, al igual que los restantes miembros de la familia, también necesitan unas vacaciones.

Cuando se viaja con una mascota es fundamental tener en cuenta tanto el medio de transporte utilizado como el alojamiento en el destino. En cuanto al medio de transporte, lo más habitual es realizarlo con el vehículo de la familia. Si lo realiza en tren o en autobús está sujeto a la normativa para viajar en este tipo de transportes. En cuanto al alojamiento en el destino, se puede optar por un apartamento turístico que permita el alojamiento de mascotas o por un hotel que permitan mascotas. En el caso del hotel, es necesario analizar la relación que existe entre las personas que viajan con mascotas y su interrelación con las personas que no viajan con mascotas. De hecho, es necesario un estudio en los establecimientos hoteleros acerca de la posibilidad de crear espacios denominados dog-friendly ya que podría ser una política adecuada por parte de los alojamientos hoteleros de aceptar mascotas, incrementando los ingresos por habitación de los hoteles. Este aumento se podría denominar “tasas por mascotas” y que serviría para pagar el incremento del coste de la limpieza de la habitación. Además, ello reforzaría la fidelidad hacia el establecimiento hotelero por parte de la familia. En este caso, existe una línea roja: la mascota se aloja en la misma habitación que sus humanos. Asimismo, en el destino es fundamental que cerca del apartamento turístico o del hotel exista un parque o una zona de esparcimiento para la mascota. Por otro lado, si el destino tiene playa en muchas ocasiones las mascotas no pueden entrar en época estival, acotándose generalmente alguna playa del municipio para que puedan entrar los perros.

Asimismo, los destinos turísticos han de tener en cuenta que si quieren ser un destino pet-friendly, y atraer a esta nueva tipología de viajeros, deberán de crear las condiciones adecuadas para que las vacaciones de las mascotas, y de sus familias, sean lo más satisfactorias posible.

Finalmente, si no se puede viajar con la mascota nunca se debe de abandonar ya que siempre existen otras alternativas y así, cuando volvamos a casa, nos podamos reencontrar con nuestra mascota.

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