Informe

Mayor recaudación fiscal y menos economía sumergida, ventajas de la digitalización de pagos en España

  • Un informe del Payment Innovation Hub y Afi, en colaboración con CaixaBank, Visa y Samsung, analiza cómo pagamos los españoles y propone medidas para reducir el impacto de las operaciones en efectivo

  • Casi nueve de cada diez ciudadanos prefieren pagar de forma digital impuestos y tasas a las administraciones, pero la mayoría sigue prefiriendo abonar el resto de compras y servicios en efectivo

Pago electrónico con tarjeta.

Pago electrónico con tarjeta. / StockSnap, Pixabay

Son muchos los adjetivos que se le podrían poner a este año de pandemia, muchas las palabras que antes de todo esto estaban reservadas para la ficción y que nos hemos acostumbrado a leer y escribir en titulares de medios de comunicación. También hay unos cuantos términos que, en estos últimos meses, han alterado o incrementado su carga semántica. Uno de ellos podría ser distancia. Hace un año se ponderaba la cercanía, la proximidad, pero la distancia se ha convertido ahora en rasgo inherente de casi todas las relaciones humanas, sean de índole social, familiar, económica, laboral o académica.

A ese catálogo de vínculos se añaden también los comerciales. La extensión de las gestiones financieras online y del comercio electrónico en España (y en otros muchos países) ha dado pasos de gigante y, con ello, los pagos electrónicos, también para las transacciones físicas. Desde las entidades bancarias se insiste al cliente para que realice sus operaciones a distancia y desde distintos tipos de establecimientos se anima a los consumidores a abonar las compras y servicios con tarjeta. Y también son los propios usuarios los que eligen, cada vez más, este medio de pago para evitar el contacto con el efectivo.

¿Significa eso que el dinero físico corre el riesgo de desaparecer? Nada más lejos de la realidad. De hecho, aunque va perdiendo peso con los años, en España sigue siendo la forma de pago preferida.

Es lo que asegura el Informe de Digitalización de los medios de pago en España: desafíos y oportunidades 2021, elaborado por Payment Innovation Hub, el primer hub de innovación de España especializado en medios de pago y soluciones para comercios, una iniciativa impulsada por una alianza multisectorial de empresas (CaixaBank, Global Payments, Inc., Samsung, Visa y Arval) junto con AFI, en colaboración con CaixaBank, Visa y Samsung.

Este estudio analiza los desafíos y oportunidades que plantea la transición del efectivo a los pagos digitales y busca abrir un diálogo sobre iniciativas públicas que impulsen la adopción de los pagos digitales en España, explicaron sus impulsores durante su presentación.

"Aprovechar las infraestructuras con las que ya cuenta España impulsaría la economía y supondría un impacto de entre 16.000 y 32.000 millones de euros anuales en términos de recaudación fiscal"

Nuestro país, detalla el informe, está bien equipado en cuanto a infraestructuras de pago y cobro digital, pero el uso de estos medios está muy por debajo de los países más avanzados de la Unión Europea. Aprovechar estas infraestructuras, sostiene el documento, impulsaría la economía española y supondría un impacto de entre 16.000 y 32.000 millones de euros anuales en términos de recaudación fiscal.

El pago digital y en efectivo en España

En 2019 el efectivo representó en España el 83% del total de transacciones de pago en puntos de venta y el 66% de su valor, solo superada por Chipre y Malta y muy por encima del conjunto de la eurozona (73% en volumen y 43% en valor). El año 2019 cerró con 86 millones de tarjetas en circulación en España (49 millones de débito, 37 millones de crédito), que en términos per cápita (1,8) está ligeramente por encima del promedio de la UE y de la eurozona (1,7).

Con aproximadamente dos millones de terminales de punto de venta instalados en España, la cobertura per cápita asciende a más de 37.000 terminales/millón de habitantes al cierre de 2019, muy por encima del promedio europeo. Nuestro país también supera la media Europea en cajeros per cápita, con 1.133 por cada millón de habitantes, mucho más que la media de la UE (836) y de la eurozona (727).

En 2019 se registraron, en media, 119 pagos con tarjeta por persona y año, mientras Dinamarca, Suecia y Finlandia superaron los 300 y el promedio europeo se situaba en 168. El valor de los más de 4.500 millones de operaciones de pago con tarjeta a través de terminales en España representa el 17% del PIB, por debajo del promedio en la UE y lejos de países como Reino Unido (45%), Portugal (36%), Francia y Dinamarca (25%).

España registra, de media, cinco operaciones de pago en terminal por cada retirada de efectivo en cajero, misma ratio que República Checa y Eslovaquia, por debajo del promedio en la eurozona (6) y en la UE (7) y lejos de los líderes, Suecia y Dinamarca (40).

Cada terminal de venta en España recibe 285 euros de media diaria, mientras que uno instalado en Portugal recibe 679 euros y uno instalado en Reino Unido 941 euros.

Estos datos revelan que España tiene un nivel de penetración de pagos digitales inferior a la media de la UE a pesar de contar con una buena infraestructura. ¿A qué se debe? Según el análisis del Payment Innovation Hub, hay por un lado margen para un mayor aprovechamiento de dichos equipamientos y, por otro, factores de comportamiento que desincentivan o no animan a su uso cotidiano.

"Cada terminal de venta en España recibe 285 euros de media diaria, mientras que uno instalado en Portugal recibe 679 euros y uno instalado en Reino Unido 941 euros"

Informe de campo

El informe incluye un informe de campo a población con cuenta bancaria e internauta realizado en septiembre de 2020, que desvela que el dinero en efectivo es el medio de pago más frecuente para un 40% de la población y el segundo en términos absolutos. Las motivaciones principales declaradas son el bajo importe de las operaciones (64%) y la universalidad de la aceptación (43%). Desde la perspectiva de las preferencias, sin embargo, casi nueve de cada diez declaran preferir poder pagar impuestos de forma digital para evitar desplazamientos o gestiones presenciales, así como por la rapidez.

La mayoría de la población (89,3%) dispone de algún método de identificación digital (certificado digital, huella digital, clave PIN o DNI electrónico), que no utiliza. El caso más acusado es del DNI electrónico, que lo tiene el 67% de la población y, sin embargo, menos de un tercio (28%) de ellos lo usan. En cambio, el certificado digital lo posee la mitad de la población y el 75% de los que lo disponen lo utiliza. Por su parte, la huella digital, de la que apenas disponen uno de cada cuatro, la utiliza la mitad de quien la tiene. El método de identificación digital más empleado con las administraciones públicas es la Cl@ve PIN: su disponibilidad asciende a dos de cada tres y la utilizan más del 75% de sus poseedores.

"El método de identificación digital más empleado con las administraciones públicas es la Cl@ve PIN: su disponibilidad asciende a dos de cada tres y la utilizan más del 75% de sus poseedores"

Análisis de ventajas y propuestas de mejora

Silvia García, directora de Comunicación del Payment Innovation Hub, explicó durante la presentación del informe que la clave está en la promoción de los medios de pago digitales, porque “aportaría una mayor eficiencia de los recursos para reducir la economía sumergida, mejorar la cantidad y calidad de la información para la toma de decisiones y dinamizar la economía”. Otra de las cuestiones en las que hay margen de mejora es la comodidad para los consumidores: “Debemos procurar que el pago digital sea de acceso y uso universal, el utilizado por defecto; para ello su disponibilidad, asequibilidad y facilidad de uso ha de estar garantizada, comenzando por las administraciones públicas”, en palabras de Verónica López, consultora de Afi.

Los autores del estudio desglosan siete ventajas de la universalización de los pagos electrónicos:

  • Uso eficiente de los recursos.
  • La gestión del dinero en efectivo tiene un coste no percibido.
  • Lucha contra la economía sumergida.
  • Mejora de la cantidad y calidad de la información para la toma de decisiones.
  • Dinamización económica.
  • Inclusión financiera digital y empoderamiento al ciudadano.
  • Seguridad y contactless.

“Dos elementos fundamentales en la digitalización de los medios de pago son la conectividad (con el 5G como protagonista y la seguridad (con plataformas como Knox y certificaciones de seguridad por parte de las administraciones)”, aseguró David Alonso, director de Empresas de Samsung Iberia, que añadió un elemento más aún en desarrollo: “Las soluciones de identidad digital integradas en dispositivos móviles”.

Terminal para pago con tarjeta. Terminal para pago con tarjeta.

Terminal para pago con tarjeta. / tomekwalecki, Pixabay

Tras repasar las políticas públicas impulsadas en otros países para promover el uso preferente de los pagos electrónicos, se proponen varias acciones a las autoridades españolas:

  • Incentivos fiscales a los consumidores (rebajas de IVA o deducciones de IRPF).
  • Incentivos monetarios a los consumidores: Loterías y cashback.
  • Subsidios o incentivos fiscales al comercio.
  • Limitar las transacciones en efectivo a 1.000 euros.
  • Campañas de formación y sensibilización a comercios y ciudadanos.
  • Mantenimiento o aumento adicional del límite de pago contactless con tarjeta.
  • Universalización del derecho al pago digital en las administraciones públicas, incluidos todos losservicios concesionados.

Para Eduardo Prieto, director general de Visa en España, este informe “evidencia que España tiene un amplio margen para incrementar la adopción de los pagos digitales, lo que a su vez se traduciría en una oportunidad para toda la sociedad en avance en la digitalización de las administraciones públicas y de la economía en su conjunto. Para ello es clave garantizar la seguridad de los pagos y la protección de los usuarios”.

Por su parte, Enric Fernández, Economista Jefe de CaixaBank, destacó que la pandemia ha acelerado tendencias como el aumento de los pagos digitales, “por un lado, por la aceleración del comercio electrónico y, por otro, porque la situación sanitaria ha ayudado a vencer las reticencias de algunos comercios a aceptar el pago con tarjeta. Además, muchos consumidores que no se planteaban pagar con tarjeta transacciones de pequeño importe ahora sí lo hacen”. Fernández cree que los pagos digitales aportan beneficios “tanto micro, en términos de comodidad y conveniencia para los usuarios, como macro, porque permiten reducir los recursos dedicados a la gestión del efectivo y ayudan a combatir la evasión fiscal”.

Los pagos en las administraciones públicas

Este aspecto ocupa uno de los apartados del informe, que destaca cómo la descentralización administrativa de España se extiende al pago de tributos, con distintos sistemas de pago y hasta de identificación, y también con opciones diferentes para abonar esos impuestos.

La opción generalizada son los cargos en cuenta y/o domiciliaciones tanto en el Estado como en las comunidades autónomas, en las que el pago digital con tarjeta es posible para una mayoría de impuestos, tasas y precios públicos en solo 8 de las 17 regiones. Por lo que se refiere al pago de tasas, sí es posible su pago por TPV virtual en la mayoría. En ayuntamientos se ha observado sin embargo una equiparación mayor de los cargos en cuenta y el uso de la tarjeta. Pese a que el pago con tarjeta es el preferido por muchos ciudadanos, su uso está restringido en muchos casos a la obtención del Número de Referencia NRC, para lo que es necesario disponer de certificado o DNI electrónico o estar registrado en el sistema de identificación Cl@ve PIN.

"En Andalucía se permite el pago online con tarjeta para la mayoría de impuestos, tasas y precios públicos, al igual que en el caso de pago con tarjeta en cajeros o dependencias de la comunidad".

En el caso de Andalucía, se permite el pago online con tarjeta para la mayoría de impuestos, tasas y precios públicos, al igual que en el caso de pago con tarjeta en cajeros o dependencias de la comunidad.

Recomendaciones a las administraciones:

  • Avance hacia una plataforma única de pagos.
  • Unificación de los certificados digitales válidos, simplificación de su uso y habilitación multidispositivo.
  • Ampliación de los métodos de pago aceptados para las obligaciones tributarias.
  • Generalización de la opción de pago asistido para garantizar la inclusión financiera digital.
  • Generalización del uso de códigos de barras en los convenios con las entidades financieras colaboradoras para se puedan realizar los pagos en cajeros.
  • Eliminación de la necesidad de certificado digital para el pago de tasas o ciertos tributos donde no sea estrictamente necesario.
  • Construcción de aplicaciones móviles para el pago ya que el teléfono móvil es el dispositivo con el que la mayoría de la población cuenta y lleva siempre consigo.
  • Revisión desde una perspectiva de fomento del pago digital del Reglamento General de Recaudación.
  • Valoración de la inclusión de cláusulas encaminadas a que se garantice la posibilidad de pago digital en los contratos de concesión o licencias.
  • Pagos de las AAPP a los ciudadanos/empresas por medios digitales alternativos a la transferencia a cuenta, como tarjetas prepago o virtuales.

Conclusiones del informe

En su apartado de conclusiones, el análisis se centra en dos aspectos: el marco regulatorio y las oportunidades para los pagos en las administraciones públicas. En el primer punto, los autores inciden en las medidas comentadas más arriba y ya probadas en otros países, que no deben buscar limitar el efectivo sino incentivar los pagos digitales para que sean tan aceptados como el primero. Mientras, el segundo punto insiste en la necesidad de que las administraciones faciliten la gestión telemática de cobros y pagos, que unifiquen sus sistemas y también las formas de identificación.

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