La Cabalgata de Reyes y el mundo taurino: un binomio recurrente
HISTORIAS TAURINAS
El empresario Iván Bohórquez encarna hoy la representación de un gremio que siempre se identificó con el desfile que organiza el Ateneo
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La imagen es reciente y no se libró de las condenas de los guardianes de lo políticamente correcto: el empresario José Luis Cabeza, el popular y querido Serranito, escogió suntuosos bordados toreros para recamar su traje y encarnar al rey Baltasar, cerrando el desfile de la ilusión de 2024. El Serrano tremoló un capote, regaló otro a Joaquín y entregó su bonhomía en aquella edición que había sido anunciada por un heraldo -el compañero José Manuel Peña- que tampoco había dudado en añadir machos de un vestido de torear a su traje de fantasía en una tarde en la que su ilusión y simpatía logró doblegar a los elementos.
En 2026 también habrá cuota taurina. El empresario Iván Bohórquez, hijo del ganadero y rejoneador Fermín Bohórquez Escribano; hermano del actual criador Fermín Bohorquez Domecq, encarnará al rey Melchor -ha forrado el barrio de la Judería de reposteros reales- sin olvidar que su corte de íntimos, que seguramente tendrá mucho juego en la celebración, está estrechamente ligada a este mundillo de las sedas y los oros...
Es evidente que la Cabalgata de los Reyes Magos enhebra su propia historia con la del Ateneo de Sevilla. La Docta Casa, su implicación en la sociedad local, presta el mejor y más evidente aliento a este empeño privado que, por tal, se aleja de la frialdad de otros desfiles análogos organizados a golpe de presupuestos oficiales, figurantes a sueldo y escasez de entusiasmo. Para qué vamos a darle más vueltas: la Cabalgata de los Reyes Magos de Sevilla es otra cosa y lo es, entre otros condicionantes, porque sale de la ilusión y el bolsillo de unos protagonistas que dan lo mejor de sí mismos en una intensa y extensa jornada que marca sus vidas y la de sus íntimos; que imprime carácter para siempre.
La primera cabalgata se había celebrado el 5 de enero de 1918, impulsada por el inolvidable ateneísta José María Izquierdo, el célebre Jacinto Ilusión. Aquel año partió desde el teatro San Fernando en la actual calle de Muñoz Olivé –incluyendo mulas y carretas de bueyes que aportaron conocidos ganaderos de la época, identificados con la fiesta desde el principio- pero desde 1919 y durante cuatro décadas el punto de salida de ese cortejo de ilusiones fue la plaza de la Real Maestranza de Sevilla, que veía organizar una comitiva muy distinta a la que hoy conocemos y en la que tenían especial presencia acémilas, yuntas y monturas que, en muchas ocasiones, llegaban del campo bravo sevillano. Ni que decir tiene que el gremio del zahón y la garrocha, también el de la coleta, siempre ha estado vinculado a la Cabalgata del Ateneo.
La lista de reyes toreros la abrió el recordado diestro choquero Miguel Báez Litri en 1950, apenas tres meses después de su alternativa. Dos años más tarde le llegó el turno a Juan de Dios Pareja-Obregón y en 1955 al mismísimo Juan Belmonte, siete años antes de su trágico final en el campo utrerano. Sin salir de la década hay que incluir los nombres del diestro toledano Gregorio Sánchez, el ecijano Jaime Ostos o Manolo Vázquez, el Brujo de San Berbardo, oficiando su hermano Pepe Luis -el Sócrates del toreo- el papel de Melchor en 1960.
Diego Puerta salió en el 65 y dos años más tarde le tocó a Palomo Linares. El sanluqueño José Luis Parada hizo las veces en 1971; Curro Romero se embetunó en el 74 caracterizado como Baltasar y Antonio Ordóñez en 1976. Con los 80, Espartaco certificó su fama saliendo en la cabalgata de 1987, cuatro meses antes de encerrarse en el coso maestrante con seis toros de Miura y año y medio después de su eclosión en gran figura a raíz de la celebérrima faena al toro Facultades de Manolo González en la Feria de Abril de 1985. Morante tuvo el ofrecimiento para 2010 pero el asunto no cuajó y en 2013 le llegó su turno a Eduardo Dávila Miura...
Ojo que la lista es más larga: la cita del 5 de enero también ha contado con la participación del rejoneador Álvaro Domecq Romero, recentísimamente fallecido, que salió en 1966 o los ganaderos José Luis de Pablo Romero, Javier Guardiola Domínguez, Eduardo Miura y Gabriel Rojas. Diodoro Canorea, el recordado empresario taurino, desfiló encarnando a Melchor en 1982 aunque las galas reales de Oriente también fueron lucidas por dos tenientes de Hermano Mayor de la Real Maestranza de Sevilla como el conde de Peñaflor o Alfonso Guajardo-Fajardo. ¿Quién da más?
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