"Tengo problemas a la hora de hablar y las costillas molidas, pero me recupero bien"
José Antonio Campuzano. Torero y apoderado
El diestro retirado y en la actualidad apoderado, José Antonio Campuzano, se recupera satisfactoriamente de las graves lesiones tras la cornada sufrida el pasado día 19 de junio en la finca de Fuente Ymbro por un toro de esta ganadería. El torero fue operado el pasado sábado de un corte en la lengua y el lunes de una fractura maxilar. Campuzano, que también tiene fisuradas dos vértebras, guarda reposo en su domicilio y concede la primera entrevista tras el grave percance.
-¿Cómo se encuentra?
-Tengo problemas a la hora de hablar y las costillas molidas, pero me recupero bien. Me han puesto una fijación, una especie de chapa, en la parte de arriba de la boca. Esperan que en mes o mes y medio todo esto haya soldado.
-En cuanto a las costillas...
-Tengo fisuras en la octava y novena y me duele muchísimo. Me han recomendado reposo, pero no puedo parar.
-Oiga, que usted es apoderado, ya no torea.
-Sí. Pero no puedo estar aquí. El 6 de julio me voy de viaje para Francia, a Eauze (Francia), donde torea al día siguiente Alberto Aguilar -su actual poderdante- y luego bajaremos a Pamplona, donde torea el día 8 de julio.
-¿Cuántas cornadas ha recibido?
-Quince.
-Entre ellas dos sin vestirse de luces; siendo apoderado. A ver si resulta que es más peligrosa su nueva faceta.
-(Sonríe) No quiero ni pensarlo. He tenido cornadas gordas, pero sí que es curioso que dos de ellas las haya recibido en mi etapa como apoderado.
-La anterior fue al ayudar a Castella, cuando saltó al ruedo en Cartagena de Indias. ¿Cómo ha sucedido este último percance?
-El toro me sorprendió. Ocurrió al meterlo al caballo. Se había quedado la puerta abierta de la plaza en dos o tres ocasiones. La última vez, tras un par de capotazos para quitarlo de la puerta, estaba Alberto con él. Miré para situarme y medir la distancia con el burladero más próximo. En ese momento se arrancó. Escuché: "¡Cuidado!". Y ya lo tenía encima. La paliza fue tremenda.
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