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Perros y gatos, tan gordos como sus dueños

  • Los malos hábitos de alimentación y el sedentarismo se reflejan y duplican en las mascotas en la última década

Una mascota tiene obesidad cuando supera en un 20-30% su peso corporal "normal". Una mascota tiene obesidad cuando supera en un 20-30% su peso corporal "normal".

Una mascota tiene obesidad cuando supera en un 20-30% su peso corporal "normal". / M. G.

Más de la mitad de perros y gatos tienen sobrepeso, y sus dueños no se quedan atrás. Así lo asegura Acierto.com en un estudio que ha realizado y donde advierte del estado de salud de nuestras mascotas. En este análisis, el comparador de seguros, revela que se trata de un problema que se ha disparado durante los últimos ocho años. Pero, ¿por qué?, ¿cómo influyen los hábitos de sus dueños?

Los malos hábitos se reflejan en las mascotas 

En concreto, el informe pone de manifiesto que la obesidad de perros y gatos se encuentra directamente relacionada con los hábitos alimentarios de sus propietarios. Tal es así, que los perros con dueños obesos tienen hasta cinco veces más riesgo de padecer esta enfermedad. Y aquí entran en juego muchos factores.

Para empezar, son muchas las personas afectadas que emplean la comida como sistema de recompensas, como método para calmar la ansiedad. Asimismo, la asocian con cuestiones positivas, como el cuidado al otro y base del equilibrio emocional. Por supuesto, actúan del mismo modo con sus mascotas, y no sólo eso, sino que incluso se llegan a proyectar determinadas emociones. Algo que no sólo hacen los usuarios con sobrepeso, sino los propietarios de las mascotas en general.

La falta de ejercicio y la sobrealimentación, causas principales de la obesidad. La falta de ejercicio y la sobrealimentación, causas principales de la obesidad.

La falta de ejercicio y la sobrealimentación, causas principales de la obesidad. / M. G.

Hasta el 77% de dueños aseguran que su mascota se muestra agradecida cuando le alimentan. Casi el 60% se siente bien cuando le da de comer. En definitiva, una actitud que va más allá del mero acto de dar de comer y que se cuela en el ámbito de los sentimientos. Además, las pautas incorrectas que mantienen ellos mismos se duplican en las mascotas. Por ejemplo, pican entre horas y les dejan "catar" la propia comida –independientemente de qué se trate, sólo porque el animal lo está pidiendo–. Se trata de un comportamiento peligroso, pues existen determinados alimentos tóxicos para ellos. De hecho, y a pesar de la creencia popular, la mayoría de gatos adultos son intolerantes a la lactosa.

Una vida sedentaria, también en perros y gatos

Las personas con obesidad tienden a hacer menos ejercicio y, consecuentemente, sacan a pasear menos a su perro y mantienen menos activas a sus mascotas, en general. Es decir, el creciente sedentarismo humano se está plasmando también en los animales domésticos que se relacionan con nosotros.

Hasta el 40% de los casos de obesidad en animales domésticos se deben a la falta de ejercicio y a la sobrealimentación. Asimismo, existe un gran desconocimiento acerca de la cantidad de comida que necesitan, y también sobre si cuentan con unos kilos de más. En concreto, sólo uno de cada cinco propietarios es consciente, y la mayoría ni siquiera le pesa.

Se considera que un animal sufre sobrepeso cuando su masa supera en un 20% o 30% su peso corporal "normal". La afección se encuentra relacionada –igual que los humanos– con la reducción de su calidad y esperanza de vida, y con el desarrollo de ciertas dolencias.

Si el perro o el gato pierde la cintura y le cuesta caminar, debe visitar al veterinario. Si el perro o el gato pierde la cintura y le cuesta caminar, debe visitar al veterinario.

Si el perro o el gato pierde la cintura y le cuesta caminar, debe visitar al veterinario. / M. G:

Enfermedades más habituales debidas al sobrepeso

Entre ellas, se encuentran la artritis, enfermedades urinarias, en el hígado y riñones, hipotiroidismo, diabetes, insuficiencia cardíaca, asma, presión arterial alta y similares. Éstas afectan a casi 6 de cada 10 canes, y a 5 de cada 10 gatos.

Para detectarlo lo primero será fijarse en determinados signos como, por ejemplo, si se le notan o no las costillas, si se cansa o se muestra reacio a realizar actividad física, si ha perdido la cintura, o si ha cambiado de actitud. La visita al veterinario también será clave.

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