La ROSS abre su temporada con una inmersión en la música de Brahms

  • Con Daniel Müller-Schott y Akiko Suwanai como solistas invitados, la orquesta tocará el 'Doble concierto' y la 'Sinfonía n.1' del alemán

Daniel Müller-Schott, John Axelrod, Akiko Suwanai y Éric Crambes, concertino de la ROSS, ayer en el Teatro de la Maestranza. Daniel Müller-Schott, John Axelrod, Akiko Suwanai y Éric Crambes, concertino de la ROSS, ayer en el Teatro de la Maestranza.

Daniel Müller-Schott, John Axelrod, Akiko Suwanai y Éric Crambes, concertino de la ROSS, ayer en el Teatro de la Maestranza. / juan carlos vázquez

La Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS) abre hoy en el Teatro de la Maestranza su nueva temporada con un programa dedicado a Johannes Brahms, uno de esos grandes nombres que dieron forma a ese repertorio universal y "tan amado por el público" que constituye "la base" de la orquesta sevillana, dijo ayer John Axelrod, su director artístico y desde este verano también su consejero delegado. Con dos invitados "de primer nivel internacional", la violinista japonesa Akiko Suwanai y el violonchelista alemán Daniel Müller-Schott, ambos de postín, El triunfo, que así se titula este primer programa de abono, ofrecerá a los espectadores -como siempre en doble función, hoy y mañana (20:30, entradas de 26 a 37 euros)- dos obras del compositor alemán (1833-1897), su Doble concierto para violín, violonchelo y orquesta y la Sinfonía n.1, la obra que más le costó acabar, ya en su última etapa, después de 23 años de incesante minuciosas correcciones y reescrituras debido en gran parte, apuntó Axelrod, a las dudas que le causaba "la sombra acechante de Beethoven".

"Pero para mí no cabe entender esta Sinfonía n.1 como una obra programática, como un mero fruto de la escuela wagneriana", dijo Axelrod, en desacuerdo con esa fama de compositor excesivamente conservador y académico. "Yo prefiero acercarme a las obras tratando de comprender al hombre que las compuso. Leonard Bernstein, maestro generoso, me enseñó la importancia de la empatía. Y en muchos sentidos -continuó-, esta sinfonía se puede interpretar como un retrato de la psicología emocional de Brahms, muy conectada a la devoción absoluta que sentía por Clara Schumann desde que la conoció siendo él joven. Hoy podemos decir que de Brahms el hombre, el hombre que amó, sabemos mucho más por sus sinfonías tardías que por su propia historia personal o por los hechos de su vida", explicó Axelrod.

El maestro estadounidense se mostró muy satisfecho de poder contar con Suwanai y Müller-Schott, dos solistas que tendrán mucho protagonismo en la interpretación del Doble concierto, una obra que Brahms escribió también en sus últimos años, cuando parecía que había descartado ya volver a componer una obra concertante, o incluso componer, a secas. Pero el alemán se vio enredado en la crisis amorosa de dos amigos, y queriendo interceder por ella (la cantante Amalie Schneeweiss) ante él (el violista Joseph Joachim), acabó precipitando el divorcio de ambos. Fue un malentendido, pero le costó la amistad con Joachim. Para recuperar la estima del colega perdido, tuvo la idea de escribir un concerto grosso a la manera de los del Barroco, idea que llevaba años rondándole, y en él sería Joachim el encargado de tocar el violín. En la obra, el violín y el violonchelo, instrumentos cuya combinación es "extremadamente complicada" y a menudo conflictiva, tienen el mismo protagonismo, lo que exige un extraordinario virtuosismo por parte de los solistas.

Es el caso, defendió Axelrod con su acostumbrado ardor, de Suwanai y Müller-Schott, para quien la historia de este Doble concierto, que en efecto culminó la noche de su estreno con la reconciliación de los dos viejos amigos, simboliza a la perfección "el poder de la música para unir a las personas". Ese y no otro, el "del amor, el de la amistad y la reconciliación", es El triunfo al que se refiere el título de este primer programa de la temporada 2017-18 de la ROSS.

Otro tipo de triunfo, nada baladí para Axelrod, le va ahora aún más en el cargo, será lograr "aumentar no sólo los beneficios, sino también el perfil de la orquesta", y conseguir, poco a poco, que "el mundo sepa que en Sevilla hay una orquesta de clase mundial". Por lo pronto, le queda una temporada por delante para empezar a conseguirlo.

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