La ciudad y los días

Carlos Colón

Hacedores de la Semana Santa

DEJÉMONOS de demagogia: hay una Sevilla que hoy se despierta y se encuentra la Semana Santa puesta, y una Sevilla que la hace. Miles de sevillanos estrenan hoy alegría porque unos cientos han hecho hermandad todo el año, han dispuesto cultos ordinarios o solemnes y han hecho las cofradías con sus propias manos. Sin ellos, que no llegan al medio centenar por cada hermandad sea cual sea la nómina de hermanos, no habría hermandades ni cofradías y, por ello, no tendríamos Semana Santa.

Dejémonos de esnobismos: la de capillita no es una dedicación sine nobilitate ciudadana, como si quienes dan las papeletas de sitio, disponen los altares, montan los pasos, organizan la cofradía y la sacan a la calle fueran hormigas que actuaran instintivamente (aunque estén asistidos por ese secreto instinto de sevillanía del que escribió Chaves Nogales). Hay quien utiliza la Semana Santa -su historia, su grandeza artística, su desgarro humano, su hondura espiritual, su eficacia religiosa- contra los capillitas que la hacen. Es una perversión propia de ese señoritismo intelectual que es la pedantería, y de esa demagogia que halaga al "pueblo" que en realidad desprecia.

Hoy se homenajeará a dos Antonios en las hermandades más mías por razón de nacimiento y cofradía. En San Juan de la Palma se recordará en espíritu y oración a Antonio Ortiz, en este primer Domingo de Ramos sin él. En la Magdalena se homenajeará a Antonio Oliva, en reconocimiento a una vida entera vivida a los pies del Calvario y a la luz de la Presentación. Ortiz de San Juan de la Palma, Oliva del Calvario: ¿cuánto no les deben las hermandades a estos dos hombres, tan de allí y tan modestos que sólo los suyos los conocen? Los Oliva están en el Calvario antes que la hermandad dejara San Ildefonso, antes que Maese Farfán, abuelo de don Antonio, inventara en 1909 el paso de caoba con hachones para dárselo como túmulo y trono al Calvario, antes que Juan Manuel diera en 1916 palio y manto a la Presentación. En cuanto a los Ortiz, desde salvar las imágenes ocultándolas en la fábrica de González Campos hasta la coronación impulsada por Manuel Bermudo Barrera y Luis Ortiz Muñoz, ¿cuánto no les debemos los de San Juan de la Palma? Sin tantos Ortiz y Oliva como atesoran nuestras hermandades en sus entrañas, llámense Juan Carrero, Antonio Lerate, Paco Santos, Rafael Avilés, Diego Cantalapiedra, Enrique Rodríguez Alcalá, Antoñito Rodríguez o Eduardo Recio, no tendríamos el don de nuestras cofradías. Vaya mi homenaje a ellos y cuantos capillitas hicieron y hacen, con sus vidas y con sus manos, la Semana Santa.

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