Crónica personal

Pilar Cernuda

Imbéciles

SIEMPRE han estado ahí, desde tiempos inmemoriales el PSOE ha movilizado a un grupo de artistas e intelectuales que les apoyaban en las campañas electorales, que pedían el voto para González y, después, para Zapatero, y que se lanzaron a la calle en su momento para manifestarse contra el gobierno del PP cuando era el PP el partido de gobierno. No hay más que recordar el Prestige o la guerra de Iraq, la plataforma de artistas se movió con una eficacia total para arremeter contra el PP. A esa plataforma le debe mucho Zapatero, que de nuevo los tiene al lado cuando las encuestas no le son tan propicias como desearía.

Lo insólito es que ese grupo de actores y actrices, de pintores y escritores -por cierto, ¿sabían que cuando gobernaba el PP Suso de Toro le pidió a Mariano Rajoy que le presentara tres de sus libros?- no se hayan limitado a expresar su público apoyo al PSOE y a Zapatero, que en su derecho están, sino que hayan ido más allá y se hayan apuntado al insulto y la descalificación del adversario, llamando "imbéciles" a los del PP y a los que votan al PP.

José Blanco se ha pasado la legislatura siguiendo milimétricamente dos líneas: una, arremeter contra el PP todo lo que podía y más, anteponiendo esa arremetida a la presentación de propuestas de su partido ante la multitud de problemas que se han planteado. Dos, acusar al PP de tensar el ambiente, de crispar, de mantener permanentemente una cara agria y hosca. ¿Qué quería, que el único partido de la oposición batiera palmas ante Zapatero y su política antiterrorista, territorial, económica, de educación o de inmigración?

El mismo Blanco que denunciaba la actitud del PP y de Rajoy explicaba a quien le quería oír que para ganar las elecciones era necesario movilizar a todos aquellos que el 14 de marzo del 2004 decidieron dejar su postura abstencionista para dar un castigo al PP y a Aznar votando al PSOE, indignados por lo que consideraban mentiras del Gobierno al tratar de ocultar que el atentado del día 11 había sido organizado por terroristas islamistas, no por ETA. Blanco ha renocido a lo largo de estos cuatro años que ellos ganaron gracias al voto de la indignación, y a cualquiera que haya seguido de cerca la estrategia seguida por los dirigentes socialistas en esta legislatura advierte que han presentado al PP como un partido intolerante, xenófobo, racista, insultador, centralista, homófobo y defensor de los privilegios de los más pudientes. De esa manera, sólo así, en la crispación, era posible movilizar el voto contra el PP, el voto de "cuidado, que vienen los malos", el voto de que más vale acudir a las urnas para apoyar a ZP porque en caso contrario vienen precisamente los intolerantes, xenófobos, racistas, insultadores, centralistas, homófobos y defensores de los privilegios de los pudientes. Por eso el "imbéciles" no es casual.

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