DE POCO UN TODO

Enrique / García-Máiquez

Losantos y yo

QUISIERA yo saber si a otros columnistas les van diciendo por la calle: "Te leo, te leo, pero no pienso como tú" o es una prerrogativa de los escritores políticamente incorrectos, como me temo. No tendría que irme muy lejos a preguntar, porque el Grupo Joly tiene a gala contar entre sus articulistas con plumas de todo el abanico ideológico, lo cual honra a su vieja tradición liberal. A fin de cuentas, eso es la opinión, la de cada uno, que se contrasta después con la de cada cual. Lo otro es sumisión y aburrimiento.

A mí esos comentarios me animan. Lo fundamental para un escritor es que le lean; si se convence a alguno, mejor; y si no, pues aquí paz y después gloria. Tampoco me amedrenta cuando me enseñan el espantajo. El espantajo ahora es Jiménez Losantos y te lo cuelgan así: "Tú es que piensas como Losantos". Uno, que es bastante chulo por parte de madre, respondería: "Será Losantos el que piensa como yo". Pero como soy profesor, me inclino a la pedagogía: "Losantos es un hombre orgulloso de su pasado de extrema izquierda y de su presente liberal; a mí me tiran más Donoso Cortés y Gómez Dávila". No sé si me entienden…

En cualquier caso, lo que no voy a hacer nunca es dejar de decir lo mío por el "principio de desautoridad". De hecho, comparto ciertas opiniones con el mismo Satanás. El Diablo sabe que la corte celestial existe y que el infierno también, y yo pienso lo mismo, gracias a Dios. Después de coincidir con los demonios, que doblan sus rodillas al nombre de Cristo, hacerlo algo con Losantos no me resulta deshonroso.

Con él tengo diferencias de forma y de fondo, sí, pero hoy no importan. Lo han condenado por criticar a Ruiz-Gallardón y es el momento de solidarizarse.

Primero por agradecimiento. Gracias a Losantos somos más libres. Así como suena. En estos tiempos de Eurocopa, permítanme una metáfora futbolística. Él corre por la banda, a veces trastabillándose, a veces como una flecha, y nos abre el campo a los demás jugadores. Sin sus carreras, muchos tendríamos menos espacio para expresar nuestras ideas en libertad.

Luego, por amor al periodismo, por supuesto. A quien no le guste, que lo critique o que apague la radio, pero que no se emperre en taparle la boca a toda costa. Y los políticos menos que nadie. Honra al PSOE que haya sido un líder del PP el que haya caído en esto.

Y además me solidarizo por principios. Losantos se está convirtiendo en el chivo expiatorio del sistema, en el muñeco del pim-pam-pum, al que queda muy bien insultar. Siempre que puedo, yo me coloco al lado del chivo.

Por principios y porque estoy de acuerdo con su crítica a Gallardón.

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