la ciudad y los días

Carlos Colón

Pedro Morales rompe música en la Campana

BEBIÓ Pedro Morales su sabiduría musical macarena de Gámez Laserna. No pudo encontrar mejor fuente que el maestro que dijo: "Empecé a componer en Sevilla porque así lo quiso la Macarena"; y que con Pasa la Virgen Macarena, como escribió Antonio Burgos, logró entrar en el "paraíso cerrado de las glorias de Sevilla" por recrear madrugadas "de terciopelos antiguos del último tramo, corazas de los armaos y aguardientes de la calle Feria del amanecer". Diez años después, el primero en que sustituía a Gámez Laserna tras la Esperanza, quiso la Macarena que él también debutara en Sevilla componiéndole una marcha.

Y como es una Virgen impaciente, le provocó el parto musical en la mismísima Campana. Así lo contaba el maestro:

"Fue la primera que hice. Y además de forma inesperada. Fue el primer año que estuve aquí, cuando se jubiló don Pedro Gámez. Me impresionó mucho la levantá de la Macarena en el palquillo de la Campana. Me pasó algo raro, que no puedo explicar. Me vino a la mente una melodía y a la entrada de Sierpes le dije al subdirector: 'Quédate aquí un ratito, que no quiero perder esto'. Me metí en un soportal, saqué un papel y lo anoté allí, entre la gente, a empujones. No sé si fue un milagro, porque me vino de pronto. Allí, en ese momento, se me ocurrió el principio y la segunda parte de la marcha. Los de la hermandad de la Macarena ya me habían dicho que a ver si les componía algo, ya que don Pedro Gámez lo había hecho… Cuando terminé la marcha los llamé y vino toda la Junta de Gobierno al estreno. Formé en el patio del cuartel a los 115 músicos. Vino hasta el coronel. Cuando terminaron de tocarla, se volvieron locos. El hermano mayor me dijo: 'Esto es lo que estábamos buscando, esta marcha se llamará Esperanza Macarena'. Sin embargo yo no le doy importancia porque no me costó trabajo. Digo yo que sería la Virgen…" (Arte Sacro).

Y tanto que fue la Virgen, maestro Morales. Y no por un milagro de carácter sobrenatural, sino por ese otro milagro natural y cotidiano que es su estar entre nosotros y su dársenos en la Madrugada sobre su paso, transformada la devoción de todo el año en ese otro milagro que es la cofradía de la Macarena. Sólo una vez le bastó verla trasponer el atrio para tirarse a los corazones y los ojos de la multitud, embocar Feria, la Correduría, la Alameda y Trajano, arriar en la Campana y ser asunta en una de esas levantás prodigiosas que cortan el aliento. Sólo una vez le bastó verlo y vivirlo para que lo que entonces sintió se convirtiera en música. "Digo yo que sería la Virgen…". Y tanto que lo fue, querido maestro Morales.

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