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rafael / sánchez Saus

Revisar la Historia

AUNQUE nos cueste, toca hacerse eco de la gran polémica suscitada por la publicación de La gran desmemoria. Lo que Suárez olvidó y el Rey prefiere no recordar, el libro en 990 páginas que Pilar Urbano ha dedicado a las relaciones entre los dos protagonistas del título y, sobre todo, a los acontecimientos en torno al 23 de febrero de 1981. Hay muchas cosas sorprendentes o que permiten reflexiones más bien melancólicas en esta publicación, más allá del asunto central de la obra sobre el que hoy, sin haber leído el mamotreto, prefiero no opinar.

La primera, el hecho de que un libro así pueda convulsionar a la opinión pública más de treinta años después de los hechos que narra. Es evidente que eso no sucedería si la verdad oficial y admitida sobre el intento de golpe de Estado fuera irrebatible. Otros similares en la España del siglo XX no suscitan dudas fundamentales sobre autoría e implicaciones, y basta recordar el republicano de 1930, la sanjurjada de 1932, el socialista de 1934, o el de julio de 1936. Y sin embargo, nadie puede decir con seguridad plena qué extraña trama política hubo detrás del 23F. Esta anomalía es la que propicia que un libro como este pueda ser noticia.

En segundo lugar, hay que recordar que lo esencial de lo que Pilar Urbano cuenta ahora ya ha sido motivo de otros libros en el pasado que fueron acogidos con más pena que gloria. Sin embargo, este ha sido objeto de una gran tirada y de un despliegue reservado a los grandes acontecimientos por la principal editorial del mundo hispano. Esto es sin duda sorprendente y las lecturas políticas que se derivan, dada la personalidad del propietario y sus tentáculos mediáticos, son casi tan preocupantes para el Rey como lo que ahí se dice. El momento elegido, la muerte de Adolfo Suárez, ha sido muy bien escogido, pero eso no basta para explicar la conmoción y la polémica suscitadas. Es indudable, pues, que el fenómeno necesita insertarse también en esas horas bajas de la Monarquía que no terminan de resolverse, antes bien parecen haberse enquistado como un elemento más de la difícil coyuntura que atraviesa España.

¿Hace falta recordar que todo nuevo régimen precisa de la revisión de la historia del anterior? El acoso que hasta ahora tenía por objeto los errores del presente empieza a dar el paso decisivo: la revisión del pasado. Ojo a lo que está en marcha.

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