Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Señoreada

LES resumo la trama: Ferdesvinto es un jefe visigodo, guerrero pero buena persona, que rivaliza con Cayo Clodiro, un cacique hispanorromano que le disputa la supremacía en la comarca de Cauca. La hija de Ferdesvinto, Burnegunda, de confesión arriana y con efusivos picores, sigue enamorada de un chico de la aldea convertido en monje eremita. En el subsuelo de los protagonistas los intereses y las miserias se entrecruzan entre los criados del visigodo y los esclavos del romano, con descontento en algunas facciones... Bueno. Psé. Podría tener su interés.

Pero la época altomedieval además de muy costosa (y complicadilla) de ambientar está de capa caída. Mejor reformamos el argumento, lo adaptamos al siglo XX, que queda cerquita, y situamos la misma historia en la dictadura de Primo de Rivera, que por desconocida aprieta el lado del morbo. El retrato social de esos lustros, que conste, no varía ni con democracias de pucherazo ni con dictablandasconsentidas.

La señora, la serie real, se estrenaba este jueves en La 1 y, por sintetizarles de nuevo, les aseguro que tiene buena pinta. Es un cocido a fuego lento al que le han echado medio kilo del clásico británico Arriba y abajo (vidas paralelas de señoritos y criados) y un cuarto de El pájaro espino (cura enamorado de la chica), removido en pasiones, deseos de venganza, caras de mala uva e instantes costumbristas. La producción de Diagonal (Amar en tiempos revueltos) está muy cuidada en la recreación y en la selección de los exteriores, con el soporte de una realización sobria y un reparto bien elegido. Ya que el espectador español huye de adaptaciones literarias, La señora, con espíritu de BBC, compensa y es una muestra del buen hacer de la ficción nacional, que borda los culebrones de lujo. Confiemos en que este ovillo se extienda con soltura, sin estiramientos forzados.

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