opinión

José Luis Fuentes Valdés /

Vivir a otro ritmo

LA Organización Mundial de la Salud (OMS) determinó el 3 de diciembre como el Día Internacional de la Personas con Discapacidad. La OMS calcula que alrededor de mil millones de personas viven con algún tipo de discapacidad en el mundo.

La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, organización sin ánimo de lucro con casi 500 años de historia, tiene entre sus principios estar junto al que sufre, y una de las labores que desarrolla en sus centros de Andalucía, Madrid y Canarias, es la atención a las personas con Discapacidad Intelectual. Trabajamos bajo un modelo basado en la atención integral de la persona enferma y su familia, creando planes individualizados, como trajes a medida, donde participan, dentro de lo posible, la propia persona, su familia o tutores y nuestro personal especializado; garantizando la continuidad y la calidad de la atención, y manteniendo una actitud que facilite la acogida con un trato humano y cercano a las emociones. En definitiva, buscamos su mayor grado de integración que les permita el más amplio desarrollo posible de su proyecto personal.

Entendemos la atención a la persona con discapacidad intelectual desde tres niveles de actuación: atención temprana (de 0 a 6 años); atención educativa (etapa escolar) y atención al discapacitado intelectual adulto.

Los centros donde desarrollamos esta atención son: Ciudad San Juan de Dios de Alcalá de Guadaíra (Sevilla); Centro San Rafael de Granada; Centro de San Juan de Dios en Ciempozuelos (Madrid); Centro Asistencial San Juan de Dios de Málaga; Ciudad San Juan de Dios de Las Palmas de Gran Canaria y el Centro Psicopedagógico de Santa Cruz de Tenerife, así como en las Unidades de Atención Temprana de los hospitales de San Juan de Dios de Córdoba y Sevilla.

Los más pequeños, de 0 a 6 años, son atendidos en las Unidades de Atención Temprana mediante la empatía y las terapias del juego, donde nuestros profesionales tratan a quienes padecen algún trastorno en su desarrollo o están en riesgo de padecerlo. Los menores reciben tratamiento integral especializado en psicoterapia, logopedia y psicomotricidad. La presencia de la familia es determinante, pues las terapias deben tener continuidad en todos los ámbitos del menor, ya que es donde se logra una elevada tasa de integración con la normalización de la persona en el ámbito escolar.

La Atención Educativa se reparte entre los pequeños que siguen una educación básica obligatoria, con programas educativos personalizados, y los mayores, que reciben una formación encaminada hacia la vida adulta y laboral mediante talleres, clases de refuerzo, actividades pedagógicas que ocupan su tiempo lectivo y una constante estimulación de todos los profesionales atentos a sus gestos, acciones y movimientos.

Las personas con discapacidad intelectual tienen mayor probabilidad de padecer trastornos psicológicos o graves trastornos de comportamiento asociados a su discapacidad. Esta compleja situación es la que se aborda, de manera integral y especializada en nuestros centros de Ciempozuelos (Madrid), Tenerife y Málaga.

Junto al tratamiento de dichos trastornos se trabaja para optimizar sus habilidades y conseguir la máxima autonomía e integración posible. Para ello se adaptan programas y actividades atendiendo al nivel de habilidades de cada persona. Se aplican programas en el ámbito laboral (viveros, jardines, tareas manipulativas) y para el desarrollo personal (habilidades sociales, autocuidado, seguridad vial). Otro espacio de intervención imprescindible es el ocio, potenciándo el uso autónomo y responsable del tiempo libre, con actividades lúdicas para aquellos que poseen menor autonomía.

Nunca olvidamos el papel de las familias en todo este recorrido. Intentamos implicarlas en los planes terapéuticos y en las actividades de ocio. Para las familias con dificultades por edad, salud, etc. empleamos los programas de acercamiento familiar, en el que el usuario, acompañado de personal, se acerca al ámbito familiar conservando los vínculos afectivos y de comunicación.

Otra realidad es la del Centro Especial de Empleo La Paz de Alcalá de Guadaíra. Un recurso dedicado a lavandería industrial, ejemplo de integración laboral, donde casi el 90% de sus asalariados son discapacitados intelectuales. Obvia decir la necesidad de incrementar programas y recursos que faciliten la integración de las personas con discapacidad en el ámbito laboral.

En definitiva, nos ocupamos de unas personas que a fuerza de constancia y con la ayuda de nuestros profesionales, trabajan duramente por su óptima integración social, para lo que requerirán del apoyo preciso según su momento y circunstancias vitales.

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