La ventana

Luis Carlos Peris

El cine palía los efectos de la vejez

AUNQUE los elogios no se han escatimado hacia su figura, en la hora del último viaje queda para varias generaciones la decrepitud de una mujer que no se resignaba al paso del tiempo. Afortunadamente quedan sus películas para descubrirle al mundo que pocas mujeres dieron en la pantalla como daba Sara Montiel. Ya fuese en Veracruz como en El último cuplé, en La violetera o en Varietés, Sara se mostraba como una criatura excepcional y hasta podría decirse que su fotogenia no tenía que envidiar a la de Ava Gardner o a la de Elizabeth Taylor. Desde cualquier ángulo, la belleza de esta manchega universal era superlativa. Y junto a su belleza, un tirón popular que hacía que sus películas aguantasen meses en los cines de la Gran Vía madrileña. Ahora, en su adiós definitivo, se desempolvan aquellas películas y así se palían los crueles efectos de la vejez.

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