La crónica económica

Alberto / Laborda

¿Más 'subprime'?

AUNQUE Hollywood nos tiene muy acostumbrados a la secuelas, en este caso mejor que no la haya. No es ninguna broma: las noticias que llegan sobre algunas entidades financieras de EEUU son preocupantes. Se suponía que la situación generada hace casi un año por las hipotecas basura estaba superada y ahora parece ser que no es así. Dos compañías semiestatales, Fannie Mae y Freddie Mac, dedicadas a comprar hipotecas a los bancos y gestionar titulizaciones, van a necesitar ayuda del Gobierno. Otra entidad hipotecaria, Indy Mac, ya ha sido intervenida por las autoridades financieras e incluso está siendo investigada por el FBI.

En agosto de 2007 el sistema financiero tembló con la crisis de las hipotecas. Términos muy técnicos como subprime, rating o titulización saltaron a las primeras páginas de los periódicos. Además, se producía algo nunca visto antes, una crisis financiera que se originaba en el centro del sistema. Hasta ese momento las crisis se habían generado en países periféricos, donde los controles de las autoridades financieras eran (en el mejor de los casos) bastante laxos.

Por si alguien no lo tiene aún muy claro, intento explicar en qué consiste una titulización: un banco que necesite dinero para atender las necesidades de financiación de sus clientes puede conseguirlo emitiendo títulos. Vende los títulos en el mercado financiero y ese dinero lo presta a sus clientes. Un tipo de títulos que se consideran seguros, rentables y bien acogidos por los inversores, son los garantizados con las hipotecas que ha dado ese banco. Es muy sencillo: un inversor compra al banco un título que le va a reportar un interés, por lo general muy bueno, y con la garantía de las hipotecas que ha concedido. Lógicamente, el banco va a cobrar más a sus clientes por las hipotecas que lo que va a pagar a los inversores que han comprado sus títulos. Así que todos ganan.

Hasta ahí magnífico, lo de la titulización es un gran invento, y no es ironía, lo es. Además, hay una serie de compañías que gestionan la titulización y comprueban que las hipotecas que van a respaldar la operación se van a cobrar sin problemas. Son las agencias de rating, que califican los títulos emitidos, la calidad de las hipotecas y los ingresos que van a generar al banco. Si eso es así, el inversor puede comprar con tranquilidad.

El problema aparece cuando se dejan de pagar las hipotecas al estar concedidas a clientes poco solventes y con mucho riesgo (subprime) y el banco se encuentra con dificultades para atender a los compromisos adquiridos con los compradores de sus títulos. Eso es lo que pasó en EEUU hace un año: los títulos perdieron su valor y los inversores se quedaron sin nada. Los bancos que habían comprado esos títulos para invertir sus depósitos (hay bancos que captan más de lo que prestan) se vieron con el agua al cuello. Simplemente no tenían dinero, lo habían invertido en algo que ya no valía nada.

¿Volvemos a la pesadilla de hace un año? Quizás es todavía pronto para saberlo, porque estas noticias se han conocido hace unos pocos días. Pero parece que las autoridades financieras norteamericanas han actuado muy rápido. Esperemos que todo esto no estropee las vacaciones a nadie.

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