patrimonio

Restauración de la Giralda: Salen a luz los restos de la decoración almohade

  • Finaliza la consolidación de los paramentos de la cara oeste

  • El alminar estuvo pintado de rojo y blanco, como se ha comprobado

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Una intervención muy satisfactoria. La limpieza y consolidación de los paramentos en la cara oeste de la Giralda ha finalizado hace unos días con gran éxito. La actuación, que ha durado varios meses, ha permitido por primera vez realizar una restauración integral de todos los elementos gracias al andamio que la cubría casi por completo. El resultado salta a la vista: la cara oeste del campanario de la Catedral ha ganado luz y ahora son mucho más visibles todos sus detalles. Además, se han hallado importantes evidencias y restos de la decoración que cubría por completo el alminar en época almohade. La Giralda estaba pintada de rojo y blanco. Un hecho que, si bien era conocido por fuentes documentales, ahora ha quedado constatado con pruebas. El Cabildo presentará próximamente todos los pormenores de la compleja intervención.

Hace apenas una semana que el andamio que cubría la cara de poniente de la Giralda ha empezado a desmontarse. La restauración, la primera tan completa en la torre, se ha desarrollado según lo que estaba previsto, como relata a este periódico el arquitecto-conservador del templo, Jaime Navarro Casas: "Lo más importante no es tanto la importancia de los paramentos que se han podido recuperar, sino el poder disponer de un acceso a toda la fachada gracias al andamio. Se podría decir que ha sido el gran protagonista". Hasta ahora, según han podido comprobar por fuentes documentales o en conversaciones con el anterior maestro mayor, Alfonso Jiménez, las restauraciones e intervenciones de mayor o menos envergadura que se habían acometido fueron mediante guindolas (un pequeño andamio volante en el que se descuelga un operario), o con pequeñas estructuras parciales, que se montaban desde algún balcón o azotea. "Se hacían en condiciones muy precarias. El andamio nos ha permitido hacer un reconocimiento como antes no se había hecho. Casi todo lo que hemos ido encontrando ha sido la constatación de anteriores intervenciones defectuosas e incompletas por no contar con este andamio", subraya Navarro.

Durante la intervención el equipo multidisciplinario ha constatado y documentado cómo estaba decorada la Giralda en época almohade, cuando fue construida: "Los ladrillos estaban pintados en rojo y las llagas en blanco. El fondo de los paños de sebka también eran rojos. De todo quedan huellas. Pequeños testigos".

La restauración se ha centrado principalmente en la consolidación de todos los paramentos y en una limpieza que ha devuelto a la torre una luminosidad perdida. También se han repuesto algunos fragmentos perdidos en los paños de sebka. "El terremoto de Lisboa, por ejemplo, debió producir desperfectos en el arranque de los paños. La reparación fue muy precipitada ya poco cuidadosa. Se ha visto muy bien gracias al andamio. Llenaron casi todas las piezas de zunchos metálicos para que no se desprendieran. Fue una actuación muy poco favorable". También se ha actuado en los fustes y capiteles de las columnas, algunos muy degradados. Se han consolidado y uno de los fustes se ha cambiado al estar irrecuperable.

El modo precario de intervenir la Giralda a lo largo de los siglos ha quedado también patente en otro hallazgo en la parte superior de las sebkas: "Tienen un dibujo que las remata. Lo hemos llamado lágrima. Algunas de ellas estaban tapadas con cerámica. Otras perforaban el muro en su totalidad. Se debieron usar para colgar cuerdas o algo parecido".

La limpieza se aprecia nítidamente en los ladrillos, pero es más visible aún en los diferentes elementos decorativos de la torre, que han perdido la costra negra que los recubría y afeaba: "La contaminación y el agua les había afectado. Ahora, afortunadamente, tenemos menos. Todo se ha consolidado siguiendo un criterio de conservación preventiva. Ahora se va a notar una Giralda limpia y más contraste de esta cara con el resto".

Tras la Semana Santa seguirá la restauración de la Giralda con la cara Sur. Se montará el andamio desde el suelo del atrio de la Puerta de los Palos. Una actuación que, como la que acaba de finalizar, tendrá un coste de 339.168 euros. Esta intervención se solapará con la restauración de la fachada de la Capilla Real, sobre la que ya informó Diario de Sevilla el pasado día 19. Ambas obras durarán hasta final de año. De manera paralela, el Cabildo ha empezado a tramitar la actuación en la cara este, que será la siguiente. La última, la norte, será abordada ya en 2020.

Pero los cuidados en la Giralda, que también se revisa de manera periódica gracias al programa de conservación preventiva, que reveló los daños por los que se ha actuado ahora, continuarán. Una vez consolidados los paramentos de todas las caras, será el momento de mirar hacia el Giraldillo. "Seguiremos de la azotea de las azucenas hacia arriba". El conservador de la Catedral asegura que se hace un seguimiento a la veleta que constata que "todo va bien", aunque habrá que comprobar el interior de la escultura: "Nuestra previsión es comprobar más pronto que tarde cómo está el eje. El momento será cuando terminemos las fachadas".

Otra restauración que se acaba de terminar es la de la Puerta de la Concepción y sus estribos, que conecta el templo con el Patio de los Naranjos. Junto a la portada de San Cristóbal, sobre la que se actuó el año pasado, es de estilo neogótico y fue realizada en el siglo XIX. Esta portada, como su opuesta, está hecha con piedra de monóvar, que tras su limpieza le otorga un aspecto mucho más blanco. "El resultado es más llamativo que el de la Puerta de San Cristóbal porque tiene más esculturas y decoración". Con esta obra, que ha durado seis meses y ha costado 290.000 euros, ha concluido la intervención en las puertas.

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