Adelanto electoral en Andalucía Esperando a Susana

  • La presidenta puede disolver la Cámara este martes, sin proyecto de ley de Presupuesto y con un Parlamento a la gresca, la legislatura ha llegado a su fin

Susana Díaz recibe un regalo de una mujer en un acto en Motril Susana Díaz recibe un regalo de una mujer en un acto en Motril

Susana Díaz recibe un regalo de una mujer en un acto en Motril / Miguel Paquet / Efe

Susana Díaz puede disolver el Parlamento este mismo martes, sería la última reunión del Consejo de Gobierno de esta legislatura antes de entrar en funciones. Si fuese así, las elecciones se celebrarían el 25 de noviembre. Aun puede tener la tentación de esperar una semana más, para fijar la cita electoral el 2 de diciembre o esperar y saltarse el fin de año y aguantar hasta febrero. Pero sería una resistencia sin objetivo. Si un proyecto de Presupuestos de 2019, y no lo hay, y con un Parlamento a la gresca, esto ha tocado a su final.

Todos los dirigentes socialistas y sus consejeros son de la misma opinión: hay que convocar ya las elecciones, de modo que la presidenta sólo tiene que decidirse. A pesar de la fortaleza que proyecta, a Susana Díaz le cuesta romper, se lo piensa demasiado, ya le ocurrió con su candidatura a las primarias del PSOE, se demoró tanto que, cuando lo anunció, Pedro Sánchez había resucitado y le había dado otra vuelta a la España socialista.

Es más, cuando Díaz convocó las elecciones autonómicas de marzo de 2015, a pesar de que ello le rondaba desde hacía más de un año, le regaló el tiempo a un partido que ni contaba: Ciudadanos. Los naranjas fueron la causa de que ella bajase del nivel de los 50 escaños.

La presidenta andaluza maneja unos sondeos que le son favorables, de ahí la inquietud de los suyos por la premura. Son encuestas que le dan un resultado similar, que le permitiría gobernar durante cuatro años más, aunque seguirá necesitada del acuerdo con Ciudadanos. Y esta vez, el partido de Albert Rivera querrá entrar en el Gobierno, ya lo adelantó hace un año.

Susana Díaz se ha dejado libre la agenda del lunes. Puede ser una señal del cambio, pero hay otras. En las últimas semanas, la Junta le ha dado al botón de agotar el gasto presupuestado y de aprobar las tres leyes pendientes. Tampoco le queda más.

Las alegrías que podría guardar para el Presupuesto de 2019 dependen del Gobierno de Pedro Sánchez y del Congreso. Y hasta los primeros meses del próximo año, no habrá cuentas estatales. De éstas dependen la flexibilización del déficit, que son 350 millones de euros para la Junta, y una mayor inversión en infraestructuras. La ministra María Jesús Montero destinará un 18% de la inversión regionalizable a la comunidad, y así se lo indicará al consejero Antonio Ramírez de Arellano el próximo 8 de octubre.

Tampoco hay que ser un sociólogo muy fino para estar orientado sobre las próximas elecciones. IU y Podemos, unidos en Adelante Andalucía, aspiran a repetir sus 20 diputados, no hay más desplazamiento de voto socialista a los morados, de tal manera que el desgaste de Susana Díaz vendría en forma de abstención o de trasvase hacia Ciudadanos. Es posible, pero Rivera está derechizando a los naranjas en su pugna por el PP.

Como se demostró en el sondeo de Metroscopia que este periódico publicó el lunes pasado, el PP está perdiendo, por vez primera en su historia, votantes por los dos flancos, hacia Ciudadanos y hacia Vox. Son los mayores de 65 años quienes comienzan a mirar a la extrema derecha, mientras que los menores de 40 años observan a los naranjas. Es un doble frente muy complicado al que Juanma Moreno se enfrentará como prólogo de la batalla de Pablo Casado.

La suma de Ciudadanos y PP para gobernar Andalucía es, por tanto, una ilusión en la que sólo cree Juanma Moreno. Ni Albert Rivera ni su candidato, Juan Marín, creen en esta suma. Sí en la opción de entrar en un Gobierno de coalición con suficiente fuerza para condicionar las políticas.

En este aspecto, a Ciudadanos le ha funcionado muy bien esta legislatura. Ha encadenado varias rebajas fiscales y se cobró las dimisiones de Manuel Chaves y José Antonio Griñán. Pero necesita más fuerza para aprobar una ley de buen gobierno, la renovación de los órganos parlamentarios como Canal Sur y la Cámara de Cuentas y la reforma electoral.

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