Un 60% de los andaluces piensan que los inmigrantes viven de forma ilegal

Un organismo de la Junta advierte que la crisis ha elevado a un alto porcentaje los prejuicios que arraigan sobre la inmigración

Inmigrantes que llegaron en una balsa de juguete la pasada semana son atendidos en las instalaciones de la Cruza Roja en Tarifa.
Antonio Fuentes Sevilla

10 de agosto 2015 - 05:04

Los inmigrantes son quienes están llegando constantemente en pateras. Abusan de los servicios públicos copando la sanidad y acaparando las ayudas. Nos invaden y nos quitan el trabajo. No pagan impuestos en sus negocios. Forman bandas organizadas en torno a cuestiones delictivas. No se quieren integrar. Viven de manera hacinada y en malas condiciones. Aumentan los casos de violencia de género.

Éstas son algunas de las ideas que han arraigado en la conciencia de los andaluces hasta el punto de que un 60% de los encuestados por el Observatorio Permanente Andaluz de las Migraciones (OPIA) afirman que la mayor parte de los inmigrantes residen en Andalucía de manera irregular. El sexto sondeo de Opiniones y actitudes de la población andaluza ante la inmigración -que elabora desde 2005 este organismo dependiente de la Consejería andaluza de Igualdad y Asuntos Sociales- destaca cómo en época de crisis crecen los prejuicios hacia la inmigración "y se extienden como si fueran afirmaciones irrefutables". Opiniones que ninguna estadística soporta: la principal, que hasta 680.000 personas de origen extranjero residen en la comunidad autónoma con permiso de residencia y que las personas sin autorización legal nunca alcanzaron -ni en la etapa de mayor bonanza- las 100.000, según las estimaciones de autoridades y ONG.

"Las motivaciones que sostienen los prejuicios obedecen a diferentes factores como la falta de información objetiva y el desconocimiento sobre el tema, o la rumorología relacionada con sus costumbres, cultura y manera de relacionarse con la sociedad autóctona", explica el informe del OPIA, elaborado a partir de 2.400 entrevistas telefónicas (300 por provincia) entre marzo y mayo de este año.

Las epopeyas de los inmigrantes africanos para pisar suelo nacional (como el fallecimiento la pasada semana de Nabil, magrebí de 27 años que se ocultó en una maleta en el interior del coche que conducía su hermano, o el caso del costamarfileño Adou, quien con sólo 8 años iba a ser introducido en España en una maleta que portaba una joven marroquí de 19 años) crean un "efecto halo" que influye en las opiniones de los ciudadanas.

Esta errónea percepción del fenómeno de la inmigración provocada por la falta de conocimiento genera una reacción entre la ciudadanía, que puede ser favorable o no respecto a la población de origen inmigrante, asevera el estudio.

A este respecto, las conclusiones de la encuesta revelan que la crisis ha provocado una evolución en el pensamiento de los andaluces. Si en 2011 el organismo dio la voz de alerta porque el 57% de los andaluces consideraban que la inmigración tiene efectos negativos, ahora la opinión mejora en muchos niveles hasta el punto de que "se traduce en un alto nivel de simpatía hacia estas personas". La crisis nos ha igualado: desde 2011 hasta la actualidad ha ido imponiéndose la opinión de que todos los colectivos (parados, mayores, jóvenes, clases medias, inmigrantes,...) necesitan una mayor protección por parte del Estado.

Hasta el fenómeno más negativo con el que se ha venido asociando la inmigración, el relacionado con el mercado laboral, ha experimentado un pequeño incremento de la percepción positiva del fenómeno inmigratorio que para los investigadores "parece estar relacionado con las recientes cifras de desempleo que han relajado el posicionamiento de años anteriores sobre la percepción de la población de origen inmigrante como un factor de competencia en relación al empleo disponible para la población autóctona".

Existe un pequeño incremento entre quienes piensan que las personas de origen inmigrante pueden suponer un aporte de mano de obra necesaria. De hecho, sigue imponiéndose la idea entre los andaluces de que la mejor opción para regularizar a los inmigrantes es el contrato laboral.

"En general -añade el estudio- la población tiene una opinión bastante restrictiva respecto a las políticas de regularización de los flujos migratorios". Y en un mayor porcentaje son las mujeres las que emiten esta opinión, así como los jóvenes son los que tienen una opinión menos favorable en lo que se refiere al mercado laboral (los tramos de mayor edad son los que ven a la población inmigrante más perjudicial para la seguridad ciudadana).

Almería y Huelva son las dos provincias que despuntan en cuanto a contactos y relaciones de amistad, vecindad o familiaridad con personas inmigrantes y el enriquecimiento cultural es en esta ocasión el factor más valorado en esta edición (un 30% frente a un 17% en la encuesta de hace dos años).

"La opinión a veces generalizada en relación a que las personas de origen inmigrante vienen a quitar los puestos de trabajo, entre otros aspectos de una visión estereotipada y prejuiciosa, produce una visión más negativa en el caso de quienes no tienen un trato directo, ni se relacionan con personas de origen inmigrante en su día a día (...) Es lógico que esta población sea más influenciable por la rumorología y, en ocasiones, por interpretaciones erróneas o descontextualizadas de las noticias, incluyendo las redes sociales", concluye el estudio.

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