El 85% de las bases dijeron sí

El referéndum superó las expectativas del recuento inicial del martes, ya que el escrutinio dio 3.725 votos a favor de un Gobierno de coalición con el PSOE frente a 707 para el acuerdo de legislatura.

Charo Solís

Sevilla, 25 de abril 2012 - 12:12

Los esfuerzos de la dirección regional de IU por que las bases dieran un sí rotundo a la entrada en un Gobierno de coalición con el PSOE se vieron compensados con creces. Cerrado el escrutinio, lo que la noche del referéndum del martes pintaba como un apoyo del 70%, se convirtió ayer en un 84,95% de la militancia. Un respaldo que permitirá aprovechar una segunda oportunidad que pocas veces se da en política: la de ejercer el poder. IU ya desperdició una ocasión hace justo 18 años, y ahora es el momento que tiene de demostrar que no es una fuerza para estar siempre en la bancada de la oposición, sino que tiene capacidad de codirigir con los socialistas la comunidad andaluza durante los próximos cuatro años.

Buena parte del éxito de la convocatoria radicó en el contenido del acuerdo. En esto, la dirección regional fue hábil. Supo corregir el error que cometió cuando en el Consejo Andaluz de la semana pasada intentó explicarlo sin documentos por delante y esgrimirlo como argumento para justificar la renuncia a la presidencia del Parlamento a cambio de más poder ejecutivo. Cinco días antes de la consulta, distribuyó entre la militancia un dossier con un resumen de los puntos principales del acuerdo y su coincidencia con el "pacto con el pueblo andaluz" que en la campaña electoral firmó ante notario el coordinador regional de IU, Diego Valderas. A que se diera ese resultado también contribuyó la movilización de los dirigentes regionales y, sobre todo, el papel jugado por el PCA, fuerza mayoritaria en la organización, y que también inclinó la balanza hacia el sí.

De los 6.130 militantes que participaron en el referéndum -se atendieron alegaciones de última hora que permitieron que el censo superara los 6.000 afiliados y llegara hasta 7.630-, tan sólo hubo 722 que con su voto rechazaron el acuerdo alcanzado con el PSOE (13,95%). De los que dijeron sí al acuerdo, que fueron hasta 4.386 personas, sólo hubo 707 (16,12%) que se opusieron a formar parte de la Junta y pidieron que se defendiera ese programa de legislatura pero desde la oposición.

El resultado por provincias fue bastante homogéneo, excepto en Córdoba. Mientas las demás respaldaron por encima de la barrera del 82% la opción de gobernar -por encima del 90% en los casos de Cádiz, Huelva y Granada-, Córdoba se quedó en un 66,37%. Eso no significó el rechazo de la militancia cordobesa al acuerdo, que lo apoyó en un 85%, sino que hubo un grupo muy amplio (36,47%) que prefería que todo quedara en un simple pacto de legislatura.

Con estos resultados sobre la mesa, no era de extrañar la "satisfacción" de la Ejecutiva regional. Diego Valderas se declaraba "orgulloso" de la respuesta dada a un documento "potente", redactado "al servicio de los andaluces", y de un proceso que demuestra el grado de democracia interna que hay en IU.



Salvado este peldaño, ahora queda el último de la escalera: la configuración del Gobierno. La actitud que ha intentado mostrar en todo momento IU es que no está preocupada por el reparto de sillones, sino por el cumplimiento del acuerdo político. De hecho, se quiere que el organigrama de la Junta se adapte a este fin, de manera que haya una "corresponsabilidad global" y una "transversalidad". Ante la lógica que impone la crisis, en IU saben que en aras a la austeridad y la eficiencia, la estructura administrativa se contraerá, lo que reduce sus opciones, aunque la máxima que defiende Valderas es "repartir mejor, priorizar bien y compartir las decisiones con la sociedad". Tampoco parece importar que pueda darse la situación de "bicefalia", en la que el PP ya se afana en plantear como un obstáculo para un ejecutivo aún inexistente, ya que la intención de los dos socios es que haya "una política, un programa, un gobierno".

De sus opciones personales de saltar de la coordinación de IU -tendrá que dejarla en el plazo de un año- a una vicepresidencia del nuevo Ejecutivo, Valderas escurrió el bulto asegurando que su máximo ambición política está cubierta al haber sido alcalde de su pueblo, Bollullos Par del Condado, y recordando que si se le garantiza el cumplimiento íntegro del acuerdo, no le importaría "irse a su casa".

Sobre el peso que pudiera tener en su entrada en el Gobierno el fantasma de los ERE no es algo que, por el momento, preocupe. Ante el ciudadano, IU tiene claro que tiene que defender que la responsabilidad recae en quien estaba en el anterior Ejecutivo. Y en esto, la coalición ha estado rápida de reflejos; nada más constituirse el Parlamento la pasada semana, registraba su primera iniciativa para la creación de una comisión de investigación, desmarcándose así de cualquier carga que pudiera heredar. Además, en el acuerdo ha llevado al PSOE a su terreno y constituirán un grupo de trabajo para estudiar la reforma del Reglamento del Parlamento para garantizar las comisiones de investigación -desde 1996, el PSOE se ha valido de su posición hegemónica para paralizar cualquier petición-. Otra cosa es que IU consiga su pretensión de que en el nuevo Reglamento se impida el veto a este recurso de transparencia democrática. Desde el convencimiento de que comparte con el PSOE que la Justicia debe actuar "caiga quien caiga", Valderas supuso que aquellos con que los que cuente José Antonio Griñán para su equipo será "gente limpia".

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