Candidatos en el coso de los califas

Ruegos y preguntas

En el Polígono San Pablo fueron vecinos Escuredo y Manuel del Valle. Zoido y Espadas tienen la 'exclusiva' en Santa Justa, que comparten con Morante, Manzanares y El Cid.

Candidatos en el coso de los califas
Francisco Correal

20 de mayo 2015 - 01:00

TODOS quieren ser la locomotora, nadie el furgón de cola. El tren tiene una enorme fuerza simbólica para hablar de política. En la estación de Santa Justa, los carteles de Zoido duplican a los de Espadas. Ambos comparten galería fotográfica con los toreros Morante, Manzanares y El Cid. Los dos primeros, en Córdoba, coso de los Califas; el tercero, AVE Salteras-Madrid, en las Ventas, toros de Victorino. En el monitor de Renfe, los destinos remiten a las municipales del domingo: Lora del Río, Utrera, Benacazón. En la librería de la estación, títulos para indecisos: Podemos. Objetivo: asaltar los cielos, de Jacobo Rivero, con Pablo Iglesias en la portada; o El Tesorero, la última aventura de Mortadelo y Filemón con Bárcenas según Ibáñez.

Juan Manuel Contreras tiene una reunión de trabajo en Santa Justa. Es pariente lejano de Rafael de Cózar. Sus mujeres son primas. Ha votado por correo porque el día de los comicios estará en el Rocío. Hace el camino con Triana y todos sus alcaldes son de carretas. El indio es un regalo que la ciudad de Kansas City le hizo a Sevilla después de que ambas ciudades se hermanaran siendo alcalde Félix Moreno de la Cova. Es un Rodrigo de Triana a la inversa que se asoma a los bloques del Polígono San Pablo.

Una barriada joven, pero con historia. A su nómina de vecinos pertenecieron Rafael Escuredo, primer presidente de la Junta que ganó unas elecciones; Manuel del Valle Arévalo, primer alcalde socialista de la ciudad desde la República; Francisco Millán, director del primer festival de cine de Sevilla; Francisco Cervantes, productor del Loco de la Colina; el barrio donde era profesor Juan Eslava Galán cuando ganó en Planeta en 1987. Amén de ser el entorno vital de Rafael Gordillo y Juani de los Cantores.

Nombres de calles con palos del flamenco: Granaína, Saeta, Rondeña, Seguirilla. Junto al rótulo, el yugo y las flechas. En una de esas plazas, en el bar Timbre, desayunan nueve jóvenes. Están haciendo un curso de auxiliar de vuelo. Junior Quiñones, venezolano, habla con propiedad de Susana Díaz, que no les suena de nada a su compatriota Verónica Marchena y a Carolina Bedoya, colombiana de Medellín. Esta onu de futuros tribulantes de cabina -azafatas y azafatos- la completan Pamela, boliviana, Alexandra, rumana, y cuatro jóvenes de Sevilla y provincia. Uno de ellos, Miguel Ángel Real, de Lora del Río, los invita a la feria de su pueblo.

La Gallega a la Ventana, Martirio de San Andrés o La Cocina de los Ángeles son cuadros de Murillo que dan nombre a otras tantas calles del Polígono. En una de ellas está la sede de Aturem, organización decana (se fundó en 1961) de atención a personas con discapacidad intelectual. En un centro de adultos hay una pegatina de la puesta de largo de Podemos en las últimas elecciones europeas: "¿Cuándo fue la última vez que votaste con ilusión?". Pregunta con retranca.

Encima del bar Palacio de los Deportes está la sede de Izquierda Unida en el Polígono. Una bandera republicana. En el local, vino de pitarra de Puebla de Sancho Pérez (Badajoz). El pabellón de San Pablo se inauguró bajo el mandato de Manuel del Valle, titular de la calle que sale de Kansas City. Atraviesa el nudo ferroviario. Luce más la torre de Plomos Figueroa en el Polígono Calonge que la Torre Pelli. Unos empleados de montajes publicitarios cambian una valla de Volkswagen por otra de Seat. El sueño de Juan Espadas, que cambien el cartel de Zoido por el suyo, aunque sea sin coche oficial y con la bici de Torrijos.

Cenachero es una palabra típica de Málaga que define al hombre de la mar que llevaba en el cenacho -el canasto- la pesca del día. Una figura recreada en una escultura que recuerda los cuadros de Sorolla. Da nombre a un restaurante que Antonio Fernández, oriundo de Vélez-Málaga, abrió en 1999, el año que llegó a la Alcaldía Alfredo Sánchez Monteseirín, y está en la avenida Alcalde Manuel del Valle. Veinte años de alcaldía socialista. Parábola del pez Espadas. Un joven con la camiseta del Atlético de Madrid para junto al restaurante, que hace esquina con la calle Pueblo Saharaui, desierto imaginario con un oasis mozartiano llamado Bar Danubio.

No se ha inventado un medio de transporte más mitológico, más cinematográfico, que el tren. Junto a las instalaciones de Adif, donde están desde los servicios médicos de Renfe al Centro Cultural Ferroviario, no extraña que los edificios se llamen Hércules y las calles Gerión o Argantonio. Esta última quedó asociada con el dolor y el desconsuelo de la familia de Marta del Castillo.

En Santa Justa sigue el vaivén de viajeros. Paco Pozo tiene las iniciales del PP y amigos en el PSOE -a los Chaves los conoció jugando al baloncesto-, pero en las autonómicas votó a Ciudadanos. Ha comprado el billete de tren para El Puerto de Santa María, que suena a vaporcito y a poema de Alberti, que participó en la campaña de las primeras municipales de 1979 después de haberse estrenado en el Congreso de los Diputados el mismo año que regresó del exilio.

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