Premio Felipe Trigo de Narrativa La literatura, antídoto contra los tabúes

  • Rui Díaz y Jordi Juan Martínez ganan la trigésimo octava edición del certamen de narrativa con el relato 'El cuento del espejo' y la novela 'La capital inverosímil', respectivamente

Rui Díaz, Jordi Juan Martínez y el editor y crítico literario Ignacio F. Garmendia, durante la presentación de las obras. Rui Díaz, Jordi Juan Martínez y el editor y crítico literario Ignacio F. Garmendia, durante la presentación de las obras.

Rui Díaz, Jordi Juan Martínez y el editor y crítico literario Ignacio F. Garmendia, durante la presentación de las obras. / M. G.

Se aproximan los premios Felipe Trigo a la cuarentena y lo hacen evidenciando actualidad, calidad y rigor, si tenemos en cuenta las dos obras premiadas en su última edición. En la madrileña calle Hortaleza tuvo lugar la presentación de las obras ganadoras de los XXXVIII Premios Felipe Trigo, que convoca desde 1981 el Ayuntamiento de Villanueva de la Serena (Badajoz), y que en sus tres últimas entregas viene publicando la Fundación José Manuel Lara. En esta edición, los galardonados han sido el músico y escritor Rui Díaz (Badajoz, 1982), en la modalidad de narración corta, por El cuento del espejo; y el guionista y narrador Jordi Juan Martínez (Valencia, 1966), en la categoría de novela, por La capital inverosímil. Propuestas ambas "netamente literarias", según el responsable de la edición de las obras, el también crítico literario de este periódico Ignacio F. Garmendia.

El cuento del espejo se adapta como un guante a estos tiempos de convocatorias electorales, estrategias políticas y gurús de sueldos estratosféricos. Valiéndose del humor y la ironía, mordisqueando el gaseoso envoltorio del esperpento, Rui Díaz narra una historia en la que los parecidos con la realidad que escuchamos en la radio o leemos en los periódicos es más que evidente. Reconoce el extremeño que ha pretendido "impregnar el texto, especialmente los diálogos, con ese humor que muestra Aaron Sorkin en El lado oeste de la Casa Blanca". Relato ágil, de potentes y centelleantes diálogos –la narración comenzó siendo una pieza teatral, confesó Rui Díaz–, El cuento del espejo cuestiona el mundo demoscópico, el uso interesado de los mensajes políticos y los frágiles –cuando no inexistentes– límites que separan a la ética de la manipulación.

Cita Rui Díaz a Borges en la conclusión de su relato y no debe entenderse como casual este hecho, ya que el argentino está presente a lo largo de toda la narración. Cabe considerar el título como un velado homenaje, mediante esos juegos refractantes tan característicos, en los que nada es lo que parece, o puede transformarse según la óptica y la posición del que mira. Señala Rui Díaz que El cuento del espejo es "una obra terriblemente actual" y que una vez más se demuestra que "la realidad supera a la ficción".

Señalaba el gallego Eloy Enciso a este diario, con motivo de la presentación de su película Longa noite en el Festival de Cine de Sevilla, que "casi siempre se ha hecho la misma película sobre la Guerra Civil". Esta afirmación conecta muy directamente con el planteamiento de Jordi Juan Martínez, que no duda en señalar que "hay que escribir más sobre la Guerra Civil hasta que llegue ese momento que la contemplemos como un elemento de ficción y no de manipulación". Sostiene el escritor que "nos han contado una y otra vez la misma maldita historia de la Guerra Civil", en alusión al título de la famosa novela del sevillano Isaac Rosa, "y nunca la hemos entendido como un auténtico filón narrativo".

En La capital inverosímil el escritor se vale de la escenografía del conflicto español para ofrecer una historia en la que se entremezclan los géneros, en lo que considera "un homenaje" a su ciudad, Valencia. Autor de largo recorrido, especialmente en el segmento audiovisual, guionista de reconocido prestigio –ganó un Goya en 2002 por su adaptación de Salvajes–, se vale Martínez de esta experiencia en la construcción de la trama. De hecho, como reconoció el autor en la presentación de la obra, "el origen de la novela se encuentra en un guión en el que estuve trabajando hace más de una década".

En la Valencia de 1937, improvisada capital de la República, en plena Guerra Civil, se produce el sangriento asesinato de una mujer joven, miembro de una destacada familia de la capital del Turia. Le encargan la resolución del caso al enigmático, sigiloso y resolutivo Chino Mateu, ex policía, ex militar y ex tantas otras cosas, como el lector irá descubriendo conforme avance en la lectura.

Con un lenguaje elegante y elaborado, valiéndose de una trama muy bien construida, rica en detalles y descripciones, tanto geográficas como idiomáticas o históricas, que proporcionan al relato grandes dosis de realismo y visibilidad, La capital inverosímil también es un frontispicio de la Guerra Civil desde la resistencia. Además de un espléndido mural de personajes inventados, pero también reales, y que van de la política a lo militar, pasando por lo literario. De este modo, nos encontramos con un cameo de Gil-Albert "y sus compadres de Hora de España", de Ramón Gaya o de Altolaguirre o de un "sevillano enjuto llamado Cernuda".

Avanzó Jordi Juan Martínez que el Chino Mateu, el indiscutible protagonista de esta novela, contará con una "vida extra" en la nueva novela en la que ya trabaja y que comienza “en la parte final de La ciudad inverosímil”.

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