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Chagoyen, la despedida de un temporero

  • El jerezano pone fin a su carrera pasada la cuarentena y después de casi 25 años sudando en los parqués

Chagoyen, la despedida de un temporero Chagoyen, la despedida de un temporero

Chagoyen, la despedida de un temporero

La historia del baloncesto español añadió un nuevo hito el pasado 4 de mayo. La cita ocurrió en Morón de la Frontera. El Aceitunas Fragata caía derrotado en el polideportivo de la Alameda contra el Ávila en el tercer partidos de cuartos de la promoción de la LEB Plata, dando fin a la temporada.

Concluido el partido, con la cancha moronense completamente vacía de público, 201 centímetros de jugador andurrearon por el parqué unos minutos después de ducharse tratando de tomar conciencia de lo que aquello suponía. Era el adiós a una carrera de más de dos décadas y nueve clubes, una de las trayectorias más longevas de la historia de la canasta española.

"Son muchos años dedicado al baloncesto y varios pensando en la retirada. Es hora de apartarme y dejar a los demás que sigan sin mí", explica sin darse importancia Jesús Chagoyen (Jerez de la Frontera, 1977), quien espera verse en lo venidero dedicado a la formación jóvenes, aunque ésa sea aún una cuestión por meditar. "Estoy en un periodo de reflexión, planteándome el futuro. Pero sí, si puedo voy a intentar trabajar en la formación y, si es en mi tierra, mejor".

Chagoyen es un hombre apegado a su casa, Jerez, y a su gente, de la que tan lejos ha estado durante un largo tiempo. Todo por el baloncesto. León, Valladolid, Los Barrios, Tarragona, Tenerife y Santiago de Compostela, una travesía de trashumante desde la Baja Andalucía a los montes leoneses, del Mediterráneo al Atlántico insular y de ahí a las proximidades del fin de la Tierra. El temporero por fin pudo volver donde están sus raíces.

"El otro día lo hablaba con un amigo. Me fui de Jerez en 1994 y volví en 2017. ¡Vaya cantidad de años! Han sido muchas experiencias que no me las quita nadie. Y cuando empezaba lo hacía porque me gustaba, no porque pretendiera vivir de esto. Luego, con el tiempo, todo fue rodado", explica un Chagoyen que no ha celebrado ni celebrará nada en su despedida. Todo esto es para él algo natural, agradecido de por vida al deporte: "Si algo tengo algo guardado de todos estos años es celebrar poder haberme dedicado a mi pasión, que ha sido a la postre mi profesión. Han sido experiencias y han sido amigos, que son ya como mi familia".

Su última familia ha estado en Morón, club en el que recaló cuando estudiaba ya dar por terminada su amplio historial. Ahí fue clave, según cuenta, la insistiencia de Pepe Reina, director deportivo del club aruncitano, y de Rafa Rufián, su entrenador, cinco años más joven que el jerezano. "Fue una decisión acertadísima. Ha sido un orgullo haber formado parte de un proyecto tan bonito y ambicioso como el de Morón", explica un jugador que ya rondaba entonces la cuarentena, una edad vinculada al sofá y la barriga del confort. "Estoy muy contento de haber aguantado el ritmo de chavales de 20 años. ¿Como los vinos jerezanos, mejor con la edad? Creo que sí. La experiencia es sin duda un grado. El físico se pierde, pero entiendes mejor el juego. Además de evitar precipitaciones uno es consciente de lo que puede hacer bien y lo que no", detalla Chagoyen.

El Aceitunas Fragata Morón ha logrado una temporada más disputar la promoción de ascenso a la LEB Oro, pero cayó en los cuartos frente al Ávila. Un revés que no empaña una trayectoria de entidad. "Tiene un gran mérito. Lo imporante es la masa social de Morón. Es la leche. Todo un pueblo volcado. Que ocurra en Andalucía, con lo limitado que está el deporte, es algo impresionante", señala el jugador, quien ha estado yendo y viniendo desde Jerez a Morón las dos últimas campañas.

Conocedor a fondo de todas las categorías del baloncesto nacional -la primera (Liga Endesa), la segunda (LEB Oro) y la tercera (LEB Plata)-, la perspectiva de Chagoyen es clarividente respecto a la pertinaz problemática del deporte de la canasta en España, donde no ha habido ascensos durante un periodo de tiempo más prolongado de la cuenta. "El baloncesto llevaba unos años en decadencia. Los directivos de la LEB Oro se decían: ¡si no voy a ascender para qué invertir! Eso era una locura. Pero el nivel ha crecido mucho. Hay de nuevo mejores presupuestos y grandes plantillas. El objetivo de llegar a la élite es otra vez hacedero". Ahora sí, el pívot jerezano tiene algo claro: "El ritmo de partidos actual es insostenible para los equipos que juegan la Euroliga. Harán su propia liga", comparte Chagoyen, enraizado en casa al fin.

Jesús Chagoyen conduce una contra durante un partido con el Aceitunas Fragata Morón

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