Compartir la responsabilidad y el éxito

Manuel Fernández. Fisioterapeuta del Hospital Fremap y miembro del cuerpo médico del Cajasol

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Macarena Lozano / Sevilla

20 de agosto 2012 - 05:02

La trayectoria profesional de Manuel Fernández siempre ha estado ligada al mundo de la fisioterapia. Aún no había finalizado sus estudios superiores y ya colaboraba con la cantera del Recreativo de Huelva, tanto de fútbol como de baloncesto. Era joven y no le pagaba nadie, pero no le importaba. Quería aprender y abrirse hueco en un mundo que le apasionaba. Con la carrera terminada y un máster en fisioterapia del deporte, empezó a echar currículos por todas partes. Hasta que recaló, en 1996, en el Hospital Fremap de Sevilla.

Durante algunos años, sus pacientes no fueron deportistas. Sin embargo, su camino pronto volvió a cruzarse con el deporte que lo fascina. Cuando el fisioterapeuta del equipo de baloncesto de Sevilla abandonó el club, los traumatólogos que formaban parte del cuerpo médico, y que también trabajaban en Fremap, pensaron en Manuel Fernández. Y él no pudo rechazar aquella proposición.

Ya son 12 años los que este onubense lleva compaginando dos trabajos. Por la mañana en el Hospital Fremap, donde es coordinador del Servicio de Rehabilitación, y por la tarde, codo con codo con los jugadores del Cajasol. Manuel forma parte del cuerpo médico, "una familia fantástica, unida. Una piña". Ése es el secreto, apunta, a que lejos de verse superado por el alto nivel de exigencia que implica el deporte de élite, siga manteniendo la misma pasión del primer día. "Los miembros del cuerpo médico nos conocemos muy bien y nos compenetramos a la perfección. Siempre compartimos el éxito, así como la responsabilidad de lo que hacemos, tanto si sale bien como si va mal". Cada departamento trabaja en facetas distintas, pero nunca son compartimentos estancos. Si no, afirma, sería un caos. Manuel defiende con orgullo a sus compañeros: "Los habrá iguales, pero mejores seguro que no".

Tantos años ligado al Cajasol dan para mucho. Cuando él llegó, el equipo salía de una racha muy buena en la que fue subcampeón de Liga y Copa. Después, las malas temporadas se sucedieron, los cambios de entrenador en una misma campaña -con la consiguiente dificultad de no poder ver concluidos sus proyectos-. El abismo del descenso estuvo muy cerca. En 2009 aterrizó en el club hispalense Joan Plaza. Con él, el equipo se reencontró con las alegrías y los resultados positivos. "Ha sido una época increíble, pero ya forma parte del pasado. Hay que mirar hacia delante y pensar en Aíto García Reneses, al que estoy deseando conocer". Se abre una nueva etapa en el Cajasol y Manuel no ve el momento de empezar.

Ya falta menos. Con el inicio de la pretemporada hoy volverá el trabajo frenético, el reencuentro con los jugadores, el gusanillo de la competición. "En pretemporada es cuando más trabajamos en el cuerpo médico". No es de extrañar. Tienen que acondicionar a los jugadores, contribuir a que alcancen el máximo rendimiento, satisfacer las expectativas del entrenador y prevenir las lesiones. Sobre todo eso, prevenir, pues de lo contrario se pierde tiempo y dinero.

Precisamente son las lesiones las que tanto unen a deportistas y fisioterapeutas. Los jugadores tienen que aprender a convivir con ellas, pues que todos estén siempre al cien por ciento es casi imposible. Mientras, los fisioterapeutas también tienen que saber lidiar con ellas y conocer el límite de los jugadores. Trabajar sobre ese límite, pero sin sobrepasarlo. "La clave es prevenir y prevenir, pues las lesiones lo ralentizan todo. Y cuando llegan, trabajar para que el jugador se recupere lo mejor y lo antes posible".

Hay veces en que una lesión se convierte en la tabla de salvación del deportista, en la excusa para un menor rendimiento. La actitud conciliadora es vital entonces. Manuel y sus compañeros deben moverse entre dos aguas para estar con el jugador y con el entrenador, a favor de los dos y en contra de ninguno. "Todos confían en ti". Lo fundamental es evitar las críticas. Igual que con las lesiones, es mejor prevenir que curar.

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