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Equilibrio en el medio y un puñal

  • Deivid volvió a postularse como un medio de cierre útil, liberó a Trochowski y Rakitic y con una mejor ocupación de los espacios llegó el control · Navas hizo añicos al Rayo y Kanoute se despidió... con gol

Saltó a la hierba un Sevilla extraño, que no heterodoxo: con Deivid en lugar del sancionado Medel, más otros dos centrocampistas por delante, Trochowski y Rakitic, la ocupación de los espacios en la medular fue más equilibrada, más racional. Los balones sin dueño, los rechaces, cayeron en mayor medida a las botas de los sevillistas que en otros partidos en los que los blancos, con Marcelino o con Míchel, salieron a jugar con cuatro delanteros. Junto a ese orden, el estado de desquiciamiento que hoy atenaza al Rayo Vallecano hizo el resto: Jesús Navas jugueteó con los defensores, dio cuatro pases de gol, entró por fuera y por dentro... Como a él le gusta decir: disfrutó.

Defensa

Regresó Coke al lateral derecho después del fallido experimento de situar al zurdo Luna a pierna cambiada para tapar a Jefferson Montero en el derbi. Y el vallecano cuajó un buen partido ante su ex equipo, asentado y valiente. Con proyección. Sandoval metió esta vez a Delibasic junto a Diego Costa en vanguardia, y la zaga sevillista le ganó la partida al dúo. Cala y Fazio jamás se dejaron ganar la pelea, marcaron muy encima y se anticiparon con solvencia, mientras que los laterales tampoco se arredraron cuando Diego Costa apareció por los costados para maniobrar, como a él le gusta. El brasileño se sabe fajar en las bandas, utiliza sus artimañas y su cuerpo, pero Coke y Fernando Navarro aceptaron ese cuerpo a cuerpo, como también Cala cuando el goleador lo intentó en zonas interiores.

Peor le fueron las cosas al Sevilla en las jugadas a balón parado. Palop jamás transmitió seguridad en las pelotas colgadas de un lado y otro.

Ataque

FaltabaNegredo, el gran referente, el hombre llamado a marcar las diferencias en el área, aunque esta temporada, entre ausencias y relativa efectividad, no las haya marcado tanto como se esperaba. Y su relevo, Babá, estuvo a la altura de las circunstancias. No es un prodigio técnico como Kanoute o Luis Fabiano, ni muchísimo menos, pero muestra virtudes de delantero: movilidad, instinto, vigor y elasticidad. Lee el fútbol que le llega desde atrás, y sobre todo, desde la derecha. Aprovechó dos sensacionales pases de gol de Jesús Navas, cierto es que falló otros dos goles claros, pero se deja caer por muchas zonas del campo y sabe soltar el balón -con no mucha precisión, cierto es- hacia las zonas que piden las jugadas. Se entendió con Jesús Navas y también con Trochowski y Rakitic, quienes agradecieron el nulo ritmo de Movilla y Trashorras para ir tejiendo fútbol.

Jesús Navas, él solo, desmontó a un Rayo que hoy necesita poco para desmontarse. Y ya con el decorado bien propicio, Reyes aprovechó la corriente a favor para sumarse a la fiesta por la izquierda.

Esa fiesta cobró su dimensión plena -la grada se sumó con emotividad- con la entrada de Kanoute, que se metió entre líneas, por detrás de Babá, y se despidió de Nervión haciendo lo que hizo tantas y tantas veces, marcando un gol.

Virtudes

Recompuso la figura y palió las bajas de Medel y Negredo con un dibujo racional, equilibrado y que destiló control. Jesús Navas ha acabado la temporada como un cañón y apunta a la Eurocopa.

Talón de Aquiles

En algunas fases del partido bajó la tensión defensiva. Inseguro al defender la estrategia del Rayo.

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