los nuestros | Ana María Troncoso. Jugadora de voleibol

Segundas partes que sí son buenas

Segundas partes que sí son buenas Segundas partes que sí son buenas

Segundas partes que sí son buenas

"Antes veía el voleibol como un deporte más, pero ahora lo considero una experiencia única". Desde hace poco más de un año, Ana María Troncoso tiene claro que no hay quien la mueva de la cancha. Porque en su caso, a la segunda sí fue la vencida.

"Cuando tenía siete u ocho años una amiga y yo nos inscribimos en el Club Cervantes-Guadaíra y competimos en varios torneos organizados por el Instituto Municipal de Deportes. Nos gustaba, pero no terminamos de sentirnos cómodas en el equipo, porque el resto de niñas se conocían muy bien y tenían mucha confianza. Así que lo dejamos", cuenta Ana.

Todo cambió hace menos de dos años: "Me enteré de que mi actual entrenador, David González, quería contar conmigo para un nuevo equipo de la categoría infantil que iba a federarse. Me hizo mucha ilusión, así que no dudé en decir que sí".

Aunque suele decirse que segundas partes no son buenas, en el caso de Ana, con algo más de experiencia y motivada desde el primer entrenamiento, el regreso a la pista ha resultado más que satisfactorio. Integrada a la perfección en un vestuario muy unido, la joven, de sólo 14 años, fue convenciéndose de lo positivo de su decisión.

A ello también contribuyeron las victorias que fin de semana sí, fin de semana también, fue cosechando el Cervantes-Guadaíra desde que comenzase la temporada 2017-18. "Ganamos todos los partidos de la Liga de Sevilla y eso nos abrió la puerta del Campeonato de Andalucía, al que acuden los tres mejores equipos de cada provincia", explica.

En el Municipal de Ayamonte, sede del último torneo regional de la categoría infantil, el conjunto alcalareño prolongó su racha de triunfos y se plantó en cuartos de final. Palabras mayores. Sobre todo porque si Ana y sus compañeras lograban el pase a semifinales también se harían con un billete para el Campeonato de España.

Y así fue. "En semifinales ya sabíamos que estaríamos en el torneo nacional, pero queríamos más. Y llegamos a la final, en la que nos enfrentamos al Colina-Unideba de Málaga, el mejor equipo de su provincia. Otras jugadoras nos contaron que si conseguíamos ganar varios puntos y adelantarnos en el primer set tendríamos mucha ventaja, porque ellas se solían venir abajo al verse por detrás en el marcador", revela la sevillana.

Aquel presagio se hizo realidad. El Cervantes se apuntó el primer set, y pesar de los esfuerzos de su rival por remontar, la consecución de los dos siguientes por parte del equipo de Alcalá de Guadaíra fue inapelable. 3-0 y corona andaluza.

Ana recuerda ese triunfo con muchísimo cariño. Arribaron al campeonato con opciones, sin duda, pero saberse campeonas era algo con lo que muchas no contaban. "Ése es uno de nuestros fallos, nos los dice el entrenador muy a menudo, y también nuestros padres. No creemos lo suficiente en nosotras mismas. Y mira lo que hemos conseguido. Podemos fallar, está claro, pero eso no puede condicionar todo un partido ni impedir que demos la vuelta a la situación. Por eso nos insisten en que confiemos más en nuestras posibilidades, pues sólo así podremos llegar lejos", revela la joven jugadora.

Esos son los deberes de Ana y sus compañeras de cara al Campeonato de España que se celebrará en Madrid del 15 al 20 de mayo. Esos, y seguir entrenándose con intensidad y compromiso, más si cabe que durante la temporada regular, pues el nivel que se encontrarán en la capital exigirá dar el cien por cien en cada punto.

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