Coosur Real Betis 64-84 Real Madrid Horchata por sangre (64-84)

  • El Betis no compite ante un Madrid que le pasó por encima y levantó el pie del acelerador

  • Urgen fichajes para cambiar ya la cara del equipo

Sipahi bota el balón para protegerlo delante de Laprovittola. Sipahi bota el balón para protegerlo delante de Laprovittola.

Sipahi bota el balón para protegerlo delante de Laprovittola. / José Ángel García

Al final fueron sólo 20 puntos de desventaja. Y gracias. Pablo Laso y el Real Madrid no quisieron hacer sangre. Para eso ya estaban los de verdiblanco, almas en pena sobre la cancha desde el primer cuarto en el que salieron derrotados ya del vestuario, casi sin ganas, y por momentos parecieron aficionados ante un rival que si le hubiese hecho falta ganar de 50 puntos lo habría logrado. Maquilló algo el marcador el Coosur RealBetis para perder por 64-84, pero ningún colorete oculta la desvergüenza de una primera parte infame en la que nadie fue capaz de dar una voz en la cancha, mandar a dejar de tirar triples ridículos (1/11 en el primer tiempo) y pedir intensidad, lucha y ganas para, al menos, demostrar algo de amor propio.

No se puede jugar andando. Y menos ante un oponente de la talla del conjunto blanco, que aun sin Llull, Deck, Felipe Reyes y Mejri es un equipazo. No compareció el plantel de Curro Segura en el partido. Siempre por detrás en el marcador, en 3.30 minutos los visitantes ya habían sumado 10 puntos. La defensa local hacía aguas, muy pronto, y el Real Madrid pisó el acelerador para resolver el encuentro en el primer cuarto. Cada zona sevillana era contestada con un triple (lanzando liberado) de los de Laso, que jugaban a placer ante un conjunto que no sumaba por fuera ni por dentro, con Niang acongojado frente a Tavares y Whittington viviendo cómodamente en el perímetro para evitar contactos.

Entre Thompkins y Randolph, alero improvisado, liquidaron el duelo en el primer acto, sumándose a la fiesta Causeur y Laprovittola con un triple que cerraba el periodo con 10-26, con Malmanis saltando a la pista para disputar sus 23 segundos en el partido. Cita resuelta. Y no por la diferencia, salvable en esto del baloncesto, pero sí por la actitud de un Betis impasible que veía cómo le caían canastas como el que ve llover.

Así, claro, nada cambió. El guión se mantuvo pese a que Oliver trataba de meterle sangre a su equipo, que parecía tener horchata, e Izundu firmaba su mate de cada partido para subir a sus redes sociales y vanagloriarse. Slaughter seguía jugando para sí mismo, y haciéndolo mal, y a los 16 minutos del choque los locales sumaban 14 puntos. Ni un punto por minuto. Sin presión defensiva, los blancos se sentían muy cómodos y siguieron anotando con mucha facilidad frente a un oponente que en cada ataque quería rizar el rizo y se complicaba más y más.

Empeñado en tirar triples, el 1/12 en el primer tiempo cercenó cualquier opción bética

Conger abrió la lata desde el perímetro poco antes del descanso (1/12 para tomar el camino a los vestuarios) para dejar la renta madridista en 16 puntos al término de un primer tiempo que mostró a un equipo que con el justo esfuerzo rompió pronto el choque frente a otro lleno de caras largas que hubiese firmando entonces acabar en ese momento el envite.

Pero quedaban 20 minutos más de tormento y el Real Madrid, con un parcial de 4-18, se fue hasta los 30 puntos de renta mediado el tercer cuarto (29-39). Borg trataba de sacar orgullo para que las cosas no fueran a más y Segura probó con Slaughter de base para que un Sipahi desbordado, incapaz de postearle a Campazzo y sacar ventajas de manera regular, reflexionara en el banquillo. De poco sirvió, porque el turco no se cargó de ganas y cerró el tercer periodo subiendo la pelota andando, cuando tenía seis segundos de posesión, para acabar siendo taponado en el centro del campo.

La diferencia se mantuvo estable en la veintena de puntos. La mejor noticia. Laso empezó a rotar a los suyos y dio opciones a sus jóvenes valores, Garuba y Nakic. El Betis empezó a presionar a toda cancha (más vale tarde que nunca) y con un triple de Nacho Martín rebajó la renta hasta los 16 puntos. Hasta ahí llegó la broma para el técnico blanco, que paró el partido, mandó a capítulo a los suyos y reactivó a un Real Madrid que se había acomodado tanto en la ineficacia verdiblanca cara al aro que dejó de jugar. Tras el tiempo muerto Carroll apareció para poner de nuevo las cosas en su sitio e impedir que los locales soñaran con acercarse un poquito más para cerrar un partido que en realidad duró 10 minutos.

Hace casi un mes de la salida de KC Rivers y mientras la mayoría de equipos de la Liga Endesa se mueve el Betis no encuentra el refuerzo deseado en el mercado. Y tiene opciones para ello, porque Sipahi no vale para llevar el peso de un equipo ACB, falta un anotador por fuera y un pívot peleón por dentro. Elijan lo que sea, pero fichen antes de que sea tarde.

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