Entre la gloria de Atenas y el resurgimiento

Damián Vindel Hernández. Diploma olímpico en los Juegos de 2004 y piragüista del Club Lipasam de Sevilla

Entre la gloria de Atenas y el resurgimiento
Entre la gloria de Atenas y el resurgimiento
Daniel Lagos

23 de marzo 2009 - 05:02

Resultaría en ocasiones propicio echar miradas al pasado y retomar objetivos alcanzados. Los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 sirvieron de lanzamiento para Damián Vindel, natural de Lérida y convertido en unos de los principales piragüistas europeos de los últimos años. En la ciudad griega logró un diploma olímpico que sirvió como óptimo punto de partida hacia un reconocimiento poco asiduo en este deporte.

Llegado a Sevilla en el 2000 para formar parte del Centro de Alto Rendimiento de La Cartuja, Damián no duda en valorar sus inicios en este deporte con cierta ironía: "Empecé en el año 88, con unos siete años; mis padres eran piragüistas y llegó a mí como una especie de tradición familiar. Además, cuando jugaba al fútbol solía chupar banquillo, así que mi destino estaba más cercano al piragüismo que a otra cosa".

El inicio a su espectacular periplo como piragüista tuvo las dificultades de siempre y un progreso veloz hacia las cimas que alcanzaría poco después: "En el 89 comencé a tener ficha y fui pasando poco a poco de categoría y marcando mejores resultados para ir logrando cumplir retos".

En 1998, Damián ya lograba dos sextos puestos en los Europeos júnior de Zagreb. Sería el inicio a un palmarés repleto de grandes logros pese a la dificultad de una competitividad muy fuerte y la dureza de dedicarse a un deporte alejado del panorama mediático.

Octavo en el Campeonato del Mundo de Sevilla en 2002 en la modalidad K-1, consiguió desplegar todo su potencial con el equipo Sícoris Club, con el que lograría cumplir uno de sus sueños: participar en unos Juegos Olímpicos. Para él, Atenas significó mucho: "Es lo más bonito del deporte representar a España en una cita como ésa. Fran Llera y yo nos clasificamos el mes de mayo anterior a la cita y fue increíble saber que íbamos a estar en unos Juegos". La alegría fue sin duda completa al unir esa proeza con la de una representación excelente en la final de K-2: "Lograr el sexto puesto fue un logro espectacular. Alcanzamos el diploma y muy pocos en la Federación Española lo esperaban. Nosotros, en cambio, nos sentíamos fuertes y sabíamos que teníamos opciones de hacer un buen resultado".

La pareja de K-2 fue la gran sorpresa de Atenas 2004, más allá de la esperada demostración de fuerzas del gallego David Cal.

Damián Vindel se muestra claro cuando valora los grandes alicientes de dedicarse a este deporte: "Lo que más terminas valorando son los amigos que haces y los viajes. Es lo que queda de las grandes citas a las que asistes en Europeos y Mundiales".

Pero el afán de superación existe tradicionalmente en el deporte como elemento necesario para marcarse metas y seguir peleando por alcanzar una y otra vez la élite competitiva. En este sentido, reconoce que sus perspectivas vuelven a tornarse hacia los próximos Juegos Olímpicos tras quedar fuera de la última cita, a la que acudieron Carlos Pérez y Saúl Craviotto en K-2: "Quiero prepararme poco a poco y ver la evolución que voy teniendo durante el año, pero siempre se mira al futuro y trataremos de formar un tándem con posibilidades para luchar por todo". Desde su fichaje por el Club Lipasam a inicios de esta temporada, Damián ha visto cómo cambiaba todo su modo de trabajar: "Pasamos un duro año la campaña pasada cuando quedamos fuera de Pekín, siendo consciente de que quedan cuatro años para los siguientes Juegos; pero tratas de pensar en que hay que aguantar para dar el máximo y ver lo que puede llegar". En este sentido, reconoce la importancia del apoyo de sus seres más cercanos cuando compite: "La familia siempre me ha apoyado y ha acudido a las grandes citas para verme; es todo un aliciente para seguir trabajando". Sus grandes logros ya son una realidad, aunque probablemente su futuro aún le reserve un sitio en la élite.

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