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lágrimas El oro que nunca fue

  • Natalia Rodríguez acaba primera en la final de los 1.500, pero es descalificada por su forcejeo a falta de unos 250 metros con la etíope Burka, que se fue al suelo

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Las amargas lágrimas que la española Natalia Rodríguez derramó inmediatamente después de llegar primera a la meta en la final de los 1.500 metros del Mundial de atletismo de Berlín fueron un aviso de lo que iba a ocurrir: el oro nunca sería suyo. La tarraconense, de 30 años, retuvo el triunfo sólo los pocos minutos que el jurado tardó en descalificarla por haber derribado a la etíope Gelete Burka en la última vuelta. El equipo español apeló la decisión, pero fue en vano.

"Yo sé que he corrido bien, no he cometido ninguna falta, no soy una atleta que arriesgue en ese sentido", fue lo primero que dijo Natalia tras la carrera, mientras luchaba por contener el llanto.

Pero por la rechifla con que la recibió el público, la atleta no quiso ni siquiera dar la vuelta al estadio. "No doy la vuelta al estadio porque me apedrean", declaró a la Televisión Española.

"A falta de 250 metros, Gelete se abrió un poquito y dejó espacio en la parte interior de la calle uno. Pero en el momento en que vio que yo iba a pasar se cerró, me desplazó, me fui un poco de la pista y cuando me volví a meter ella cayó", contó la española.

La descalificación, de todos modos, no le llegó de sorpresa: "Si hubiera sido una caída más atrás tal vez no pasaba nada, pero íbamos a la cabeza y me lo esperaba", aseguró Rodríguez, que una vez terminada la carrera se acercó a Gelete para hacerle una caricia.

La atleta no dudó en considerar una "injusticia" la descalificación, pero José Luis de Carlos, jefe del equipo español de atletismo, justificó el fallo tras la apelación que presentó el equipo español.

"En primer lugar pedimos ver el vídeo porque creíamos que había obstrucción (de Gelete); nos enseñaron el vídeo en cámara lenta y por desgracia se ve claramente en las tomas traseras y delanteras que es Natalia quien empuja y hace caer a Gelete", explicó De Carlos.

"El contacto físico que hay (entre las atletas) es de Natalia al intentar adelantarla. Hemos pedido el vídeo para dárselo a ella para que tenga constancia de lo que ha ocurrido, ha sido muy claro", agregó, para confirmar que el fallo es irrevocable.

"Yo sabía que llegaba más fuerte que nunca y sabía que podía ganar, tenía todo para ganar", repitió la catalana cuando aún ignoraba que la descalificación era definitiva pero ya podía intuirlo. "Es que... llegar a la meta y ver que están todos contra ti, pues...", dijo antes de echarse a llorar.

Sin embargo, Natalia Rodríguez de algún modo había anticipado ya el viernes lo que ocurriría: "En la final va a haber bastante tensión y también cosas sucias. Hay que estar preparada para cualquier cosa", fueron sus palabras el día que consiguió avanzar a la final. Difícilmente haya imaginado hasta qué punto cumpliría ella misma su profecía.

Ahora, la atleta de 30 años, que llegó al Mundial en el mejor momento de su carrera, ve cómo se le escapa de las manos la ansiada medalla de oro por la que tanto ha luchado y que no pudo conseguir en Pekín 2008, donde quedó sexta.

La nueva campeona es Maryam Yusuf Jamal, de Bahrein, mientras que la plata pasa a la británica Lisa Dobriskey y el bronce a la estadounidense Shannon Rowbury. La española Nuria Fernández es al final cuarta, con un tiempo de 4.04,91 minutos.

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