La Maratón de Nueva York, el siguiente sueño de Cristian y su 'carro de fuego'
El joven sevillano con diversidad funcional correrá el maratón neoyorquino junto a sus impulsores Miguel Ángel Quintas y Antonio Manuel Jurado, habituales en la prueba hispalense y con los que ya hizo los 42,195 kilómetros en Atenas
Varias empresas patrocinan una aventura que lleva años gestándose y que casi se trunca por la pérdida del apoyo previsto, aunque la sevillana Elmya se convirtió en el espónsor económico principal, aunque aún necesitan cubrir gastos

El sueño de Cristian continúa. Como buen corredor de fondo, no para. Y la siguiente estación es especial. El sueño de los sueños: correr la maratón de Nueva York, el maratón de los maratones, este 3 de noviembre. Y no lo hará solo. Nunca lo hace. Porque su diversidad funcional no le impide hacer los 42,195 kilómetros, pero necesita la ayuda de dos impulsores, Miguel Ángel Quintas y Antonio Manuel Jurado, que ya son parte de la familia desde que se conocieron en la asociación Carros de fuego.
El joven sevillano sufre una enfermedad que hace los músculos se retuerzan de forma progresiva y le impiden andar debido a una subida de tensión que sufrió su madre en el parto. Pero para él ésta es la forma de hacer atletismo. A su manera, con la que disfruta y hace disfrutar a sus acompañantes, que casi no contemplan ya hacer una carrera sin empujar un carro para seguir haciendo soñar a Cristian.
Habitual en el Maratón de Sevilla, el aljarafeño, ya hizo sus primeros pinitos internacionales hace dos años, cuando de la mano del Banco Santander cumplió, junto a sus fieles escuderos, uno de sus sueños al completar el Maratón de Atenas junto a Abel Antón y Martín Fiz. No fue un viaje de placer precisamente, ya que es una de las pruebas más duras por un circuito de continuas cuestas y un largo desplazamiento con todo lo que a él le implica, con una logística especial para el carro. Pero fue la semilla que alimentó el gran sueño, Nueva York.
En agosto cumplió los 20 años y su vida ya no la concibe sin Carros de fuego. Lo que empezó siendo una forma para evadirse de su día a día y tratamientos se ha convertido en una forma de vida, su forma de "hacer deporte", como él mismo dice. Lo pasó mal en la pandemia, pero volvió a la competición todavía con más ganas y de la mano de Quintas y Jurado con la idea de Nueva York en la cabeza en cuanto tuviera la mayoría de edad. Poco a poco el sueño fue tomando forma y se consiguió lo más difícil: el dorsal y la autorizazción para correr con un carro por la Gran Manzana. A partir de ahí comenzaron a moverse de la mano de un patrocinador principal que con todo listo se cayó.
Han sido meses de mucho trabajo y las últimas semanas los dos corredores de Dos Hermanas no han parado para hacer gestiones. Cristian viaja con sus padres y además hay que buscar (y pagar) alojamiento en Nueva York. Nada barato. Por fortuna han encontrado nuevos apoyos en empresas como Elmya, patrocinador principal de esta aventura, Ondupack, Euroglas, la colaboración de las fundaciones del Betis y el Sevilla con camisetas firmadas para subastar y otras de Dos Hermanas a nivel local, pero aún les quedan unos 5.000 euros por cubrir. Toda ayuda es poca, pero esa cantidad no ha sido impedimento para cumplir el sueño de Cristian. Con su carro de fuego correrá, a su manera, el Maratón de Nueva York. Pero cruzar la meta no será el final de nada. Sólo el inicio del siguiente sueño.
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