Sevilla mantiene su peso empresarial en Andalucía pero con menor dinamismo que otras provincias

Un informe de Unicaja sitúa a la provincia como una pieza central del tejido andaluz, aunque su avance en inversión, productividad y renovación empresarial queda por debajo de otros territorios

Andalucía gana empresas, pero mantiene un desfase con España en densidad y productividad, según Unicaja

Un camarero atiende a un cliente en Sevilla, provincia en la que el predominio de los servicios afecta a la productividad.
Un camarero atiende a un cliente en Sevilla, provincia en la que el predominio de los servicios afecta a la productividad. / Juan Carlos Muñoz

Sevilla conserva un lugar determinante en el mapa empresarial andaluz, pero el informe Análisis Económico‑Financiero de la Empresa Española 2025 –elaborado por Analistas Económicos de Andalucía, el servicio de estudios de Unicaja– revela que su evolución reciente avanza a menor ritmo que la de otras provincias. La provincia suma 119.946 empresas en 2024, el 22,7% del total regional, lo que la convierte en uno de los dos grandes polos del tejido junto con Málaga

Sin embargo, este peso no se traduce en un dinamismo equivalente: la densidad empresarial sevillana alcanza 60,9 empresas por cada mil habitantes, lejos del promedio español (66,9) y todavía por detrás de territorios que muestran una estructura más activa

El informe de Unicaja subraya que la brecha de productividad continúa siendo uno de los principales desafíos. Andalucía registra 201.415 euros de ingresos por empleado, frente a los 262.730 euros del conjunto nacional, y aunque Sevilla mejora sensiblemente esta media –con 209.836 euros por trabajador–, no logra aproximarse al nivel estatal, ni al de regiones con mayor densidad industrial

Este desfase, según destaca el documento del serivicio de estudios del banco, responde a la composición sectorial de la provincia –muy marcada por servicios– y a la pérdida de peso de las actividades más intensivas en valor añadido.

La inversión cae con fuerza en Sevilla: la mayor caída de Andalucía

El capítulo dedicado a la inversión confirma el retroceso del dinamismo sevillano. La provincia sufre una caída del 12,1% en la inversión empresarial durante 2023, la más intensa entre los territorios andaluces de mayor tamaño. Mientras el conjunto de la comunidad reduce su inversión un -1,8%, Sevilla amplía esta contracción, debilitando su capacidad para sostener el crecimiento futuro.

El análisis financiero refuerza esta lectura: la financiación ajena a largo plazo se hunde un 28,3% en la provincia –el ajuste más acusado del territorio–, lo que supone un desapalancamiento que, en un contexto de menor inversión, apunta a un debilitamiento estructural de la actividad productiva

Los analistas de Unicaja interpretan este comportamiento como un síntoma claro de ralentización, especialmente intenso en las ramas industriales y en aquellas más expuestas a la evolución del subsector energético.

Productividad: la provincia mejora, pero no alcanza los niveles nacionales

A pesar del retroceso inversor, Sevilla mantiene uno de los niveles de productividad más elevados de Andalucía –solo por detrás de Granada en algunos parámetros–, aunque esta ventaja relativa no basta para acercarse al estándar español. Los 209.836 euros por empleado estimados por el estudio sitúan a la provincia por encima de la media regional, pero a más de 50.000 euros del registro nacional, una diferencia que limita la competitividad de su tejido empresarial.

El informe precisa que este desfase se explica en parte por el menor peso de la industria, un sector que en Andalucía representa apenas el 5,0% del tejido y que en Sevilla muestra signos de estancamiento. La estructura basada en servicios –que concentra el grueso de las empresas sevillanas– aporta volumen pero no genera la productividad necesaria para reducir la brecha con los territorios más avanzados.

Creación y disolución: saldo positivo, pero tensión creciente

El informe revela también un comportamiento dual en la renovación del tejido empresarial. Sevilla creó 4.645 sociedades en 2024, una cifra que la consolida como la segunda provincia andaluza por dinamismo emprendedor, sólo superada por Málaga, con 7.541 nuevas compañías. Sin embargo, la tendencia se matiza al observar las bajas: 1.040 sociedades se disolvieron en el mismo periodo, un volumen elevado que tensiona el saldo empresarial y sitúa a la provincia entre las que más ceses registran en la comunidad.

El índice de rotación, que relaciona sociedades creadas y disueltas, muestra un deterioro respecto a 2020 en provincias como Sevilla, Cádiz y Granada –todas con un comportamiento más débil que en los ejercicios anteriores–, lo que indica un dinamismo más frágil y sometido a mayores oscilaciones.

La excepción sevillana: las gacelas disparan el empleo

Frente a estos indicios de menor dinamismo, el informe incorpora un dato particularmente favorable para Sevilla: la provincia registra el mayor incremento del empleo en empresas gacela de toda España, con un crecimiento del 124,4% en 2023.

Estas firmas de rápido crecimiento –capaces de duplicar ventas en cuatro ejercicios consecutivos– actúan como núcleos de vitalidad empresarial, aportando un impulso decisivo en un entorno marcado por la moderación de la productividad y la caída de la inversión.

Sevilla también avanza en el empleo generado por las empresas líderes –con un aumento del 18,8%–, lo que la sitúa entre las provincias con mayor expansión en este segmento.

Aunque este fenómeno no basta para corregir la brecha global, sí introduce un elemento de fortaleza en el tejido empresarial sevillano que contrasta con la tendencia observada en otros indicadores.

El informe concluye que Sevilla conserva una posición dominante en el tejido andaluz, pero su avance es más lento que el de los territorios de mayor empuje, especialmente en inversión y productividad. La provincia mantiene señales de vigor –como el comportamiento de las gacelas–, pero necesita reforzar su base productiva para competir con regiones que ya se mueven en parámetros superiores de valor añadido, densidad y estabilidad empresarial.

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