El Fiscal

Señales de vida... ¿perdidas?

Sacar la papeleta por la vía on line es una comodidad. Pero es un proceso frío. Hacer la cola permite el contacto con los hermanos, los reencuentros, el cambio de impresiones... Es absolutamente lógico que se organice el reparto de papeletas con todos los recursos que permiten los tiempos actuales, pero no deja de tener sus inconvenientes, como cuando la domiciliación bancaria dejó a las cobradores fuera de juego. El cobrador te daba en dos minutos información útil sobre la vida de la hermandad mientras recortaba los cartones de las mensualidades pagadas. "Se ha muerto el padre del mayordomo, ¿sabe usted?". "¿Quiere abonar ya la cuota extra de la casa de hermandad?". Todo cambia, pero hay cosas insustituibles. El frío del banco o de la web nunca reportarán los beneficios de la presencia en la sede. ¿Y qué me dicen de los boletines enviados por pdf en vez de en el papel de toda la vida? Un ahorro de coste, sin duda. Y una pérdida de calidez evidente. Cambian los hábitos. Es irremediable. Solo hay que observar y darnos cuenta. Para buscar alternativas a los que nunca debe faltar: la vida.