Las personas directamente afectadas pueden sufrir estrés postraumático

Aunque la población suele "metabolizar y reaccionar bien" ante situaciones como la ocurrida en Lorca, a quienes les toca de cerca pueden sufrir ansiedad, insomnio y miedo

Efe / Valencia

13 de mayo 2011 - 01:00

La población "metaboliza y reacciona bien", en términos generales, ante situaciones como la ocurrida en Lorca, donde nueve personas murieron y más de 300 personas quedaron heridas a consecuencia de un terremoto, pero los directamente afectados pueden llegar a sufrir estrés postraumático, trastornos del sueño o incrementos de ansiedad transitorios.

Así lo aseguró ayer Carmelo Vázquez, catedrático de Psicopatología de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, quien participó ayer en la UIMP de Valencia en el curso Emociones positivas: el arte (y la ciencia) de disfrutar de la vida.

Vázquez, que realizó trabajos sobre las reacciones de estrés en la población general tras los atentados terroristas del 11-S de 2001 en Estados Unidos y del 11-M de 2004 en Madrid, se mostró partidario de no ofrecer una "ayuda indiscriminada".

"El objetivo no es atender a la población en general, que es capaz de adaptarse bien a lo sucedido, pero sí a los familiares de los fallecidos o a las víctimas directas y con un atención muy proactiva. Es necesario acompañar y ofrecer disponibilidad y cercanía", explicó este experto.

Según Vázquez, los estudios realizados sobre la reacción a las catástrofes señalan que la población general "metaboliza y reacciona muy bien con sus recursos naturales a estos acontecimientos, a pesar de que en muchas ocasiones hay una visión catastrofistas por parte de los profesionales, que quieren actuar sobre ellos de forma inmediata".

Aunque la población general "prácticamente no sufre" por estos acontecimientos, puede haber personas que tengan noches de insomnio y nerviosismo, que desaparece en la mayoría de los casos. "En la inmensa mayoría de la población estos problemas son transitorios y apenas tienen un impacto importante".

Sin embargo, los "directamente tocados" por estas circunstancias sí que pueden sufrir trastornos como el estrés postraumático, incrementos de ansiedad, recuerdos invasores y pesadillas, sentimiento de miedo cuando pasan por los lugares donde se derrumbó un edificio o cayó una cornisa y otras patologías.

Carmelo Vázquez señaló que aunque la magnitud de lo ocurrido en Lorca es "incomparable" con los sucedido hace dos meses en Japón, "es necesario que las autoridades sanitarias doten de medios para atender a la población directamente afectada".

A su juicio, un "error" en los atentados ocurridos en Madrid el 11 de marzo de 2004 fue dar una "ayuda psicológica indiscriminada a todos los afectados por parte de gente sin experiencia".

Por ello, destacó la importancia de profesionalizar la ayuda. "Cualquier persona no está técnicamente capacitada para hacerlo", señaló Vázquez, para quien "no se trata de lanzar a decenas de estudiantes de psicología, sino una respuesta contenida".

"La actuación no debe ser inmediata e indiscriminada, porque puede ser perjudicial, lo importante es que haya una visibilidad de profesionales para que estén disponibles en caso de que alguien quiera, pero no se debe exigir ni forzar a que la gente hable", señaló el experto.

El catedrático de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid afirmó que si se fuerzan determinados procesos mentales, "se pueden hacer daños importantes a la gente".

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